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Alumnos tuxpeños destacan en la categoría de “Cuento”…

Por: Camilo Hernández.

Al conocer algunos de los “Cuentos” que han escrito con mucha imaginación, empeño y gran talento, da mucho gusto enterarse que alumnos tuxpeños estén ya destacando en competencias de talla nacional e incluso internacional, donde han demostrado un alto nivel competitivo ante otras instituciones educativas.

Nos referimos a los alumnos de 1er grado de secundaria, Belehem Sánchez y Cristian Miguel, quienes participaron en el “Reto Emprenday Latinoamérica 2020” en la categoría de “Cuento Científico”, organizado por la Sociedad Latinoamericana de Ciencia y Tecnología Aplicada (SOLACYT), con el tema central del “Coronavirus”.

La alumna, Belehem Sánchez Santiago, obtuvo el tercer lugar con el Cuento: “Yo, el COVID-19”; mientras que Cristian Miguel Martínez Montano ganó el segundo lugar con el Cuento: “Recuerdos de un Especialista”.
Son alumnos del “Colegio Internacional de Tuxpan” donde es director el Ingeniero en Mecatrónica, Eduardo Peláez, y destacada docente, Cesia Carrillo Clemente.

“Emprenday es una competencia que consiste en 7 categorías diferentes: animación, habilidades de lógica, artículo científico, programación, póster temático, cuento científico y ciencia aplicada. Los alumnos trabajan desde casa haciendo uso de las tecnologías para cumplir con los requisitos y temáticas de cada categoría”. ¡Felicitaciones!

*** Link “CUENTOS Y POEMAS”, que se han publicado aquí en el sitio web de “Variedades”:
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Poemas de Alumnos Tuxpeños

 
“Caligrama”

Autor: Katia Barrios Valdez.




“Poema de encierro”

Autor: Daniel Emilio Cruz Jaramillo.

Siento un vacío en mi interior
Como si la pandemia me produjera ardor
Y aunque jugando estoy
Solo estoy hoy

Miro al exterior
Preguntándome cuándo saldrá el sol
Y cuándo se acabará este intenso terror
¿Cuándo podremos salir con amor?




“Yo me quedo en Casa”

Autor: Omar Gael Luna.

Cuarentena que titulada quédate en casa se declaró
cuando cerraron escuelas, trabajos e iglesias a todos entristeció
preocupado por la economía de mí país estoy
que pido a Dios, detenga su furor.

Obediencia se nos pidió y que en algunos aplicó
cobrando muertes en el mundo se vio
que por sencillos pasos no se acató
hoy la muerte nos llena de dolor.

Vi potenciales y habilidades en mí
que esta pandemia me permitió descubrir
las clases en línea a mis maestros y amigos vi
así como costura y cocina aprendí.

Iré y haré, diré y seré mejor que ayer
son atributos que en mí desarrollaré
para convertirme de niño a hombre de bien
y así un mejor ejemplo a mi prójimo ser.

Doy gracias al Creador por mi Familia
porque recordé en ellos sus pasiones, tristezas y alegrías
momentos de gran valor como el oro que en mi corazón se imprimían
y ver cómo la confianza y el amor entre nosotros crecían.

1ro haré mis sueños realidad
y ver la libertad y mi vida volver a la normalidad
donde a mis amigos y familiares pueda yo abrazar
y así más felices estar.

9 son mis metas por el momento alcanzar
como la tolerancia, amor, fe, trabajo, proteger y respetar
son tan solo el principio en lo que he de trabajar
porque ésta cuarentena fortaleza me brindó una vez más.
 
¡¡¡¡Quedarme en casa, fue lo mejor que me pudo pasar!!!!




“Este encierro”

Autor: Abril Sahad Manrique Madrigal.

En estos tiempos de encierro
Podemos ver unión
mucho esfuerzo
y una gran transformación.
Día a día es más difícil mantenerte cuerdo
pero lo hacemos por nuestros seres queridos
para no olvidar este recuerdo
hay que mantenerse unidos.




“Pandemia”

Autor: Katia Barrios Valdez.

Estamos en cuarentena
Por culpa de la pandemia
Ha provocado mucha epidemia
Unos dicen que es China
Otros de Japón
Sólo quédate en tu casa
Para evitar propagación.
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Infografía


Aquí la Infografía: "Los Miserables", realizada por la alumna tuxpeña, Ariari Atenea Cerecedo Argüello; sin duda un gran libro -del género novela-, excelente reseña, diseño y ¡buena recomendación!.
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Infografías creadas por alumnos tuxpeños…

¡Vaya grata sorpresa! que se lleva uno al leer y observar la enorme creatividad de alumnos tuxpeños. 

Y para muestra, estas infografías realizadas por dos alumnas de secundaria, excelentes reseñas, diseño y sin duda buenas recomendaciones de libros. 

ALUMNAS: Belehem Sánchez Santiago y Ana Kamila Blanco.

“De 10” maestra Cesia Carrillo…
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Coronavirus: El virus del murciélago y pangolín

Cuento escrito e ilustrado por Luis Ignacio Lazarev Ávila Gallardo.
NARRADOR: El mundo es desconocido por lo cual el humano no sabe lo que lo rodea. Desde el organismo más pequeño hasta el más grande puede ser malo  pero también puede ser bueno, por lo cual el mundo no está explorado; por eso es importante cuidar el medio ambiente y cuidarse de las enfermedades como lo es el coronavirus Covid-19, porque este virus nuevo puede acabar con los seres humanos. Los países deben de reunirse para evitar más contagios. Nos necesitamos unos a otros. Todo lo contrario a la selección natural descubierta por Charle Darwin.

DOCTOR JOEL: Hola mi nombre es Joel, pero mis hermanos me llaman Joelito porque soy el más pequeño de la familia. Me gusta mucho la ciencia, por lo cual yo estudié para ser biólogo y me especializo en realizar nuevos descubrimientos; cosas como lo son enfermedades o posibles epidemias, como lo es la vesmatilus, pero esa es otra enfermedad, hoy les hablaré de una famosa enfermedad el covid19, pero yo solo pienso que esa enfermedad es uno de muchas grandes epidemias.

NARRADOR: Pero Joel no vive solo él vive con su familia una niña pequeña llamada Bela y su esposa Renata. Aunque estos últimos días se había distanciado de su familia, de modo que nadie sabía por qué.

BELA: Papá por qué ya no juegas conmigo, ya casi no te veo desde que no sales de tu laboratorio.

DOCTOR JOEL: No hay de qué preocuparse mi niña, te juro que en poco tiempo jugaré contigo, lo prometo.

NARRADOR: La tarea de un biólogo no es fácil, por supuesto el doctor conocía los riesgos de investigar cosas nuevas.

RENATA: ¿Joel todo está bien dentro del laboratorio? porque has cambiado un poco.

DOCTOR JOEL: sí, no hay de qué preocuparse mi amor, solo que tendré que visitar a un amigo llamado Pablo.

NARRADOR: El amigo de Joel, Pablo, es el presidente de la ciudad que nunca duerme, la Ciudad de México; Joel pidió una junta con el presidente para hablar de un tema muy importante de la salud de las personas.

PRESIDENTE: disculpa por la tardanza Joel, pero estaba en una junta con la NASA, la DEA y la ONU al intentar comenzar un proyecto para crear una fuente de energía inagotable que pueda durar muchos años, pero ese es otro tema, ¿para qué solicitaste la reunión, Joel?

DOCTOR JOEL: Solicité esta reunión para platicar de una enfermedad que puede perjudicar o extinguir la raza humana. La hemos querido llamar coronavirus Covid-19, aunque tendrían que cerrar todos los mercados en donde venden los animales que sean peligrosos, como lo es la serpientes, murciélagos, pangolín;  hay un 50% de posibilidades de contagio mundial por lo cual tienes que poner a la ciudadanía y playa en una cuarentena obligatoria, para que las personas que hubiesen comido estos animales, en caso de estar contagiadas contagien lo menos posible.Se tienen que construir hospitales específicos, en caso de que se convierta en una pandemia.

PRESIDENTE: Tú mismo lo dijiste, hay un 50% de que se contagien, pero hasta entonces todo seguirá igual. Las personas no se enteraran de esta enfermedad coronavirus o como se llame, hasta entonces solo tú y yo lo sabremos porque sé que eres muy inteligente, así que, lo que pase tú serás el culpable. Y otra cosa...esta junta jamás se hizo.

DOCTOR JOEL: Pero señor podrían morir más de 10 millones de personas. Este brote es desconocido por lo cual las personas deben de estar lo más atentas a este virus y tener las medidas necesarias para que se eviten los contagios.

PRESIDENTE: sí, pero solo alarmaría más a las personas, así que nadie se enterará de esto, de lo contrario yo mismo te encerraré en la cárcel.

DOCTOR JOEL: pero señor sólo está condenando a los seres humano a crear una pandemia inevitable.

NARRADOR: El presidente no le hizo caso al doctor Joel y a los 9 días se declaró un supuesto caso de coronavirus Covid-19, aunque en realidad no le hicieron caso y las personas lo tomaron como una enfermedad que no puede matar a las personas, pero las siguiente semanas se empezaron a producir.

Hubo más casos de Covid-19, aunque a los casos los pusieron en un hospital junto a más personas con alguna enfermedad o algún otro padecimiento.

La primer muerte de Covid-19 fue una niña de 7 años de edad.

PRESIDENTE: por favor ayúdenos mi hija de 7 años acaba de morir de Covid-19 ayúdeme para que más gente no muera.

DOCTOR JOEL: No puedo hacer mucho, suponiendo que a la ciudad no la puso en cuarentena. Más de una persona ya está esparciendo el Covid-19 en otras ciudades, pero trataré de hacer lo posible para que no muera la población. Le pido que protejan a mi familia en un lugar seguro.

PRESIDENTE: Sí, le pido una disculpa por no haber hecho caso a sus recomendaciones.

DOCTOR JOEL: Es muy tarde para las disculpas, ahora debemos de separar a las personas enfermas de las que no lo están, para evitar más contagios en el hospital. Para eso le pido que se construyan más hospitales para mantener a las personas en cuarentena obligatoria; necesitaré un laboratorio con doctores especializados en el cuerpo humano, para poder crear una cura o un remedio que ayude a las personas contagiadas del mundo y necesito a un colega que se llama Tomás.

PRESIDENTE: Sí tendrás todo, pero el doctor Tomás Javier Hernández falleció por el Covid-19 hace 3 días, en la ciudad- playa en una junta de la protección contra las especies en peligro de extinción

DOCTOR JOEL: Sí, solo necesito algo del laboratorio de mi casa, aunque dudo que me dejen salir de aquí.

NARRADOR: El doctor Joel se dirige a su casa. En lo que iba llegando, le llamó a su esposa para que se preparara con lo necesario para llevarla a un lugar seguro en un bunker lejos de ahí.

RENATA: Vamos mi amor, recoge tus juguetes y ponlos en una mochila para irnos de viaje a un lugar lejos de aquí y lleva muchos juegos de mesa, para convivir más a dónde iremos.

BELA: Ya mamá ahora qué haremos ¿por qué papá no está? ¿En dónde está papá? Mamá, espera me faltó el señor abrazos, lo dejé en mi cama.

RENATA: ¿Lista Bela? tendremos que ponernos unas máscaras para prevenir todo. Hijita por favor no te la quites mi niña por favor.

BELA: Mamá ¿por qué no hay ninguna persona en las calles?

RENATA: No te preocupes por eso, solo hay que entrar al carro e ir a la casa con papá.

BELA: ¿Papá está en el carro? ¡¡¡¡¡siiiiiiii!!!!!

RENATA: Listo Joel, ¿a dónde hay que ir? me hablaste de un búnker.

NARRADOR: Joel llevó a su familia al bunker y les dijo que dentro de unos cuantos meses él o una persona vendrían por ellas. Les había dejado comida para 3 años y como para diez personas, y Joel se dirigió a los hospitales para seguir con la investigación.

DOCTOR JOEL:  Listo presidente, ya llevé a mi familia al bunker y traje una muestra del animal que provoca esta enfermedad, necesitaré aproximadamente 2 meses o más de 5 meses para encontrar una cura que posiblemente funcione en las personas con esta enfermedad

PRESIDENTE: Si necesita algo solo llame, mientras estaré tratando de cerrar los aeropuertos y las fronteras

DOCTOR JOEL: Pensándolo bien necesitaré una muestra de pacientes con el virus y soldados que estén en cada puerta para prevenir que no escapen de sus cuartos, claro con máscara antigás y si no fuera mucho, con armas

NARRADOR: 4 días después un barco zarpó, y regresó 10 días más tarde y traía consigo a 191 personas contagiadas de 195 y el presidente no dejó pasar a las personas y el barco se considera en cuarentena. Ninguna persona puede subir ni bajar,y el covid- 19,  como le pusieron había cobrado más de 7 mil muertes en todo el mundo y los países no saben qué hacer con las personas; más de 200 cuerpos fueron llevados y quemados en diferentes países pero el doctor Joel hace lo que puede, pero como ya lleva mucho tiempo en ese lugar, ha conocido a muchos pacientes y doctores que trabajan con él.

DOCTOR JOEL: Mis compañeros han sido encerrados por haberse contagiado del virus, pero no tardan en decirme a mí que me encerrarán, por eso trato de tener el menos contacto con las personas, por lo mismo de que al ser un virus respiratorio, puede ser aéreo y el mundo tardaría más en encontrar una cura para que menos personas mueran.

NARRADOR: El doctor Joel empezó a tener los síntomas de esta enfermedad, aunque no le quería decir a nadie, porque si no encontrara ninguna cura, no podría ver a su familia, por lo que le pidió a una doctora de la que se había vuelto su amiga, que si moría le dijeran que lo perdonara, porque no pudo encontrar la cura. 

DOCTORA LIN: No te preocupes. Pero si eso llegase a pasar, cuenta con mi palabra para decirle a tu familia

DOCTOR JOEL: gracias por tu apoyo doctora Lin te lo agradezco mucho, por todo, porque si muero o si me encierran en un cuarto, promete que les dirás que me vengan a visitar todos los días. Si es que sobrevivo te pido que les digas que los quiero mucho.

DOCTORA LIN: Claro que sí les diré lo que quieras. Haría lo que fuera por una persona que da su vida por la salud humana.

NARRADOR: Los soldados del hospital habían visto los síntomas en el doctor y no dudaron en encerrarlo en un cuarto, en el cuarto número 333, en el cual casi nadie, ni ningún soldado había estado, pero solo había 5 personas en estos últimos cuartos, porque solo habían 340 con más de 1478 pacientes y más de mil personas muertas.

DOCTOR JOEL: Hay alguien ahí ayuda por favor solo quiero ver a mi familia por favor solo quiero verlos una última vez, solo llámenos Lin por favor ayúdame por una video llamada déjenme verlos presidente solo llamen al presidente solo quiero ver a mi hija y a mi esposa por favor.

PRESIDENTE: Solo será la última vez que los veas, no podré hacer más por la persona que me ayudó a prevenir más muertes, como la de mi familia y otras familias, yo siempre te aprecié mi amigo Joel.

DOCTOR JOEL: Muchas gracias mi mejor amigo, te lo agradezco demasiado, por todo lo que me has apoyado y apreciaré tu regalo, ojalá así seas toda tu vida y vivas con que tú te convertiste en una buena persona.

NARRADOR: La familia del doctor Joel fue traída al hospital para despedirse de él, pero Renata no sabía cómo explicarle a su hija que su padre estaba muriendo

RENATA: Bela tendremos que ir al hospital para ver a papá porque no lo podremos volver a ver

BELA: Mamá ¿por qué no lo podremos volver a ver?

RENATA: Porque está enfermo y tendrá que pasar mucho tiempo en el hospital

DOCTOR JOEL: Hola hija, hola Renata como han estado

RENATA: Nosotros bien y tú ¿cómo has estado, porque no has ido con nosotros?

DOCTOR JOEL: Estoy muy mal, por lo que no podré ir con ustedes. Pero solo quería que vinieran para despedirme de ustedes una última vez

NARRADOR: Joel murió, pero 4 meses después encontraron la cura y todas las personas se curaron poco a poco en el mundo, por eso el doctor Joel será recordado como unas de las personas que aportó su vida a encontrar una cura para evitar más muertes, pero su hija tiene que contarnos algo.

BELA: Mi padre me enseñó que las personas son más importantes que tu vida, porque si una persona está en peligro de muerte puedes dejarla morir o evitar que muera y podrías salvar al próximo Albert Einstein, o el próximo Tesla, Leonardo Da Vinci o el mismo Stephen Hawking, por eso son importantes las personas. Por supuesto yo estudiaré: biología, mecatrónica y me dedicaré a buscar cosas que mejoren a los seres vivos y ayuden a las personas a que tengan un mejor futuro.
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La cuarentena de los Sánchez

Cuento escrito e ilustrado por Belehem Sánchez Santiago
Advertimos a los lectores que en este primer tomo no abordaremos toda la cuarentena (40 días), pero en el próximo tal vez…

Esta es la historia de los días de cuarentena de una familia citadina. Acompaña a los Sánchez en sus súper aventuras descubriendo nuevos mundos y capacidades que nadie podrá imaginar.

A continuación, te presentamos a los integrantes de esta interesante familia con tarjetas de personajes:

NOMBRE: Ellen 
EDAD:6 años 
ESTATURA: 1.10m 
PERSONALIDAD: activa, extrovertida 
CUMPLEAÑOS: 23 de julio COLOR FAVORITO: rojo/rosa 
COMIDA FAVORITA: zacahuil/tamal 
MIEDO: IT (payaso) 

NOMBRE: Samuil
EDAD:8 años
ESTATURA: 1.20m
PERSONALIDAD: creativo, juguetón
CUMPLEAÑOS: 10 de enero
COLOR FAVORITO: azul
COMIDA FAVORITA: espagueti
MIEDO: nada (según él)
NOMBRE: Mara
EDAD:38 años
ESTATURA: 1.62m
PERSONALIDAD: perfeccionista, juguetona

Mara y Jean (mamá y papá)
Ellen, Samuil y Bethlehem (hijos)
NOMBRE: Bethlehem
EDAD:13 años ESTATURA: 1.49m
PERSONALIDAD: dedicada, estudiosa, seria
CUMPLEAÑOS: 8 de febrero
COLOR FAVORITO: rosa
COMIDA FAVORITA: No tengo
MIEDO: las alturas, reprobar, películas de terror


NOMBRE: Jean
EDAD:40 años
ESTATURA: 1.60m
PERSONALIDAD: trabajador, responsable, cariñoso
CUMPLEAÑOS: 19 de septiembre
COLOR FAVORITO: rojo
COMIDA FAVORITA: Antojitos mexicanos
MIEDO: ¿?


Día 1 – Un nuevo comienzo

Samuil (7:30 am): - ¡Mamá! Se nos hace tarde para la escuela, no hice mi tarea…

Mara: - Ya Samuil, deja de gritar. Hoy inicia la cuarentena, ¿recuerdas?

Ellen: -Si Samuil, mejor ven al patio conmigo, ¿vienes Bethlehem?

Bethlehem: -Más al rato los alcanzo, ya les había dicho que tenía que escribir un cuento para la materia de español, muchas actividades de TapLearning y aparte, videollamadas con el profe de inglés.

Ellen: -Ok, suerte…oye Samuil, creo que Bethlehem no vendrá.

Samuil: -Ni me lo digas, le están encargando un montón de tarea y apenas va iniciando la cuarentena.

Un poco más tarde, Samuil y Ellen desenterraron algo en el patio… ¡Un cofre! No era un cofre normal, no era ese típico cofre de piratas lleno de joyas y dinero (qué aburrido) ¡No! era un cofre del planeta Shurbia; le hablaron a Bethlehem y los 3 tardaron horas en sacarlo del agujero y meterlo a la casa.


Día 2 – El cofre en el olvido

Jean (6:30 am): - ¡Qué rayos es esto!

Mara: -Jean, no grites…es muy temprano, eso lo encontraron los niños ayer en el patio. Dijeron que es del planeta Shubra, Shurbo… ¡Algo así!

Jean: -Ok Mara, que jueguen en su cuarto, las recomendaciones por el CEDIT-19 (COVID-19 en realidad) son quedarse en casa.

Mara: -Ok Jean, que tengas un buen día en tu trabajo. No olvides tu cubrebocas, usar gel antibacterial y tu lonche… ¡Si se te vuelve a olvidar, no te lo voy a llevar!

Los niños se levantaron y Mara les preparó el desayuno.

Mara: -Iré a hacer el mandado, se van a quedar en casa haciendo tarea y Bethlehem se quedará a cargo…

Samuil: - ¡Pero mamá, hoy íbamos a abrir el cofre!

Ellen: - ¡Si mamá! Además, nuestras tareas se entregan dentro de ¡39 días!


Mara: -Nada de peros. Bethlehem, vigila que tus hermanos hagan sus tareas.

Bethlehem: -Si mamá, sólo diles a mis hermanos que me dejen hacer la videollamada de inglés en silencio.

Mara: - ¡Oyeron a su hermana!... Bethlehem, vuelvo enseguida, TQM.

Y así fue, una jornada agotadora para todos los Sánchez y un día triste para los más pequeños, que ansiaban abrir su cofre misterioso.


Día 3 – Casi de película

Este día no inició diferente a los demás (como todos los días, Jean salió a trabajar y Mara regresó a la cama), pero lo que lo hizo semejante a una película es lo que pasó en el cuarto de Samuil y Ellen por la mañana…

Ellen (8:00am): -Samuil, levántate.

Samuil: ¡Que pasó Ellen! ¿Ya viste la hora?

Ellen: -Vamos a abrir el cofre, ya quiero ver lo que tiene dentro.

Samuil: -Está bien, pero hay que decirle a Bethlehem que nos ayude…

Ellen: -Si, antes de que comiencen sus clases

Con gritos y jaloneos, lograron sacar a Bethlehem de su cama… con muy mal humor, hay que precisar, pero a sus hermanos va a ayudar.

Bethlehem: -Si, esto es muy raro… ¿Dónde dicen que lo encontraron?

Samuil y Ellen: -En el patio

Bethlehem: - ¡Esto podría probar que sí hay vida en otros planetas! ¡Y que los extraterrestres son reales!

Ellen: - Bethlehem, nosotros necesitamos que abras el cofre para ver qué hay dentro… ¿Nos ayudas?

Entre los 3, abrieron el cofre… Dentro, había artefactos raros, en su mayoría rocas de colores.

También encontraron un libro que decía “Manual de las rocas prodigiosas de Shurbia”.

Comenzaron a leerlo y se dieron cuenta de que, raramente ¡estaba en español!

Ese día, decidieron probar el poder de una roca morada…

Según el manual, se llamaba Precorius Tellom y te daba el poder de escalar paredes.
Lo único que debías hacer, es frotarla en la suela de tus zapatos y en la palma de tus manos para que se adhiriera en la pared.

Samuil: - Hay que esperar a papá para escalar la casa todos juntos.

Ellen: -Sí, pero hay que decirle a mamá y hacer una prueba.

Bethlehem: -Ellen tiene razón, no vaya a ser que alguien nos esté estafando, o que si venga del planeta Shurbia y los aliens nos estafen.

Y así sucedió, fueron por su madre e hicieron una prueba con la misteriosa roca extranjera. Y Mara, ¡escaló la pared de su casa sin ninguna ayuda!

Cuando Jean llegó de trabajar, le contaron del manual y de su prueba con la roca.

Samuil: -Entonces ¿podemos escalar todos juntos?

Jean: -Claro, porqué no

Y así fue como un día que pintaba inicios de uno cualquiera, marcó el inicio de una cuarentena de lo más inusual.

CONTINUARÁ…
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Malo Vitae

Cuento escrito por Cristian Martínez Mordano. 
¿Así no fue cómo?... ¿cómo pasó?, esas eran las preguntas que rondaban como meras vagabundas paseándose por el laberinto llamado mente, desde hace ya algunos días en mi ‘‘estancia indefinida en mi hogar’’.

Palabras sabias del gobierno, lo cual yo traduzco como encarcelamiento disfrazado de estancia en nuestro hogar, o mejor dicho una mera cárcel hundida en un interminable infierno.

Cada grito, cada lágrima, cada arranque de enojo, cada pensamiento desastroso era una llama que calentaba más mi alrededor.

Me sentía perdida, mi laberinto, mi sofá, mi playlist afectada por el enojo y mis pensamientos, eran  mis mejores amigos en estas circunstancias, pues me había hartado de ver la televisión y de revisar mi Whatsaap o Instagram, para ver qué había de nuevo; siempre era lo mismo, memes, conversaciones, imágenes, reportajes, noticias, series, todo hablaba de esa maldita enfermedad que nos puso en esta horrible cuarentena ¡¡Covid- 19¡¡ ¡¡Covid- 19¡¡ !!Covid- 19¡¡, ya me había hartado ese nombre, llegando al límite de desactivar mis notificaciones del celular, querer estrellarlo contra la pared y luego detenerme pensando en última hora, las consecuencias. La televisión no quedó fuera. La desconecté y quise guardarla en el ático pero mi padre no me dejó.

La mañana era fría, con lluvia fuerte. Estaba sentada en aquella mesa de cristal despojada de su orden por acción de utensilios de cocina, sartenes, cucharas, vasos de cristal, platos  regados y acumulados  enfrente de mi vista. Al otro extremo donde yo estaba, al lado  de aquella ventana que le daba a mis ojos la oportunidad de admirar el jardín. La mesa  también era el  camino de las gotas de lluvia que se deslizaban bruscamente sobre su superficie y así regar el pasto inundado de agua, convertido en una laguna; las dos cosas intensificaban la sensación del clima en mi alrededor. La mesa estaba hecha un bloque de hielo que convertían mis dedos en estatuas al momento de tocar el cristal; la ventana hacía mayor el ruido de las gotas de lluvia que me taladraban los oídos, casi reventándome el tímpano.

Lo único que apaciguaba esas molestas sensaciones era la degustación de mi boca al momento de saborear mi café caliente y ver a lado mío un lapicero y mi cuaderno, los cuales había considerado que podrían ser mis leales compañeros durante los siguientes días. Lo tomé en cuenta durante unos momentos clavándoles una mirada fija, pero serena. Mi razonamiento lo aceptó y lo llevó a la práctica. Mi mano comenzó a redactar, y mi pluma con las palabras escritas ‘‘Eres genial’’ en letras coloridas, regalada por mi mejor amiga Susan el día de mi cumpleaños, se movía como ráfaga por el papel soltando la tinta y dando vida a mis primeras palabras e ideas.

Continuaba escribiendo, cuando de repente  sentí a alguien atrás de mis espaldas, como un mirón tratando de espiar lo que hacía, asomándose arriba de mi cabeza, y en el acto, tocando ligeramente mis cabellos rojizos advirtiéndome certeramente de su presencia. Volteando velozmente, me di cuenta que era mi madre Alicia. Entre brazos cruzados, una postura erguida de un general y sus ojos en dirección hacia abajo, dándome una mirada fulminante que haría retorcerse por dentro a cualquiera y decir miles de palabras en un instante. Sus ojos cafés oscuros me miraban con seriedad y con cierta rareza. Su cara expresaba duda como si me preguntara de una forma de  regaño !!¿qué haces niña? ¡¡De una forma súbita, haciéndome sentir como una extraña, no intercambiamos ninguna palabra, pero la verdad me dijo mucho, me dijo que no era Ana Frank perseguida y aterrorizada por los nazis  al borde de la muerte para hacer un diario, y tampoco era Shakespeare confeccionando una obra maestra para crear una historia o un libro de amor juvenil  que tratara de mi vida, y que tuviera  como  escenario principal mi escuela, que la antagonista fuera la chica que odio y como protagonista el chico que me gusta de música. 

Todos esos pensamientos llevaron que mi lapicero y mi cuaderno fueran tristemente guardados con un poco más de un párrafo escritos entre sus hojas, llevándome a leerlas una última vez y después perderlo en alguna parte de mi armario teniendo conciencia que nunca los encontraría. Esto decía:

"Hoy es miércoles 20 de junio de 2020, otro día más custodiada en manos de la cuarentena en mi hogar. Mientras redacto estas líneas, el mundo sigue teniendo problemas, siguen enfermándose, incluso los ángeles guardianes de nuestra salud, las enfermeras, se enferman, los doctores padecen; el mundo está cayendo en las tinieblas, y yo sigo aquí sin poder hacer nada, sin poder regresar a mi vida alocada pero normal".

Analizando mis palabras y parada enfrente del armario, me sentí como una niña de kínder en la escuela, sentada en el pupitre mirando hacia la puerta y luego la entrada de la maestra celebrada a coro por aquellos niños pequeños con un “Buenos días maestra” - ¿Qué día es hoy niños?- con el tono dulce y alegre de siempre-. Hoy es lunes 21 de marzo del ¿2011? -.  Después de haber finalizado mi fantasía y ya con una sonrisa y una expresión más alegre marcada en mi cara, la libreta y el lapicero fueron guardados y sentenciados a quedarse ahí por una eternidad. Después del cierre brusco de mi armario, se tambaleó,  provocando la caída de una caja vieja llena de zapatos, caracterizada especialmente por el tiempo; a los costados o como su parte posterior, estaban adornadas de capas acumuladas de polvo que hacía parecer que había resistido una tormenta de arena. 

Al costado derecho estaba pintada de un café ocre oscuro y espaciándole el polvo me di cuenta de los árboles; eran árboles, era  un  camino amarillento que cruzaba un bosque en estación otoño pintados con sutiles ramas, los troncos de los árboles era el café ocre oscuro que alcancé a ver primero,  y entre más altura cobraba el árbol, el color se transformaba en un café amarillento entre sus ramas y sus hojas eran de un café anaranjado claro. Las hojas caen lentamente hasta el suelo, que parecían estar bailando, dándole felicidad al paisaje y al camino, situándose a sus  lados. 

Al costado izquierdo de la caja perduraba la estación de invierno, firmemente estaba puesto un muñeco de nieve de blanco, casi angelical y divino, vestido como es debido digno de un caballero; con un sobrero de popa, un anteojo y una bufanda, atrás de unas cubiertas de colores rojizos, luces y adornos navideños, un poco más cerca de él, pero a sus espaldas una guerra de nieve entre dos grupos de niños divirtiéndose. En la parte de enfrente, estaba la primavera. Un campo enorme lleno de flores de distintos matices. Pero algo era seguro, todos eran alegres. La pintura se centraba en una flor amarillenta, frágil, con una mariposa posada levemente sobre ella. Y en la parte de atrás estaba el verano. El sol resplandecía como un dios imponente sobre la playa. Las aguas eran azules claros y bellos, como ninguno.

Representaban las estaciones del año en su interior, situaban fotos escondidas que nunca había visto, alguna muy normales con mi familia, otras un tanto desconocidas pero hubo una que llamó en especial, era un hombre con una bata de laboratorio de doctor a lado de  mi padre sonriendo y con una cara de buenos y viejos amigos, abrazados juntos sonrientes, lo cual era peculiar aun con la idea que mi padre era amigo o conocía mucha gente y tenía mucho colegas., pero el hombre con el que estaba en la foto era un poco peculiar. Nunca lo había visto o había escuchado sobre él o su nombre.

De repente oí bajar a alguien de las escaleras. Era mi papá. De una manera instantánea como un relámpago, guardé bajo el sofá la caja, quedando invisible a los ojos de mis padres y mi hermana. - ¿Claudia quieres venir?- de una forma alegre y entusiasta  -  ¿a qué?-  respondí, de una manera  fría, ocultando mi curiosidad  - Al supermercado — mis ojos se levantaron de una forma tan alegre que se pusieron redondos como botella, lo cual alegró a mi papá. Cualquiera diría que es aburrido ir al supermercado, pero en estas circunstancias es como ir a la feria. Quería salir, cualquier cosa era mejor que estar encerrada en las  cuatro paredes. Miré por la ventana y sin darme cuenta, la lluvia había cesado un poco, pero el clima no era tan cálido. Agarré mi abrigo, unas botas de  lluvia y mi sombrero. Me bastaron para salir disparada por la puerta. Mi padre sugirió  de forma silenciosa, la ida en auto, pero decidí ir a pie. Me servía de mucho y él casi dando un suspiro a mi decisión, no hizo más que seguirme la corriente y caminar junto a mí. Bueno, entre saltos y brincos junto mi hermanita. Elia, mi pequeña hermana, iba admirando el paisaje. Llegamos al centro y mi energía desapareció. Dos palabras describían todo el escenario: frío y escalofriante. Era un horror. Miraba alrededor dando vueltas. 

Las tiendas estaban vandalizadas, los vidrios estaban hechos un total desastre, rotos en  miles de pedazos y esparcidos entre el suelo. Las tiendas, las paredes eran decoradas por grafitis y obscenidades. Se veía en un el cruce de una calle, en dirección a la escuela, la basura. Ésta rondaba por las calles y una que otra basurilla se te atravesaba por el camino como una paja en el viejo oeste.

Los vidrios de los edificios más altos, estaban empolvados, los que los hacía que no pudieras ver ni un solo reflejo. Estábamos en el centro y de repente imaginé a miles de personas caminado en su vidas locas y presurosas; llamando unas cuantos,  con el teléfono en una mano, el maletín en otra y corriendo presurosamente al trabajo, hablando estresados; otras felices, otras enamoradas, y otras viviendo el mundo simplemente con normalidad.

Veía a una multitud caminando, que me arrastraría y tiraría al suelo, pisándome. Salí de mi sueño, estaba estupefacta mirando alrededor sorprendida de lo que pasaba. Nueva york no era el mismo. El césped y los árboles, así como lotes baldíos, habían sido tomados por la naturaleza. La yerba los había consumido. Los vagabundos seguían ahí, eran los únicas personas que seguían con su vida de rutina; vi a uno en uno banca acostado entre periódicos y sábanas viejas. Era igual a todos; llevaba un gorro en la cabeza, tejido a mano de distintos colores, cuya intensidad había sido arrebatada por el tiempo y maltratos de las noches al aire libre, unos pantalones de mezclilla rotos de las rodillas para abajo, un abrigo tipo detective de las viejas películas,color marrón y unos tenis blancos. Al parecer, aquel vagabundo era nuestra compañía. Los autos habían sido robados, ponchados e incinerados, el que más dolió ver fue un Mustang 69 aniquilado por el fuego, la lluvia y el sol durante todo este tiempO. Era uno de mis modelos favoritos, era una amante pródiga de los autos y las carreras.

Aquel paisaje, incluso robaba la belleza de mi hermana, sus rizos dorados y alegría sin igual eran apaciguados por la tristeza. Después de quedarme como una estatua de piedra por la calle, mi papá me jaló el brazo, despertándome y poniéndome al día, caminamos rápido hacia la tienda. Por mucho que estar al aire libre fuera buena idea, en este momento lo mejor es estar adentro, lo cual  me genera un poco de frustración. Es una verdad amarga. Así, así corriendo, papá nos llevó hasta al supermercado llevándome  más de prisa por aquel desastre hacia al supermercado o tal vez lo que quedaba. En teoría sabíamos el desastre de las otras tiendas, así que seguimos  nuestro camino y mi paseo más o menos feliz se volvió una carrera sin algún sentido. Pasamos de caminar rápido a correr sin algún sentido aparente y mientras más corría me daba cuenta que nuestro destino parecía estar aún más lejos. Me dije en mi cabeza- ¿hubiera sido mejor venir en auto?-  Me estaba agitando. Producto de la falta de ejercicio. Dejé de ir a mis entrenamientos de  voleibol. Seguíamos corriendo y pasábamos edificio tras edificio, agarrada del brazo izquierdo a toda velocidad y mirando hacia atrás, los edificios se esfumaban como si viajara en el tiempo y mi cabellos se alzaban en el aire entre más corría.

De repente mi papá se detuvo haciendo que yo frenare de forma brusca como un auto de la Fórmula 1, que pasa una curva cerrada e intenta rebasar a su contrincante. Quedé totalmente despeinada,  con los cabellos totalmente embarañados, mi cara asustada y enojada a la vez, con mi papá. Tomé un descanso. Estaba totalmente cansada. Tenía los brazos en mis rodillas, la cabeza abajo y mi corazón latiendo a mil por hora,  y mi cabello cubriéndome la cabeza, viendo al suelo sin sentido alguno. Con una respiración más, más o menos tranquila, levanté la mirada aun sofocada y ahí estaba el supermercado custodiado por los militares, dando razón de la frustración del gobierno por el aprovechamiento.

Antes de entrar, un hombre alto, de color negro se nos puso por delante con los brazos cruzados atrás de la espalda, poniendo la mejor posición de imponernos un cubre bocas, pero sentimos intimidarnos. Nos tomó la temperatura con un aparato dirigiéndose a la frente y nos esparció gel antibacterial. Pasamos y la puerta nos lanzó un polvo blanco que se esparció por toda mi vestimenta y en mi  cabello. Me sentí a la entrada de un laboratorio secreto que guardaba un Gran secreto y todo tenía que estar desinfectado a la perfección. Mi imaginación empezó a funcionar. Esa imaginación de una niña pequeña. Pero sin  olvidar que el ambiente era desolado. Solo había unas cuantas personas que estaban dispersas por varias secciones del supermercado y parecía un laberinto sin salida. Mi hermana Alia estaba en espera de lo que ordenara mi papá, mientras, yo deambulaba por allí, bailando, chiflando y cantando. Llamé la atención de algunas miradas curiosas que me observaron detenidamente. Algunas con cara de- ¿qué te pasa niña?- Todos estaban sin decir alguna palabra lo cual hacía seco el ambiente que hasta podría asegurar que mis pasos y chiflidos resonaban como el eco tan fuerte que se esparcía por toda la tienda.

Sin alguna explicación, mi ánimo empezó a  decaer. Tenía algo de justificación. El aire se sentía pesado y con tan solo respirarlo, el alma para una persona como yo se tiñería de negro. Las caras era sufribles de cada personas que veía. Poco a poco mis chiflidos se fueron haciendo más lentos y más lentos hasta al punto de sentir una canción de consuelo, nostálgica y terrorífica. Pero logra captar mi atención un señor de mayor edad con ojeras  griscientas y horribles que le adornaban abajo de los ojos como luces de navidad reflejadas en las ventanas; tenía el cabello blanco. Iba caminando. Su mano estaba aferrado a un bastón como si fuera un gran y viejo amigo. Sus ojos estaban decaídos y sus lentes reflejaban apenas la luz. Iba caminando por el pasillo con unos víveres. Me sorprendió verlo sin ningún acompañante, pues los ancianos son de los grupos más vulnerables. A pesar del cansancio, no mostraba ningún síntoma de malestar respiratorio. Mi papá me llamó y fui balanceándome alzando la cabeza   y girando en círculos hasta llegar a él.

Nos íbamos, teníamos que irnos. Sentí como si mi hermana o yo íbamos a hacer un berrinche, pero se quedó en nuestra conciencia y no lo hicimos. Pagamos todo y salimos. Mii papá otra vez parecía calentar motores para arrancar a correr. Cuando un hombre tal vez igual de loco o más que nosotros, llegó y de repente abrazó  a mi padre de una manera tan pragmática, casi suplicándole algo. El hombre no movió los labios, pero sentí como que pedía a gritos ayuda.

Acto seguido, tosió unas cuantas veces y  se desplomó enfrente de nuestros ojos. Cayó enfrente de las narices de mi papá, lo cual hizo que militares, empleados y los clientes lo rodearan en cuestión de segundo. Sin darnos cuenta, mi papá nos jaló de la mano. Nadie se dio cuenta de su ida, tal vez se quería ahorrar un interrogatorio o comentarios, algo por el estilo. Después de esa puerta, no salimos disparados hacia la casa en un carrera veloz, en lugar de eso, que por cierto habría odiado, fuimos caminando presurosamente. Al menos era mejor que la carrera. Unos pasos acelerados eran más calmados y menos fatigantes. Lo único desconcertante en el camino, era mi papá parecía como si hubiera visto un fantasma; estaba pálido y me miró. Vi algo raro en sus ojos. Angustia. Tenía la mano helada  y sudaba frío. Parecía que rebobinaba una  y otra vez lo que había pasado como una película y nunca terminaba la función. Llegamos tarde a la casa. Se nos hizo más tardado el último viaje, pero fue más calmado. Mi mamá nos recibió casi como de costumbre, porque ahora era saludar con el pie, con dos brincos y un codazo. Pero mi papá no participó. Se subió en silencio y muy rápido al segundo piso. Mi madre me miró con cara de extraños y subió a acompañarlo. Era de noche, la luna llena estaba en la misma mesa sentada con un café dándole vueltas al asunto. Mi hermana, mientras tanto, ella jugaba con un rompecabezas -¿quieres jugar Clau? Es divertido -No- aseguré yo firmemente. Ella frunció el ceño, se enojó conmigo pero por lo menos me dejó de molestar. Estaba pegada a la ventana y viendo la luna. Era hermosa, se alzaba como reina por el cielo. Iluminaba a todas la almas y le daba un espectáculo, incluyéndome el reflejo que me tocaba suavemente la cara. Traspasaba la ventana y parecía que acariciaba. Mi ojos centelleaban al compás del brillo. Mientras tanto, seguía y seguía mi mente buscando ideas; explotaría, pero mi creatividad volaba, saqué conclusiones, preguntas, a todas les daba oportunidad en mi cabeza, por muy locas o disparatadas que fueran. 

Desde que era un “agente” que quería ver a mi padre  hasta un simple loco enfermo, ¿enfermo? ¡enfermo! Salí disparada. Estaba infectado por el virus. Mi padre tuvo contacto con una persona infectada. Sentí como miles de ondas llamadas escalofríos; pasaban por mi cuerpo lentamente y sudaba frío. Recordé todas las advertencias de todos los días que pasaba el Gobierno en  la televisión y en todos los medios. Anunciaban miles de cosas y resonaban por mi mente. ¡Corre, corre, dile, dile! así como recordé los anuncios,yo pasé a toda velocidad por el pasillo y el segundo piso, para llegar a la recámara de mis padres. Traté de abrirla. Forcejee la puerta de la manera más silenciosa posible, tenía ganas de gritarles, timbrar la puerta y decir todo; tocar y tocar la puerta como una desesperada a punto de colapsar de frustración y enojo, pero me detuve, no sé cómo, ni porqué me detuve , pero sentí como un fuego en mi interior. 

De repente cesó ese fuego, se apagó lentamente haciendo que me deslizara poco a poco por las pared hasta caer al suelo, casi hundida en llanto. Sabía todas las cosas que podía llevar el coronavirus Covi-19: fibrosis, neumonía, en el peor de los casos, la muerte. Me estaba imaginando el peor de los casos posibles. Si aquel señor estaba infectado del coronavirus Covid-19… mi subconsciente decía definitivamente que sí pero mi consciente decía que no, aferrándose a la idea de “todo va estar bien, no va pasar nada malo”. Me estaba engañado a mí misma sin ninguna  razón aparente.Sí, mi padre tal vez había sido infectado por coronavirus Covid-19  y tendría riesgos de morir.

 Me fui a la cama sin poder cerrar un solo ojo por la  angustia. Con todo lo que había pasado, me encontraba mirando el techo en blanco sin ponerle atención, solamente era un fondo para mis fantasías e ideas locas. Me hice a un lado, tomé mi celular para revisar la hora y la luz del brillo iluminó toda la habitación haciendo que me ardieran los ojos, agarrándomelos con un dolor y ardor tremendo, dejando caer el celular y solo escuchar un sonido que te advierte de una posible ruptura de la pantalla. Enredarte con la sábana y saber que son más de las cuatro de la mañana. Es todo lo que procesas antes de quedarte dormida como una roca en la cama y sin saber si te vas a levantar en la mañana o hasta la tarde noche. Aun así seguía planeando cómo iba iniciar la conversación con mi padre, qué le diría, lo llevaría a la sala y tendríamos una plática hija-padre. “Tal vez, papá no quiere hablar contigo”. Me imaginaba el momento perfecto donde lo pescara y tendría que darme un tiempo. Me diría solo en 5 minutos de una forma severa contándome el tiempo casi mirando su reloj de muñeca y al final terminarlos con más de una hora en una charla. Mi mamá se sentaría con nosotros. Beberíamos un café y cuando sacara el tema, tal vez me tomarían como una loca. Finalmente conseguí dormirme sin algo más en la cabeza.

“Ta ta ta” fue el sonido que me despertó. Eran los picoteos que se repetían una y otra vez en mi ventana. El día era como el otro, continuaba  nublado, pero era temprano y el pájaro le hacía juego perfectamente  al tiempo. Era de un color negro-claro. Después de haberme despertado se quedó mirándome, escanéandome. Como un robot, de una manera perfecta y simétrica vi sus ojos pasar por cada zona de mi cuerpo, observando cada detalle de mí. Después de unos unos 3 o 2 minutos que intercambiamos miradas, se fue sin nada más que decir un picoteo o una chillido; al  final de cuentas, había logrado su labor,despertarme. Era muy temprano para mí. Miré más de cerca por la ventana y el sol apenas estaba iluminando el cielo. Subía poco a poco lanzando los primeros rayos de luz, las nubes al compás ser aclaraban y parecía que iba ser un día soleado después de todo. Me puse unas pantuflas. Agarré mi toalla y fui al baño. Imaginé que todos estaban dormidos. No se oía ningún ruido en toda la casa, ni siquiera mi hermana Elia, que siempre se levanta temprano y empieza a jugar, brinca y salta por toda la casa o pone la música a todo volumen  y nos despierta a todos. Tampoco tenía que hacer las grandes filas de siempre, ni escuchar a mi mamá cantar en la ducha por horas.

Me di una ducha pensando que tenía tiempo para hacer tal vez un guión de las cosas que podía decir. Guardarlo en pequeña notas bajo la manga, cuando el momento se pusiera incómodo. El agua me despertó totalmente. Estaba helada y sentía que los pies se congelaban en un instante. El pequeño espacio del baño se había convertido en un congelador casero. Tardé lo menos posible en ducharme, si no quedaría hecha un bloque de hielo. Salí enredada en mi toalla y corrí lo más rápido posible a mi cuarto. Me vestí y me asomé por la ventana, qué pasaba en el mundo. Seguía desolado o casi desolado. Solo estaban unos militares cuidando que no saliéramos. Me desplomé de espaldas hacia la cama, lancé un suspiro y ahora como una espía, me asomé por la puerta para observar si había rastros de vida. Después de unos segundos, la puerta a mi derecha se abrió y justamente era las de mis padres. Era mi padre pero no lo quería molestar. Llevaba una pijama como de costumbre y una que otra señal de desvelo o frustración  y con una somnolencia enorme, así que intenté no molestarlo y mis palabras no fueron escuchadas por sus sentido auditivo. Bajé a la cocina y escuché la regadera sonar como un lluvia retumbando entre las paredes y deslizándose hacia el piso de abajo. Levanté la mirada de una manera curiosa y luego volví a mis labores. Tomé un cereal y un vaso de leche más y lo disfruté lentamente hasta dar la sensación que estaba comiendo en cámara lenta. Haciendo que las hojuelas crujieran y si tuviera acompañante, se alejarían de mí por un ruido tan molesto que yo ni me percataba.

Esperaba y esperaba. Miraba fijamente las escaleras y agudizaba mi oído para escuchar cualquier indicio de que mi papá venía, e incluso llegué a asomarme agachando la mirada, viendo las escaleras hasta el punto de arriba y casi dejando caer mi cereal y ensuciar el piso, cosa que si mi madre hubiera visto, pegaría un grito en el cielo obligándome a limpiarlo lo más rápido posible y mirándome desde arriba con la frente en alto, con la mejor postura de madre severa. Y yo viéndola como una tirana. Pero justamente logré adquirir mi equilibrio. Me harté. Sentí que esperé horas, pero dando seguimiento  la revisión de la hora en mi celular, eran habían pasado solamente algunos minutos. Traté de perder el tiempo. Escuché música, vi las redes sociales, miraba y miraba algunas cosas. Me enojé conmigo misma, hasta que escuché pisadas por las escaleras, era mi papá. Rápidamente lo tomé de la mano y lo llevé a la cocina para platicar con él. Y en aquella discusión (según yo ) sentí que cada palabra y cada idea que mencionaba eran fantasmas para mi papá. Lo noté aburrido y sentí que solamente me estaba viendo a los ojos para dar una falsa impresión de interés pero con ojos vacíos y cara inexpresiva a lo que superficialmente parecía que me ponía atención, que se traducían con un: Ajá, sí, ajá. Esa señal de que le parecía una loca. Ninguna de las advertencias que le dije, las precauciones que tenía, nada lo tomó en cuenta y simplemente se fue a desayunar tranquilamente. No quedaba ningún rastro de aquel hombre preocupado, y entendí que había investigado por sí solo en internet, vagando por las redes y lo calaron peor que a mí. Pero de la manera absurda le llenaron la cabeza de cosas falsas y ahora no me creía nada. Tenía el cerebro totalmente lavado de pensamientos locos y de tonterías. Intenté hablar con mi papá una y otra vez. Hablé con mi mama para que  lo hiciera recapacitar pero” a oídos sordos, palabras necias” fue el dicho que me dijo después de haberme contado su fracaso con la charla de persuasión que también tuvo con mi papá. Llevamos un par de días así con mi papá. Al final nos dimos por vencidas y llevamos la fiesta en paz sin ninguna discusión ni palabras molestas.

Los días transcurrieron y transcurrieron. La vida era la misma. Se cumplieron dos semanas de aquel suceso, y aquella mañana nunca la olvidaré. Me desperté  tarde- Estaba nublado de nuevo y ni siquiera me asomé por la ventana, porque sé que me encontraría con el mismo paisaje. El día transcurrió igual. Me encontraba en la sala jugando con mi hermana después de una larga súplica por parte de ella, cuando vi bajar a mi papá, y el cambio fue drástico. Cargaba unas ojeras que se le marcaban fuertemente en su rostro. Los ojo los tenía ojos de color rojo sangre, esparcido por toda la retina. El cabello lo tenía sin vida. De un color negro, a un color negro grisáceo apagado. Pero la gota que derramó el vaso, fue cuando lo escuché toser. El ruido se me hacía familiar. Era el mismo que había producido el señor que se desplomó en el supermercado. El recuerdo fue tan lúcido y claro como el agua, sin duda alguna, ahí estaba el mismo escalofrío me recorría lentamente otra vez el cuerpo, con mayor intensidad que antes y mi semblante se puso pálido, casi a la par que el de mi papá. Sentí unas gotas de sudor frío recorrerme la frente y bajar lentamente por mi nariz y hacer que mis ojos se abrieran lo máximo posible. Y con eso ojos le di un escaneo a detalle al semblante  de mi padre y sin dudarlo, me di cuenta que estaba hirviendo. Tenía fiebre. No me atreví a tocarlo y sentí algo de nostalgia por eso. Seguí observando cada detalle. Tenía gripe, estornudaba una  otra vez. Pronto descubrí otra característica, el dolor muscular , las piernas las tenía temblorosas y rígidas. Cada vez que movía una extremidad, se quejaba  frunciendo el ceño levemente en su rostro. Todos los puntos se reunieron y pude decir  y gritarle con todas mis fuerzas: ¡te lo dije! una y otra vez hasta que entendiera. En lugar de eso, tomamos las medias. Le dimos un cubre bocas y unos guantes y tuvimos que vencer su obstinación de otra forma, hasta que logramos que entrara al auto. Mi mama hizo una carrera. Las calles estaban totalmente solitarias y podía apretar el acelerador hasta el tope sin miedo a estancarse en el tráfico, causar un accidente y luego ser multada. Mi hermana y yo nos agarramos como si fuéramos a subir a la montaña rusa y mi hermana tenía una expresión de “¿qué está pasando?” desde luego no sabía nada y oía la misma pregunta más de dos veces con su tierna voz. 

A lo lejos vimos el hospital y mi madre vio la luz al final del túnel. Fue bajando poco a poco la velocidad para no dar un freno repentino. Pero de igual manera marcó un frenón en el asfalto que vi después de bajarnos. Una pareja de doctores nos recibió pero no se notó una sorpresa entre sus caras. Era totalmente rutinario para ellos. Nos atendieron amables pero sin ningún tipo de estrés o frustración. Tal vez se lo guardaban. Llevaron a mi padre dentro del hospital y solo podía pasar un acompañante y claro iba a ir mi mamá, pero yo también quería entrar. 

Después de una larga discusión con uno de los médicos, mi tenacidad no fue vencida y me dejaron entrar con las medidas más extremas posibles. Un traje azul, de esos que se veían en las película, unas mascarillas de más de dos capas, una red para la cabeza, unos lentes y unos guantes, toda la vestimenta me hacía ver rechoncha y con una ligera incapacidad de ver claramente. Uno de los médicos me condujo a la puerta y en unos segundo me lamenté haber entrado. 

Todo era un caos, un desastre total y la tristeza prevalecía en los rostros y el sufrimiento te atravesaba el cuerpo. Todo lo que se escuchaba era lastimoso. Lo que más me sorprendió fue aquel anciano que había visto en el supermercado. Se encontraba agonizando, dependiendo de una máquina para respirar, para seguir viviendo. Respirando a duras penas. Y el sonido se repetía, el mismo sonido doliente se escuchaba, esa tos y estornudos que anunciaban la llegada de una invitada, la muerte. La muerte rondaba por ese hospital y tenía mucho trabajo. 

Al parecer es como si acariciara a cada uno de los enfermos y el ambiente se volviera insufrible. De por sí ya era insufrible fallecer de esa forma, sentirte horrible, pasar por todo lo que estás pasando, querer que te tiren un tiro y que esa opción fuera tu pase para ir tranquilo al otro mundo, sería la mejor, pero no sucedía, te quedabas a la espera y  al principio rezabas que sobreviviera  y al final  rezabas para salir de esa situación una de muchas que enfrentaste de alguna u otra forma, curándote o que te apilen en un congelador por no poder darte santa sepultura en ese instante .

Al parecer adiviné los pensamientos de ese pobre viejo y el de muchos más que podía ser su destino, en un futuro no muy lejano. Tirada en un rincón con mi cabeza apoyada en mis brazo juntados en mi piernas, para no demostrar mis lágrimas a las personas y hundirme en un llanto interminable, lo acepté. Acepté qué era lo que estaba pasando. Que esta situación le podía pasar a cualquiera sin importar el género, o estamento en el que te encuentres. Y que eso, no exentaba a mi papá.

Terminar empatizando con el sufrimiento de esas persona que había observado, mi llanto empezó a resonar más, pero nadie se acercó a consolarme,o todos estaban ocupados. Alcé la cabeza levemente y todos los doctores y enfermeras corrían a todos lados haciendo lo que podían - ¡ más rápido tráiganme el medicamento! - gritó un doctor. La enfermera salió corriendo -es solo lo que encontré - dijo al regresar. El doctor frunció el ceño y se lo aplicó. Lo vi todo, cómo minutos después  el aparato que rastreaba sus signos vitales había descendido y había marcado el sonido de un pitido.Por algunos segundos, el doctor se quitó el estetoscopio, dio un pequeño suspiro, le puso la sábana encima y dijo -llévenselo- Tenía la mirada de roca no parecía asustado, pero sí decepcionado. Estas eran circunstancias totalmente normales para él. Y la situación se volvía a repetir con mucha frecuencia. 

Los gritos, la atención, el pitido y la muerte; el grito la atención, el pitido y la muerte; el grito, el pitido, la atención y la muerte... no podía decir con certeza cuántas veces se rebobinó la misma situación, pero sí puedo asegurar que fueran muchas. Eso, junto a aquella tos que te partía el alma si la escuchabas y más si veías al paciente, podían hacer llorar a cualquiera por muy duro que sea. Hasta cierto punto, los doctores y enfermeras seguían eficientes. Seguían en el trabajo intactos, con una mirada de roca y seria. Pero muy en el fondo sus almas estaban llorando y quizá deseaban tirar la toalla, pero no era un opción, sería una ofensa para su profesión y su ocupación que era salvar vidas. 

Quería provocar un aplauso estruendoso con mis palmas para ovacionar a esos héroes sin capa  y que el mundo se uniera para felicitarlos, pero tenía los pies de plomo y estaba frenética. No pude mover ni un solo dedo. Todo el día estuve ahí, sentada llorando y esperando. Me tranquilizaba un poco al  pensar en cosas buenas. Pero, por más que quería evitarlo, otra vez el pitido que anunciaba una muerte más al día, volvía a sonar.

Pasaban rápido, más rápido y a la vez, lentas, las horas. El tiempo no era muy bienvenido en ese lugar. No importaba cómo y en qué tiempo se salvaban vidas. Luego vi que una enfermera colapsó.Tiró todo la instrumentación que tenía. Dejando todo en el suelo, salió corriendo, derramando gotas de lágrimas en su camino. Salió a tomar aire. Nadie fue a consolarla. Teníamos que ser fuertes, íbamos a sobrevivir me decía, pero luego la otra parte de mi mente decía: “claro que no, no es tan fácil como crees, vamos a morir, este es el final”.

Minutos después, mi madre llegó y confirmó lo que más temía. Era cierto, mi padre estaba infectado. Miré a mi alrededor otra vez y me tiré a llorar a mares sin ninguna consolación. Ya era muy tarde. Ese fue el fin de mi papá.
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La guerra por el poder

Cuento escrito e ilustrado por Yozua Mendoza Cornejo.

Había una vez seis mejores amigos, llamados Chinolín, Gringolín, el Rey, Giro Fránces y Flamencita.

Flamencita invitó al grupo de amigos y a su primo Romeo, también muy buenos amigos, aunque eran de distintos países. Chinolín era de China, Gringolín era de Estados Unidos de América, Giro Fránces era de Francia, Flamencita de España y Romeo de Italia, su amistad era tan grande que todos los días acomodaban sus horarios para jugar en línea. Se donaban entre ellos sus juguetes de soldaditos, tanques y aviones.

Pero no todo siempre fue así, hubo un tiempo en que los seis, escucharon una historia que era la siguiente:

En lo más alto de una montaña se encuentra un trono de oro aquella persona que logre encontrarlo y sentarse en él podrá controlar absolutamente todo, así como ser dueño de todo, incluyendo el mundo, hasta lo más preciado que es la libertad, economía, familia y se volverá el rey, será coronado como potencia.

Debido a esta historia todos empezaron a distanciarse para ganar el trono, buscaron en todos lados. 

No dejaron piedra sin voltear.

Romeo pensaba que lo había encontrado, era un trono dorado en la punta de una montaña, pero esto sólo era un plan de Gringolín porque él quería poner un trono falso de madera pintado de dorado, en el que había una gran sorpresa.

Romeo se sentó y Gringolín exagero más de lo que decía la historia. Por lo tanto al sentarse en ese trono, salieron rayos y chispas. El cielo se volvió oscuro y después salió un hermoso sol. Romeo pensó que lo había conseguido, el empezaba a mandar las cosas en Italia, - ja, lo logré - él decía que ahora era el amo de toda Italia.

No tardaron mucho en saber la noticia los demás, tomaron sus cosas y se dirigieron a España, donde pasaron por Flamencita para ir a Italia. Ellos llegaron, luego se enteraron de que Chinolin no estaba interesado así que no acudió. Gringolín, buscó un pretexto para no asistir, porque él quería presenciar su final.

Ellos tres se arrodillaron ante Romeo, y éste les dijo:

-¡Ay a qué vienen, qué quieren! - El rey alzó la mano y Romeo le concedió la palabra. Hablaré por nosotros tres. Lo que venimos a decirle es que queremos asociarnos con usted. Romeo accedió. De pronto empezó a llegar en Italia, muchas culturas. La economía también creció y ganó un poco de poder.

Ahora volvamos a Estados Unidos, donde Gringolín realizó una llamada a su amigo el Maléfico, un famoso doctor que pudo contactar a su amiga GRIPAX ella era el punto clave de todo esto.

Gringolín le escribió un documento, por si se le olvidaba el plan ese documento decía lo siguiente:

GRIPAX tendrás que encontrar todas las cosas que llevaron a Italia mis compañeros y tócalas, después ve y toca la copa de vino que dejé en la bodega cerca de la montaña, lánzasela a Romeo, corre y toma el primer avión que salga con destino a EUA. Recuerda que si fracasas morirás y no quiero fallas mi amiga, es por el bien de nuestro país.

Pasaron las horas la luna cubrió al sol y a Romeo le llegó una terrible noticia, Sus familiares y amigos habían fallecido de una enfermedad desconocida.

Romeo mandó a traer a todos los médicos y científicos de la ciudad de Italia para investigar sobre esta enfermedad misteriosa. Todos los médicos y científicos discutían sobre lo que podía ser; hasta que un doctor siguió el patrón de la enfermedad. Éste era, que había cosas que tocaban las personas, y estaban contaminadas, así mismo ellos quedaban contaminados. Entonces él se puso a pensar.

Pasaron varios minutos, el doctor alzó la mano y Romeo le concedió la palabra, pero dijo:

¡Anda dime que no me quiero morir! ¿Cuál es esta terrible enfermedad?

El doctor lo miró y le dijo - mi señor siguiendo con el patrón de esta enfermedad que todo lo que toca se contamina y si una persona tocara ese objeto con este virus se enfermaría de este. Entonces este virus no es ni más ni menos que la famosa GRIPAX-

Romeo rápidamente al saber la noticia con lágrimas en sus ojos y el dolor de su corazón, tomó una hoja y un lápiz y empezó a escribir un documento para advertirles a los demás de esta terrible enfermedad, ese documento decía lo siguen lo siguiente.

Queridos amigos esta noche en la ciudad de Italia nos hemos tocado con una terrible enfermedad, que logró entrar y acabó con algunas de las personas de esta ciudad. Espero que ustedes tomen precauciones ante esta enfermedad conocida como GRIPAX . Les informo que todo lo que toca se contamina y que si lo toca una persona se enfermará de esta terrible enfermedad.

Att. Romeo

Trágicamente la noticia llegó muy tarde para los demás países. Los cadáveres en todo el mundo se apilaban entre sí. Ese día hubo más de 5 millones de personas muertas en todo el mundo, pero lo curioso es que solo había un lugar en todo el mundo que todavía no se infectaba, era el país donde vivía Chinolin, la ciudad de China.

Chinolin observó en las noticias este acontecimiento. La gente llorando cubierta de sangre rogaba por la cura, pero no.

Chinolin grito:- ¡Basta! - Él empezó a contactar a todos los médicos de la ciudad de China para que descubrieran una cura para ayudar al resto del mundo.

Pasaron unas pocas horas y los doctores seguían discutiendo. Un científico cargaba con su mini taller rodante. Lo estableció en una esquina y empezó a trabajar. Juntó varios componentes hasta que por fin.

Al hacer la mezcla de esos 2 ingredientes dio como resultado una sustancia de color azul. Él muy seguro de su trabajo, rápidamente alzó sus dos manos y como en ese lugar había mucho ruido, le gritó a Chinolín: ¡Oiga señor Chinolin lo logré!

Chinolín le dijo que cómo estaba tan seguro, a lo que él le respondió:
Señor yo lo logré porque tengo muchos años de estudio y práctica. Confíe en mí, esto funcionará y usted quedará como un héro. No lo defraudaré, señor.

Chinolín accedió. Envió la vacuna de prueba a uno de sus amigos. Ese amigo fue El Rey de Alemania. Pasó el día entero... al día siguiente Chinolín le habló para preguntarle cómo estaba. Él le dijo:

-¡Gracias mi amigo estoy curado! -Estaba llorando de la felicidad.
Pronto Chinolin ordenó la fabricación de estas vacunas. Él gritaba:

-¡Más señores más tenemos que repartirlas por todo el mundo!- Después de varios días de fabricación, lograron darle la vacuna a todo el mundo. Hasta el creador de la misma enfermedad, Gringolín le fue entregado el cargamento de vacunas para ayudar a su país.

A Chinolin le decían el salvador, por evitar la muerte de más personas en todo el mundo.
Gringolin juró vengarse por el acto de Chinolín y escribió una amenaza que decía lo siguiente:

Y en el año de los gemelos, surgirá una reina desde el Oriente que extenderá su plaga de los seres de la noche a la Tierra de 7 colinas. Transformará en polvo a los hombres crepúsculo, para culminar en la sombra de la ruindad.

Att. Gringolin

¡Claro, eso lo sacó de Nostradamus!

Nadie se preocupa por lo que había escrito Gringolín, ya que durante esos meses se estaban celebrando la hazaña heroica de Chinolín. Todos los países estaban en deuda con él.

Todos en el mundo le debían un favor a Chinolin. Algunos países le dijeron que pidiera lo que fuera y se lo daban. Él dijo que nada y el favor, que le debían, él sabría cuándo se los iba a cobrar.

Pasaron los años ahora todos los amigos querían su amistad. Todo volvió a ser amor y paz. Duró varios años así.

Nada de violencia. Algunas personas se preguntaban por qué, algunos les respondían que ellos habían escuchado que todos, después de varios años, se rindieron porque nunca encontraron el Trono dorado de la historia.

Un joven al escuchar esta historia emprendió la búsqueda y se corría la noticia de que al parecer luego de un mes lo había encontrado, pero él no lo quería para controlar a todos, porque su abuelo le dijo una frase antes de morir de GRIPAX que nunca se le olvidará:

“EL PODER ES COMO UN TROZO DE NADA Y A LA VEZ CORROMPE A LAS PERSONAS AL TENERLO EN SUS MANOS”

El joven relató que había dos países que estaban muy cerca de encontrarlo; esos dos países eran China donde vive Chinolín y EUA donde vivía de Gringolín. Que observaran bien, porque lo tenían cerca.

Esta noticia se volvió tendencia y Chinolín y Gringolín empezaron la búsqueda. Los demás se rindieron, “que gane el mejor” decían.

Ahora solo era la lucha entre Chinolín y Gringolín.

Chinolín le mandó un mensaje como buen competidor a Gringolín. El mensaje decía lo siguiente:

“Confianza, Fe y Humildad. Que gane el mejor”

Gringolín pensó que esa no era una buena frase, que la mejor frase era la siguiente:

“El sufrimiento de los demás es mi inspiración”.

En cuanto le respondió la frase a Chinolín, él la usó como una exposición de sus actos para los demás países, básicamente le tendió una trampa.

Los países empezaron a criticarlo y decían que era un loco y psicópata, pero Gringolin salió y mandó un mensaje. Él decía que no estaba loco, que no se metieran con él, porque su poder era tan grande que si se decidía, causaría una gran guerra.

Después de mucho tiempo de no contactar a los demás, Romeo habló y le preguntó que cómo que otra guerra, a lo que Gringolín le respondió lo siguiente: - Mi querido amigo Romeo, debes de recordar que Gripax mató a tus padres, familiares y amigos, pero ¿quién crees que llevó al mentado Gripax hasta a Italia? ¿por qué crees que encontraste el trono primero antes que todos? Te tendí una trampa mortal, misma que funcionó a la perfección en esos tiempos, porque mi objetivo era quitarte todo el poder y que la economía de tu país se fuera a la quiebra.

Romeo y todos los amigos escucharon el mensaje de Gringolín, ya que estaban en una videoconferencia. Al escuchar esto, todos los países ayudaban y buscaban el trono que sería concedido a Chinolín, por ser una persona honesta y humilde.

Esto desató la furia de Gringolín, ya que ahora todos sus amigos estaban en su contra y no solo sus amigos también los países de su residencia. Tenía que idear un plan para acabar con Chinolín, pero pensó que no podía acabar solo con Chinolín, puesto que tenía mucho poder. Entonces se le ocurrió realizar la misma hazaña malévola de años atrás. Nuevamente buscó de su malvado amigo el doctor Maléfico, para que contactara  a un nuevo virus, realizó muchas llamadas, hasta que por fin consiguió el premio mayor, un virus que tenía una función cien veces mayor que Gripax, pues con Gripax solo se contagiaban los objetos, pero este nuevo virus, tenía tanta fuerza que su poder era contagiar objetos y personas.

Gringolín le preguntó que cuál era ese nuevo virus. La respuesta del doctor Maléfico fue la siguiente: 

- Querido amigo Gringolín, este virus será el más poderoso que exista en este momento en el mundo. Contiene todas las funciones de tu amenaza de hace años y será conocido por matar millones de gentes. ¿Quieres saber su nombre?

Obviamente Gringolín se emocionó y brincaba de gusto por escuchar la gran noticia y saber el nombre, el cual era COVID -19. La única ficha que faltaba en este ajedrez, era introducirlo en donde vivía Chinolín. Es por ello que Gringolín le preguntó al Dr. Maléfico que en qué había probado este nuevo virus. Él le dijo que en ratas, huevos de aves y murciélagos. En cuanto el Dr. dijo esa palabra Gringolin gritó - BINGO, con eso podremos lograr nuestro objetivo, solo debemos investigar un lugar cercano a donde vive Chinolín y que coman este tipo de animales libremente-

Pasaron unos días y el Dr. Maléfico descubrió el punto clave, este lugar era un pueblo cercano conocido como Ubay. El Dr. Maléfico le dijo que este era el panorama perfecto para empezar a propagar un nuevo virus sin sospechas. El Dr. Maléfico no fue el único que ayudó a crear este potente virus, también colaboraron en esta proyecto doctores que Gringolín puso a trabajar en Estados Unidos, en el Instituto Pirbrighe. La patente del virus empezó en el año 2015 y su licencia fue otorgada exactamente el día veinte de noviembre del año dos mil dieciocho; ese mismo año Chinolín estaba a punto de encontrar el trono. Todos pensaron que no era una casualidad que Gringolín obtuviera este permiso en el mismo año en que Chinolin se estaba perfilando a ser coronado como una potencia.

La pandemia comenzó, en el año de los gemelos, conocido como Veinte Veinte. Ya había cobrado millones de vidas y pérdidas económicas por miles de millones de dólares. Chinolin estaba cayendo poco a poco. Primero las ventas de sus productos se desplomaron y la producción de su empresa de vehículos cayó exactamente 3.5% al estimado que era de 25% al final de ese año. Los amigos de Chinolín, con el paso del tiempo dependían económicamente del pequeño fondo de ahorro que fueron haciendo; también Chinolin tuvo pérdidas con la venta de su petróleo, como consecuencia de la propagación de ese terrible virus. Pero de pronto a Gringolín, el día 10 de marzo del 2020, ya el virus eran tan mortal que se le salió de las manos y no lo pudo controlar. Su economía al igual que la de todos sus amigos, se vino a la baja. Pero no solo la economía cayó en esos tiempos, también la industria y el turismo. Los cadáveres de las personas de los países de origen de los amigos, se apilaban unos arriba de otros como cuando llegó GRIPAX, solamente que esto era de forma potencial a lo doble y triple de la ocasión anterior. La gente lloraba y se pedían a gritos una vacuna. Esta pandemia fue peor que su hermana.

La compañía de Gringolín presumía que era la mejor en terapia genética, entonces al saber esto, él supo que esto lo ayudaría a salvar a todos al crear una nueva vacuna.

Pero esta vacuna no es lo que aparenta, tiene una diferencia a la que se usó con GRIPAX, que consistía en inyectar una porción debilitada de un virus y también inyectar moléculas de ADN artificiales que modificarán la estructura del organismo de los seres humanos y tendrán condiciones impredecibles a largo plazo. Pero el plan malévolo de Gringolín, era dar la vacuna gratis, su programa de vacunas lo hará pasar como un programa antiamenzas bioterroristas.

Hasta aquí dejamos volar tu imaginación, nada de lo que se dice son mentiras todo está confirmado y es cien por ciento real, a las pruebas nos remitimos y si no me crees investígalo por tí mismo, mientras tanto continuamos en cuarentena. Cuídate, vive tu vida y espero que te haya gustado este mini cuento.
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Covid-19: El inicio, extinción y bitácora

Cuento escrito e ilustrado por Manuel Abissai Rodríguez Acosta.
Érase una vez un día normal viendo la televisión...pero de repente hubo una interrupción en la televisión avisando que hay una epidemia en México y dijeron que todas las personas deberían quedarse en casa.

Día 1 de la Cuarentena: La gente va a hacer las compras y a la playa. No les importa la cuarentena.  Mientras tanto en Japón, China, Italia, etc están muy mal la situación, ya murieron muchas personas.

Día 2 de la Cuarentena: El primer caso en México. Las personas empiezan a tomar en serio la cuarentena, pero hay gente que todavía no les importa. Ya hay más de 100 casos. Las calles ya están vacías, no hay gente deambulando y solo salen a comprar comida.

7 años después: Han pasado 7 años desde que empezó la cuarentena. Todavía no encuentran la cura del Virus. La gente solo está en su casa. Solo salen a comprar con un traje especial como de un buzo. Hay pocos supervivientes en Asia y Europa. La mayoría ya murió.

10 años después: los científicos se dieron cuenta que no hay cura, la gente está sufriendo. La mitad del mundo ya se extinguió y nadie puede salir ni ir a trabajar, si es que quieren vivir. Ya se están acabando los recursos, los animales se extinguen, los humanos están muriendo por falta de comida, agua y oxígeno.

5 meses después de esos 10 años: Un grupo aparece con una nave para ir a otro planeta, para vivir y poblar de nuevo, preservar la raza humana.  Ese grupo era el de 1° grado del colegio Internacional de Tuxpan, que se componen de Lenin, Carim, Yozua, Jorge, Belehem, Ariari, Kamila y Abissai. Se llevan a los supervivientes con ellos. Llegan a Marte.

Año 0: ya hemos poblado Marte. La tierra explotó días después de llegar aquí, ahora tenemos mejor vida, tecnología y nuevas especies

Han pasado 2 años desde que poblamos Marte. Ya hay más humanos en este nuevo mundo y muchas especies más.

Continuará FIN...
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