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¿Cuántos más Daniel Maximiliano viven en Xalapa?...


Uriel Flores Aguayo 

Daniel Maximiliano, niño de 4 años, fue encontrado sin vida el 15 de septiembre; todo indica que fue asesinado. Estruja el corazón este abominable hecho. Nadie debería ser ajeno a un acto criminal que revuelve el estómago y la conciencia. 

Un niñito en condiciones precarias, con una vida carente de todo; un inocente que no tuvo oportunidad de ser feliz, de disfrutar su niñez. 

Hay que cuestionarnos si eso que le pasó a Danielito, también le puede ocurrir a otros niños, si hay maneras en que la ciudadanía pueda hacer algo y si las autoridades tienen la capacidad y la responsabilidad para intervenir en estas casos. 

Es evidente el abandono de todo tipo en esos niños, pues hay dos hermanitas de 9 y 6 años de edad, su desprotección; prácticamente condenados a sufrir todo tipo de violencias. Una sociedad con mínimos de civilización y decencia no debe permitir esa crueldad con los niños. Es hora de ser participativos y exigentes con las autoridades de todos los niveles. 

Para fortalecer el tejido social y asomarse incluso a las casas se debe fomentar la participación seria de instituciones como las iglesias y, desde luego, las escuelas, pero los DIFS y otras instancias especiales deben contar con políticas públicas indicadas, presupuestos suficientes y estructuras operativas con el personal necesario. 

Duele Danielito, angustia imaginar sus suplicios, su fragilidad. No debemos permitir que eso mismo le ocurra a otros niños. Es evidente que en ciertas zonas de Xalapa se vive marginalmente, en condiciones infrahumanas y con violencia intrafamiliar. 

Lo  primero que se debe hacer es censar casos donde se considere que los niños corren peligro, después darles un seguimiento constante y abrir alternativas de estudio, salud y alimentos para ellos. 

Esto es importante para la sociedad, o así debe valorarse, no hay nada más sagrado que la integridad y el bienestar de la niñez xalapeña.

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Justicia y Honor a Claudia Tacoronte


Uriel Flores Aguayo 

Claudia, es la joven que fue asesinada hace unos días en Cuautla, Morelos. Duele, sacude y da rabia pensar en ese cruel destino para la estudiante de intercambio con la universidad de Morelos. Pasó ahí, pero no exenta a cualquier otro lugar de nuestro país. 

Cuesta trabajo comprender como esa universidad y la de Granada, España, siguen permitiendo los intercambios en una ciudad que no te puede garantizar nada. Es una narco ciudad. 

Hace 13 años estando en Oaxtepec, en un congreso del PRD, pensé quedarme en Cuautla, apenas se enteró un compañero legislador federal me advirtió que era muy peligroso, y desistí. Hace poco fue detenido el Presidente municipal de ahí por ligas con la delincuencia; un ex rector de la UdeM estuvo prófugo por implicaciones en la “estafa maestra”. 

Es sencillo deducir que nadie está seguro en esa ciudad con predominio delincuencial. La jovencita Claudia y su familia, seguramente no sabían ni calcularon los riesgos a que se exponía; vino con las ilusiones intactas y afán de conocer otras culturas, fue víctima de un sistema podrido, de simulación criminal, donde hay autoridades que no gobiernan y dependencias universitarias de fachada. 

Duele profundamente el destino de esta muchachita, duele que pierda la vida  dolosamente, que no haya tenido la protección de un gobierno local de parásitos y ajeno a la vida y preocupaciones de la gente. Ni la aprehensión del asesino es suficiente para superar la vergüenza como mexicano. Maldito cobarde, que hizo eso porque lo permite un entorno negligente de autoridades y el silencio miedoso de la sociedad. 

Las emociones a tope, impotencia, dolor, vacío y con lo único que matiza o consuela: perdón Claudia, perdón a su familia y perdón a una nación fraterna. Descanse en paz…

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Pesimismo de la Inteligencia, Optimismo de la Voluntad


Uriel Flores Aguayo 

Volver al gran filósofo Antonio Gramsci, puede ser un buen punto de apoyo para reflexionar sobre nuestro entorno y aportar algo constructivo a la deliberación pública. Además de pensar puede ser mejor actuar. Preocúpate y ocúpate es la señal. 

Vivimos un ambiente público volátil y desfasado. Muchos problemas, grandes, y un confuso horizonte. Abundan las ocurrencias, la simulación y la paja: mucho ruido y pocas nueces. Reynan la especulación y las teorías conspirativas. La información satura la razón y de tan abundante dificulta distinguir lo que es importante, gana el escándalo. Podemos observar en tiempo real, somos testigos  lo que es la sociedad del espectáculo. 

Algunos se la creen y se desgarran las vestiduras, a favor o en contra de algo o alguien. El chisme o lo más altisonante de ayer hoy es pálido recuerdo. Aveces hay notas que logran reciclarse. Son tiempos duros, desafiantes de la coherencia, la razón y las convicciones. La autocrítica no es nuestro fuerte, hablo de todos, pero más importaría en las zonas del poder por las responsabilidades y decisiones que toman. 

En las tres funciones esenciales del Estado (salud, seguridad y educación) hay desgaste y limitaciones.

La apuesta por el futuro, mucho mejor , no tiene un claro panorama. Habría que encontrar puntos de coincidencia en la sociedad y exigir seriedad en la clase política, la que conduce y liderea, para pensar en una ruta común que nos lleve a un mañana donde la libertad, la dignidad y la prosperidad sean elemento normal de nuestra convivencia. 

Recadito: mucho mártir pasajero.

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Gritos en el Restaurante


Uriel Flores Aguayo 

Me va a "matar" una de mis mayores amigas, la más culta, que tiene la opinión contraria, pero debo decirlo porque esa es mi forma de pensar, es convicción. 

No estoy de acuerdo con que se grite a quien sea en un restaurante o en otro lugar público. Nadie tiene derecho a hacerlo. Pudiera haber algún asunto personal que lo explique, pero ni así es correcto. 

En el caso de lo sucedido a Arturo López Obrador, a quien no veo desde hace al menos veinte años, los alcances han sido gigantescos. Mucho tiene que ver que sea el hermano de AMLO, por supuesto; es noticia que vuela fácilmente y se vuelve viral. 

Pienso que no es procedente gritarle aludiendo a su hermano y a Morena, ya que no tuvo ni tiene cargo en el gobierno federal y tampoco es dirigente de ese partido. Nadie debe ser cuestionado por ser parte de una familia, la que sea. Lo que hagan los familiares es su responsabilidad. 

En términos mediáticos todo se empaqueta y generaliza, y de las expresiones de los ocupantes de una mesa se pasa a la afirmación errónea de que fueron más los que "echaron" a AMLO del restaurante, dando la impresión de un repudio amplio. 

Estamos ante un caso de violencia verbal y de eso estamos saturados, viviendo en un contexto de mucha violencia de todo tipo; no debe aplaudirse. No es difícil pensar que un hecho similar se puede llegar a presentar en sentido contrario, es decir, que alguien decida vociferar contra los miembros reales o supuestos de otros partidos, que pueden ser PAN, PRI o MC. No es sano que se intenten justificar esas conductas, al contrario, deberían suscitar rechazo. 

La vida pública debe ser alimentada con diálogo, deliberación, debate, datos y argumentos. Cada quien puede pensar como quiera, militar o no en el partido de su preferencia, pero ser muy estricto en el respeto a los otros, a los que piensen distinto. 

En esencia es la construcción y defensa de la tolerancia en el contexto de la pluralidad realmente existente. Por esas razones no me simpatizan las conductas viscerales, los gritos ni acciones irracionales. 

Si la idea es ejercer libertad de expresión, asumir ciudadanía y hacer crítica política, son otros los espacios y los momentos; no los lugares de convivencia común, a donde se va a pasar un buen rato. 

Por si mis palabras despiertan especulaciones torcidas debo decir que la última ocasión que vi al ciudadano Arturo López Obrador, fue un día después de las elecciones presidenciales del 2006, en malos términos y con la presencia, entre otros, de la maestra Gloria Sánchez. 

No hay nada oscuro atrás de mi postura, es una convicción personal que digo libremente apelando a que combatamos los discursos de odio de los que estamos rodeados. 

Recadito: Hacen falta más acciones en Xalapa, de Tránsito y Transporte.

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Llamarada de petate...


Uriel Flores Aguayo 

Cuando mucho un par de días las autoridades de Tránsito y Transporte pusieron orden en las “paradas “ de los autobuses públicos. 

Fue una acción efímera, tal vez de simulación. Inmediatamente las cosas volvieron al caos original. Hay que repetir que muchos taxis ocupan esos espacios y crean una situación irregular y peligrosa. 

Esas autoridades son ausentes y omisas, no cumplen con sus obligaciones y despiertan sospechas de complicidad. Eso ocurre en Xalapa todos los días. Parecía que, por fin, se aplicaba el reglamento en respuesta al clamor ciudadano. Todo fue pasajero. Malos taxistas y malas autoridades se siguen burlando de los xalapeños, esos que no tienen otra alternativa más que utilizar el transporte público, con todas las incomodidades que se sufren con un mal servicio. 

De por sí se tienen que padecer unidades en mal estado, pésima planeación de rutas y dudosa selección de choferes. No se debe generalizar, por supuesto, hay algunas líneas de autobuses que asumen su labor con profesionalismo; son excepciones. 

La identidad de una ciudad, su personalidad, tiene que ver con su historia y cualidades especiales: cultura, gastronomía, instituciones, capital social positivo, etcétera. Sin embargo, para ubicar más completamente su real nivel hay que incluir como indicador serio la forma en que se moviliza en general y cómo funciona su transporte público. 

Revisemos el caso de xalapa, ni más ni menos que la capital de Veracruz: cuenta con muchos autobuses en mal estado, algunos en calidad de chatarra y otros importados (chocolates) sin que cumplan con las especificaciones determinadas; no hay claridad sobre la capacitación de los choferes, basta ver la apariencia de algunos para dudar de su profesionalismo; no existen “terminales” propiamente dichas, algunos operan en las calles o terrenos improvisados; las rutas aparentan haberse hecho sin planeación, están saturadas; las autoridades correspondientes casi siempre son ajenas a Xalapa, y se van al término de su cargo, por tanto no hay arraigo; las paradas están ocupadas por taxis en un abierto desafío a los pasajeros. 

No hay de otra, el Gobierno Estatal debe tomar el problema en sus manos, es un asunto social. Hay mucho que hacer, pero lo más importante es empezar aplicando la ley y asumiendo responsabilidades. No debemos admitir ser tratados como vasallos o ciudadanos de segunda. Se debe implementar un plan rector del transporte público en Xalapa. 

Hay que hablar de algunos casos positivos: dos o tres líneas del servicio urbano y ciertas paradas con espacios funcionales y dignos. No, no es un asunto menor. 

Los ciudadanos tenemos que traducir el hartazgo e impotencia en denuncias y demandas cotidianas y continuas hasta que las autoridades correspondientes sean serias y cumplan con su deber. No somos la burla de nadie, no debemos transigir en esas exigencias para recibir un servicio humano y decente. 

Recadito: incesante y locuaz la campaña contra la compañera Daniela.

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Algo cotidiano en el olvido: Transporte Público


Uriel Flores Aguayo 

Con curiosa atención y preocupada acción sigo de cerca el problema de las "paradas" de autobuses públicos en Xalapa. Es un asunto crítico y grave. Afecta a miles y miles de pasajeros todos los días y a toda hora. 

Al estar ocupados los espacios para el ascenso y descenso de los usuarios, se presentan situaciones molestas y peligrosas. 

Muchas veces los autobuses se pasan de largo al no encontrar donde detenerse, con eso alargan la espera; la mayoría de las ocasiones el ingreso es en la calle y entre autos. 

Cuesta un poco de trabajo entender que esa situación se viva en la capital del Estado. Estamos ante una actitud abusiva de algunos taxistas, que no son conscientes de las afectaciones que provocan y hacen gala de impunidad. 

Estamos ante una sospechosa negligencia de las autoridades correspondientes que no cumplen con sus obligaciones. Si lo hacen por incompetencia, mal, si es por corrupción, peor. Este tipo de problemas parecen no tener importancia para los políticos y los representantes populares, que no lo ven o no lo consideran importante. Al no atender una cuestión tan severa muestran falta de compromiso y una visión de superficialidad. 

En estos días gracias a las denuncias respectivas y la amplia difusión de la problemática las autoridades de Tránsito y Transporte han estado tomando medidas para retirar a los taxistas que copan los espacios de parada de los autobuses urbanos. Están haciendo lo correcto. Se demuestra que se puede si hay voluntad y apego a sus obligaciones. 

Deben seguir haciéndolo, permanentemente , hasta que el problema no exista. Mientras la clase política atiende los grandes debates estatales y nacionales, hasta internacionales, aquí ocurren hechos que afectan a la población y que necesitan ser considerados centralmente. 

Mientras se arregla al mundo y se defienden proyectos, es indispensable que los ediles hablen en el Cabildo, los diputados( as ) hagan algo y las diversas autoridades, principalmente las Estatales, cumplan con su deber. 

Es curioso que este tipo de asuntos que afectan a la mayoría de la ciudadanía xalapeña no sean atendidos como corresponde. Mientras se matiza la distancia entre la clase política y la ciudadanía, algunas acciones de autoridad son indispensables y bienvenidas. 

Recadito: Xalapa necesita recursos estatales y federales.

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"Paradas" de autobuses: Ascenso y descenso de pasajeros en Xalapa


Uriel Flores Aguayo 

Los usuarios del transporte urbano en Xalapa, padecen el desorden en las paradas, ocupadas por taxis y particulares. Padecen el desprecio de taxistas y algunas personas inconscientes, pero más sufren la falta de autoridades y leyes. 

Las principales paradas están ocupadas por taxis que no respetan esos espacios donde los pasajeros descienden o suben a los autobuses. Es un problema serio: muchas veces los autobuses no se detienen, pasan de largo, y afectan los tiempos de la gente que, en el mejor de los casos, se ve obligada a bajar a la calle. Es un abuso de los taxistas que gozan de impunidad. Es algo extraño que las autoridades de Tránsito no hagan nada. Es un acto negligente o de sospechosa complicidad. 

Los funcionarios no tienen idea de lo que se afecta a la gente. Es molesto, mucho, que los taxis ocupen el espacio destinado a la parada de los autobuses. Algunos particulares hacen lo mismo, en una muestra contundente de irresponsabilidad. 

Ambos, taxistas y particulares, no piensan en los pasajeros, no les importan. Con las omisiones de las autoridades se completa un cuadro adverso para la ciudadanía, con un panorama más que tercermundista. Y eso que hablamos de la capital del Estado. Urge un programa oficial que ponga orden enérgicamente en las paradas de los autobuses. Qué bueno que lleguen unidades nuevas, es una nota positiva, pero será incompleto si no se pone orden. Hay otros aspectos del mal servicio en general del transporte urbano en Xalapa: saturación de rutas, camiones en mal estado, nula capacitación a los conductores, falta de terminales, etc.. En todo eso se debe trabajar. 

Tal vez la condición principal es política, es decir, que no sea una actividad donde se recauda irregularmente y se ocupan para actos masivos de corte partidista. Su manejo debe ser fundamentalmente técnico y administrativo. 

De los claro y oscuros del gobierno del difunto Fidel Herrera, está la irracional media de incrementar desproporcionadamente los taxis en Xalapa y la región. A un parque de dos mil quinientos agregó otros doce mil. Saturó la ciudad y generó fenómenos de migración. Fue un desastre en esa materia. Fueron tantos, en desmesura, que siguen siendo más que visibles hasta la fecha. A pesar de que ya transcurrieron unos diez y siete de de esas ocurrencias otorgando placas de taxis como si fueran tortillas, y se supone que ya no hay nuevas, las calles siguen estando saturadas. 

Lo primero es activar a la autoridad de Tránsito, que se muevan y se vean, que no se reduzcan al centro; tienen que dar la cara y cumplir con sus responsabilidades. No debemos perder de vista que el transporte público está mal en lo general. 

Recadito: algo de nocivo se percibe en la campaña contra la Presidenta municipal, Daniela.

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Los grandes debates políticos del pasado...


Uriel Flores Aguayo 

Cuando el Partido Comunista Mexicano estaba entrando a la legalidad y al juego electoral debatía tesis fundamentales; era partido de tesis y conceptos, de bagaje teórico. Abrió un periodo de profunda reflexión y de actualización doctrinaria. Era un partido de mucho debate, como era toda la izquierda de entonces, y menor acción. Su definición se polarizó entre la adopción del proyecto de “dictadura del proletariado” y “poder obrero democrático”. 

Algo había con restos de la influencia de la URSS y un afán de labrarse un camino propio, en el contexto de confluencia en ideales comunistas. De ahí vino el calificativo de “dinos” a los ortodoxos y “renos” a los reformistas. Ambas posturas estaban desfasadas, se vio pronto, y no correspondían a nuestra realidad. Pronto desaparecieron. En su momento fue un debate profundo y trascendente para quienes militaban en esas filas de la hoz y el martillo. 

En su tercer congreso nacional, año 1995, el PRD dio un enorme debate que fue determinante para su construcción y tuvo una definitiva influencia en las reformas políticas de México. Estuvo precedido de un periodo amplio de análisis y reflexión de sus bases y dirigentes. 

El PRD fue un partido de mucho debate, al menos en sus primeros diez años, y mucha acción; un partido completo. En ese congreso las dos grandes visiones y propuestas eran encabezadas por Cuauhtémoc  Cárdenas y Porfirio Muñoz Ledo; el primero planteaba un “gobierno de salvación nacional”, mientras que, el segundo, defendía la estrategia de “pacto de transición a la democracia”. Resultó mayoritaria la segunda, abriendo un acuerdo amplio para leyes e instituciones que garantizarán elecciones libres. 

El aporte democrático de Porfirio, debe valorarse en todos sus términos, fue un gigante intelectual al servicio de México. Tengo la impresión de que los partidos políticos actuales en general están ausentes de los debates nacionales en sentido profundo, que sufren un descenso intelectual y cultural en general. Abundan las ocurrencias y descalificaciones, la propaganda y las consignas.

Creo que los partidos políticos no están siendo escuela democrática. De ahí que no estemos ante un escenario de grandes debates nacionales. Nos hacen falta. Independientemente de los posicionamientos de hoy en términos de espacios de poder, hay que pensar en el contexto internacional, en sus exigencias, y en el futuro. 

Las nuevas generaciones mexicanas, nuestra juventud, aspira a mucho más de lo que somos ahora. Un México grande, potente, incluyente, moderno y de progreso no admite mediocridad en su clase política. 

Recadito: Hacen falta obras federales y estatales en Xalapa.

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México Bárbaro


Uriel Flores Aguayo 

Me considero un mexicano orgulloso de su país, por haber nacido y vivir aquí. Lo asumo de corazón y trato de aportar algo positivo a la comunidad. Sin patrioterismo, ni ombligo del mundo, sin exaltaciones nacionalistas, pero orgulloso de México, en historia y cultura. 

Todavía traigo a flor de piel las emociones que me dejó el reciente mundial de futbol. El sentimiento de orgullo no es aplicable a sus élites económicas y, en muchos casos, tampoco a las políticas, en general lejanas al interés colectivo y a un sentido de Estado. Todo evoluciona en la vida y en el mundo, no somos excepción; en muchos aspectos hemos avanzado, desde luego. 

Tenemos indicadores de un país medio y gozamos de un impulso económico importante por nuestra vecindad con la mayor potencia mundial. Tenemos muchos puntos a favor. Hay identidad e historia. 

En cambio, hay zonas grises y oscuras que nos plantean enormes desafíos en materia de seguridad y funcionamiento de muchos ámbitos de nuestra sociedad. Impacta la existencia generalizada del llamado huachicol de gasolina y gas, que sea una práctica tan extendida en el territorio nacional y que incluya refinerías clandestinas y todo tipo de instalaciones; impacta el llamado huachicol fiscal; impacta el robo de medicinas y colocación en tianguis; impacta el robo de agua y venta en pipas; impacta la invasión de casas cuya autoría ha dado lugar a los carteles inmobiliarios; impacta la rapiña en accidentes de camiones y trenes; impactan las extorsiones; impactan las levas juveniles; impacta la trampa en el examen de ingreso a la UNAM; impactan los asaltos en carreteras; impacta la violencia criminal en amplias regiones, impacta que los  marinos conduzcan trenes. 

Estamos ante un cuadro que se presenta todo o en partes de acuerdo a ciertas zonas de nuestro país. En fin, impresiona ese lado entre oscuro y bárbaro de México, que convive con otras caras normales, modernas y seguras. Son líneas que nos hablan de una sociedad con serias dificultades para desarrollarse plenamente, para ascender homogéneamente, y de un Estado débil, no de ahora, si no desde antes o de siempre. 

Eludir los problema, posponerlos o no poder resolverlos cuestiona el sentido de Estado gubernamental. No es cuestión de un partido, por mayoritario que sea. O asunto electoral y cargos públicos. No, es tarea de Estado fuerte, sustentado en capacidades y absoluta legitimidad. 

Su presencia sólida en todo el territorio nacional inhibiría a los grupos irregulares y daría garantías de gobernabilidad. Es el Estado nacional la instancia indispensable para cumplir con su obligación de brindar seguridad a la sociedad, controlar las fronteras, desarmar a los grupos informales e impedir que las funciones estatales sean disputadas por particulares. 

Recadito: 🇲🇽 El mundial de futbol nos dejó de buenas ⚽️.

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Hay Nicaragua, Nicaraguita



Uriel Flores Aguayo 

Explosivas, desgarradoras y deprimentes las palabras del vetusto dictador Daniel Ortega , exguerrillero, en el sentido de que en Nicaragua no habrá más elecciones. Junto a su esposa, Rosario Murillo, copresidenta, tienen veinte años, con un periodo anterior, de haberse instalado en el poder a sangre y fuego. 

Es un caso raro, de corte demencial; más allá del típico delirio de poder y culto a la personalidad. Han traicionado todo y a todos: encarcelaron a sus propios compañeros de partido, el Frente Sandinista de Liberación Nacional, a otros los expulsaron del país después de despojarlos de patrimonio y nacionalidad. Gobiernan con el garrote y un discurso añejo y abstracto para justificar su carácter vitalicio. Duele. 

En 1979 encabecé una plantilla estudiantil en la Escuela Normal “ECR” a la que pusimos los colores rojo y negro inspirados en la revolución sandinista, además en los folders de propaganda teníamos la imagen del che Guevara. Creíamos en las revoluciones asumiendo que derivarían en sociedades igualitarias y justas; nos equivocamos, tales fenómenos sociales ocurren en determinadas coyunturas históricas y, sin falla, terminan en tiranías. Cuando se observan los detalles resulta que también ocurren en un contexto de intervención externa. 

Nicaragua está en Centroamérica, apenas rebasa los siete millones de habitantes con todo y un fuerte número de exiliados. Su gobierno tiene rasgos místicos, con prácticas esotéricas y un delirante culto a la personalidad del dueto presidencial. Es un poder de excesos al grado de perseguir a la iglesia católica, prohibiendo celebraciones y expulsando a sacerdotes; han expropiado sin freno alguno escuelas y bienes de la sociedad civil, a la que persiguen; obviamente no existe la libertad de expresión, es más, ninguna libertad. Ellos son los dueños del país, los que deciden todo en plan familiar y no se tientan el corazón para reprimir y matar. Son criminales. 

Anunciar la supresión de las elecciones, ya no únicamente que no sean libres, es hacer realidad su sueño dictatorial, es decir, desentenderse de la voluntad de la ciudadanía, pensar y decidir por ella. Superaron en mucho a Somoza, aquel dictador que derrocaron con una revolución. Son más crueles y falsifican su propia causa. Si el pueblo, visto aquí en un sentido amplio, no se puede expresar ni elegir a su gobierno, con todo y la propaganda, va a acumular la energía suficiente para expulsar algun día a los sandinistas del poder. Así lo indica la historia. Será lamentable, por supuesto, que tengan que acudir a la fuerza y sufrir violencia para recuperar la libertad y a su país. Por un poco de nostalgia y otro tanto de esperanza mientras tanto hay que escuchar las sublimes canciones de Carlos Mejía Godoy y los de "Palacaguina". Su canto es arte, reconforta e inspira. 

Recadito: ojalá los representantes populares se aparecieran en los momentos en que la gente tiene problemas.

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Adiós Mundial de Futbol


Uriel Flores Aguayo 

El próximo domingo con la final concluye la Copa Mundial de Fútbol, quedando el primer lugar para Argentina o España. 

Nuestra selección quedó en noveno lugar. Fueron días de fiesta, de máxima alegría y sublimes emociones, de llanto triste y feliz, de calles y plazas llenas y un nacionalismo puro. 

La algarabía y comunión distinguieron a los mexicanos: “pachangueros” y futboleros; somos una grandiosa afición. Queda un ánimo de satisfacción con lo que hizo nuestro equipo, se les reconoce la entrega y el esfuerzo. 

Es discutible la táctica del Vasco Aguirre en los últimos treinta minutos del partido contra Inglaterra, pero así es el futbol. Por lo demostrado ahí creo que teníamos para más, pero con lo logrado vivimos semanas felices. Nos distingue ser grandes anfitriones y brindar la hospitalidad suficiente a los visitantes extranjeros; los seguidores de los equipos que jugaron en nuestro país fueron tratados con respeto. 

Nuevas generaciones vivieron una experiencia mundialista, nuestras niñez y juventud sintieron la pasión de una copa de futbol; se entregaron y festejaron al máximo los triunfos de nuestra selección; lo triste fue verlos llorar en la única derrota, lo sintieron profundamente. 

Me honra y envuelve de alegría, con tonos de felicidad, haber sido testigo de estos juegos, principalmente los cinco del TRI: dos en pantalla gigante, cortesía del Ayuntamiento xalapeño, y tres en televisiones; cuatro en Xalapa y uno en la CDMX, caminado en el centro histórico, la Alameda y Reforma, en medio del festejo multitudinario. Viví el ambiente chilango en verdad impresionado de la cantidad de gente y las manifestaciones festivas. No me conformé con verlo en TV. 

Agradezco a la vida esta oportunidad, la valoro mucho y la aproveché puntualmente. No creo tener un momento similar disfrutando otra copa en México, la del 2030 será distinta por la distancia. No solo es futbol, es mucho más: es ganar deportivamente, orgullo, identidad, comunidad, unión, lecciones y sueños; fueron días de esperanzas y fe, de posponer diferencias y ocupar un espacio común. De la nueva generación de jugadores(Mora, Tiloncito, la hormiga, Brayan, Oved, etc. ) saldrán ídolos ejemplares para nuestra juventud y la selección que hará que confiemos en ser mejores en el futbol, el deporte y la sociedad toda. 

No hay nada que reclamar a nuestros jugadores, cumplieron. Nos hicieron soñar y disfrutar sus juegos. No hay el conformismo tradicional, ahora es diferente, con otra mentalidad. Siguen cuatro años para preparar a una mejor selección; el proceso inicia bien con Rafa Márquez, destacado ex jugador, como director técnico. Se debe planear correctamente. 

Los cambios estructurales en el futbol mexicano son indispensables: menos jugadores extranjeros, ascenso y descenso, más salida de jugadores a Europa y mayor transparencia en el manejo de la federación mexicana de futbol. Me resta decir: !que viva el futbol! . 

Recadito: La cercanía con la gente es el rasgo principal de la Alcaldesa Daniela.

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Gracias Selección Mexicana de Futbol


Uriel Flores Aguayo
 

Siempre hay que ser agradecido. Más todavía con los días y juegos que nos regaló la selección mexicana de futbol. 

Fueron momentos de alegría e ilusión. Nos quedamos en el camino, pero la sensación y el consenso es de parcial satisfacción, porque dieron muestras de buen conjunto y buen futbol. Se vieron capaces y comprometidos. Fue un grato respiro después del fracaso, ese sí, del anterior mundial, el de Qatar. Quedan las impresiones de que teníamos para más, no alcanzó. 

El futbol y la Copa en específico son un elevado fenómeno social. Basta saber que los juegos de la selección fueron vistos en pantallas por más de sesenta millones de personas, casi la mitad de la población. 

Evidentemente tuvo máxima centralidad y fue el principal motivo de la conversación nacional. Estuvimos conectados a la marcha de la selección, los festejos fueron masivos y lo que le sigue. No hay otro factor que motive tal interés y vinculación, con una relativa excepción de las celebraciones guadalupanas. 

La identidad del futbol en nuestro caso es la conexión directa e inmediata con la identidad mexicana. Como nunca el himno y la bandera exhiben orgullo y pertenencia nacional. Creo que nos sentimos bien, que vivimos días felices. Una felicidad colectiva, espontánea y auténtica. Estuvimos unidos y aprendimos algo de tolerancia. El resultado visto en conjunto es positivo: cuatro victorias de cinco juegos, 10 goles a favor y tres en contra y quedamos en noveno lugar mundial. 

Soy de los que piensan que el nivel mostrado y el apoyo popular daba para más, como nunca, pero así es el futbol. Sin conformismo hay que valorarlo en positivo y mostrar a las nuevas generaciones que tenemos capacidad para ser mejores en todo; que sea una experiencia de éxito. Y que haya continuidad ascendente. 

Pasada la euforia, se acabó la fiesta, y con la calma del día después hay que enfocarnos en los cambios sustanciales que requiere el futbol mexicano; no deben ser medidas cosméticas o “gatopardistas”. 

Hacen falta reformas estructurales que tienen que ver con el ascenso y descenso, limitar el número de jugadores extranjeros y dar facilidades para la salida al mundo de los jugadores. Desde luego no se debe eludir la transparencia y aplicación justa de las reglas internas. Como acabamos de ver y vivir el futbol está asociado a fenómenos sociales e influye en el estado de ánimo de la sociedad. Eso que pasó forja comunidad y es una lección de unión. Es deporte y pueblo, sin  alusión política. Es una experiencia sana y constructiva. 

Celebro que hayamos tenido en México una parte de los juegos de este mundial, que nuestra selección estuvo a la altura y que los niños y jóvenes que hayan estado en su primera copa supieran de éxitos y esperanzas concretas. 

Nunca más “los ratones verdes”, cada vez más competitivos e inspiradores a nuestra niñez y juventud. Habrá muchas y variadas opiniones, técnicas o caseras, apáticas o positivas, habrá de todo, como debe ser, pero como se dice popularmente “lo bailado nadie nos lo quita”. 

Recadito: bien si entran nuevos autobuses a Xalapa, mejor si ponen orden en todo el transporte público.

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Las Redes Sociales y la Política


Uriel Flores Aguayo 

El internet es la mayor fuente de información a la sociedad, por encima de la TV y el Radio, en México. 

Los portales informativos superan por mucho a los medios impresos, aunque algunos de estos mantienen influencia por sus reportajes y exclusivas. Es una vorágine informativa, niveles de vértigo. 

Es tal la cantidad genuina más las campañas dirigidas que cuesta trabajo distinguir lo real y seleccionar lo importante. En el plano informativo la apertura es total, no se requieren redacciones formales ni instalaciones especiales. 

Basta un teléfono celular para producir y publicar. Es la creación espontánea y abundante de una especie de periodistas , reporteros, opinadores y analistas, lo que todo eso signifique; casi siempre con escasos lectores. 

Se localizan en ese medio quienes se presentan con nombre propio o crean un título referido a alguna plataforma con apariencia periodística. Hay una extensión abrumadora de puntos de vista , algunos presentados como analisis. Es mucho más cantidad que calidad. Hay de todo , de muchos niveles. Se ha generado una ocupación, en algunos casos consolidada. 

Esa masividad riñe con el rigor y aporta poco , más cuando se alinea con intereses comerciales y políticos. Su rasgo característico es la fugacidad: desaparece tan rápido como llega. En la facilidad de escribir y publicar hay un gran defecto: pocos datos y muchos juicios, con constantes ocurrencias. 

De alguna manera se empobrece la deliberación pública. No hay servicio real a la información ni a la transparencia; lo que podría derivar en una indispensable crítica se convierte en una mera opinión personal con fines individuales. Es lo que hay, así será por mucho tiempo.

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¿Y Si Sí?


Uriel Flores Aguayo 

En México estamos viviendo tiempos de efervescencia futbolística, con máxima atención de la inmensa mayoría de la sociedad. Y todo sigue vivo, pudiendo elevar el nivel de alegría deportiva nacional. No es para menos. Rompimos la maldición de no pasar al quinto partido en cuarenta años y llevamos marcha perfecta. Vamos de menos a más con la ilusión realista e intacta. El ánimo nacional está arriba por nuestra selección. Es positivo por donde se le quiera ver. 

Los mayores tal vez somos más moderados con las expectativas del equipo y con las celebraciones, la juventud y niñez derrochan entusiasmo y resplandecen en sus festejos. Es una gran experiencia en su vida, una máxima alegría y una lección de competencia y éxito; esta es una manera concreta de saber de nuestras capacidades, deportivas en este caso, pero extendibles a todos los ámbitos de la vida nacional. 

Los festejos de estos días reflejan nuestra personalidad y cultura nacionales con genuinas expresiones de profunda identidad nacional. Ahí sobresalen las canciones de el “Rey” y el “cielito lindo”, los bailes del “payaso de rodeo” y “la Chona”, canciones de Juan Gabriel, las máscaras de luchadores y disfraces de todo tipo, de catrines muertos entre otros. 

Al parejo se entona el himno nacional y se porta la bandera de México, como no se haría en otro momento y festejo. Así somos los mexicanos, lo podemos ver en tiempo real masivamente. Hay algunos descontroles por la abundancia de alcohol y la falta de prevención completa de las autoridades, especialmente en la CDMX. Nada de otro mundo. Quien haya visto las celebraciones similares en otros países sabrá que nuestras concentraciones populares son moderadas y auténticamente festivas. 

Es hasta obvio decir que estamos viviendo un fenómeno social cuando se topa uno con el dato de que casi cincuenta y cinco millones de personas ven en televisión los juegos de la selección; más las concentraciones en plazas públicas de ciudades de nuestro país y EEUU. Prácticamente México se detiene durante el juego. Aun los ajenos al ambiente futbolero reciben los ecos de las celebraciones. 

Ahí va la selección, jugando bien, con confianza y desplegando el nivel de futbol que siempre hemos esperado. Jugar en casa es benéfico y hay que hacerlo valer. Seguimos soñando, con la ilusión intacta de que después de ganarle a Inglaterra iremos al infinito?. Y si sí ?...

Recadito: Hay una ola combinada y negativa en ciertos espacios contra Daniela Griego.

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Utopías y el Poder


Uriel Flores Aguayo 

No hay proyecto de poder que no se apoye en una determinada narrativa. Siempre hay una meta noble y esperanzas. Nadie podría convocar a la movilización social sin un propósito positivo. Los medios y sus operadores se pueden equivocar o mostrar su verdadero rostro, pero no tendrán responsabilidad al aducir que lo hacen por un fin superior. 

La historia mundial es pródiga en experiencias de ese tipo, tanto en sentido común como en planteamientos utópicos. 

Hay quienes son votados e intentan desarrollar su programa asumiéndolo gradualmente y con personas normales; hay quienes derivan en caudillos y dictadores con afanes de revolucionar al ser humano, pensándolo nuevo y casi perfecto. Las experiencias Soviéticas en la URSS y el pacto de Varsovia, el fascismo de Hitler y Mussolini, y los casos de Cuba y Corea del Norte, dan cuenta de lo artificial de sus proyectos y la crueldad con que han sometido a sus pueblos. No hay hombre nuevo ni perfecto, es lo que es, con su condición humana implícita y su calidad o no. 

Somos un poco más civilizados obviamente, pero contenemos abusos con leyes e instituciones, no hay de otra; no valen caudillos ni masas amorfas para superar el nivel de convivencia, es la responsabilidad individual y la vida en sociedad lo que orienta un comportamiento sano y útil. Las utopías han servido para justificar control social y concentración de poder, terminando casi siempre en desastres. 

Para eludir la realidad y posponer resultados se ha optado por acceder a los mitos y las leyendas; en ese terreno hay superhombres y personas angelicales. Pero la realidad es otra, esa que está a nuestra vista aquí y en el mundo todo. 

Nos ahorraríamos tiempo y desastres si aprendiéramos de la historia y adoptáramos posturas honestas con la verdad y el pensamiento crítico. Debemos ser más exigentes con los políticos y los gobernantes, ellos tienen que asumir plenamente sus responsabilidades, matizar sus privilegios de casta y hablar coherentemente; es repugnante el conformismo con la demagogia y el espectáculo, que ellos alientan. Al pan, pan y al vino, vino. 

Hay una lucha cultural en el horizonte, un esfuerzo firme por decir lo que corresponde a los derechos ciudadanos y a su libertad. Es cuestión de precisar conceptos y no vivir en la grisura de la ignorancia y la demagogia. Hay mucho por hacer sin tener que estar en partidos; aunque eso se respeta. Tenemos a la educación, la cultura en general, la vida pública, a la niñez y juventud, las calles y plazas, el capital social positivo y , sobre todo, la libertad pura a la que nadie en su sano juicio renunciará. 

Recadito: mi mejor opinión del trabajo de la Alcaldesa Daniela.

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La Magia del Futbol


Uriel Flores Aguayo 

Después de aprender a caminar lo siguiente que hace un niño es patear un balón de futbol; muchas veces también lo hacen las niñas. Ahí inicia una vida que nos vincula con el juego de pelota; se desarrollan otras opciones (baloncesto y voleibol) que serán minoritarias en adelante. 

El futbol da identidad y se vuelve fiesta. Los equipos profesionales son adoptados en nombre, color y juego; suscitan todas las emociones imaginables, con lágrimas de felicidad o de tristeza. 

Tratándose de la selección mexicana ya hablamos de un fenómeno diferente, especial y nacional; sus resultados inciden en el ánimo social. Es así en todo el mundo. Son los colores de México en explosión sentimental y emotiva. 

La Copa Mundial es fiesta, tensión y deseo. Casi todo pasa a segundo plano. Niños, jóvenes y mayores desean fervientemente que nuestro equipo gane. Es algo mágico. 

En estos días hemos visto estampas que expresan actos de seguidores y gestos de ternura sublime. Para los que gustan del futbol esta es la gran fiesta. Respetando la dolorosa y valiente lucha de las madres buscadoras, cuya causa merece mayor solidaridad, otras movilizaciones toparon con la realidad de la copa; desafiarla no era prudente, estaban condenadas al fracaso. Son días de futbol, de alegría. 

Ese juego es más que un balón. Influye en las sociedades todas, reduce los delitos, reactiva la economía, une y produce orgullo en la sociedad. 

Las nuevas generaciones están de plácemes, viven su primer o segundo mundial, ven a sus ídolos jugar y siguen los resultados. Esto es una maravilla que irá subiendo de intensidad en la medida que nuestra selección avance y se coloquen en los primeros lugares  otras selecciones de segunda opción. 

Me intriga la capacidad logística de la FIFA, organizando la copa en tres países, movilizando selecciones en diversas sedes y llenando los estadios. Es una proeza. Supongo que esas dimensiones organizativas explican un poco los precios de los boletos; sin embargo se cuenta con pantallas gigantes y las televisiones caseras como alternativas concretas y viables. 

Hablé de los niños y el balón de futbol como actividad física casi desde la cuna, y más bien en sus primeros pasos. Después juega en el barrio y la escuela,puede jugar solo, se adhiere a algún equipo, va a los estadios y lugares de transmisión de juegos, porta la camiseta preferida y apoya a la selección. Es más mexicano en la copa que el 15 de septiembre, pero lo es: canta el himno, porta la bandera y se viste con los colores nacionales. Es impresionante. 

Se equivoca quien piense que estamos ante un proceso enajenado, por mucho que haya manejos de mercadotecnia. La exaltación puede derivar en relativo fanatismo, aislado y apenas perceptible. No se debe confundir enajenación y fanatismo con pasión, comunidad y alegrías. Esto es el futbol: la familia reunida, los amigos conviviendo y las plazas congregadas para corear nombres, acciones y goles. A mí me encanta la copa y más que haya juegos en México, es una experiencia de otro nivel. 

Recadito: La narrativa en curso contra la Alcaldesa es algo artificial e interesada. Fuera máscaras.

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Los dilemas de Morena


Uriel Flores Aguayo 

Morena vive, ineludiblemente , las pruebas y problemas del poder. De su ejercicio. Al ser mayoritario o hegemónico, tiene que enfrentar las dificultades de gobernar un país inmenso y profundamente complejo. 

El arribo al poder trae aparejados una serie de desafíos y fenómenos de la real política. Se tiende casi de forma natural al burocratismo y a cierto tipo de excesos. Es así aquí y en cualquier lugar del mundo. 

Lo vimos con el PRI de forma concreta y prolongada; lo vimos con el PAN en los dos sexenios que dominó al país. No veo como Morena sea una excepción nada más porque si. Lo que pueden hacer es aplicar ciertos controles y realizar correcciones permanentes. Los excesos señalados tienen que ver con conductas soberbias y la ostentación. No deben normalizarlas. Tienen que lidiar con el síndrome del nuevo rico, ese que, colocado de golpe en un puesto con alto salario o con acceso a recursos elevados, hace hasta lo imposible para que se le note en su reciente condición. Es clave que  no permitan la reproducción del vicio estructural de la lejanía de los políticos respecto de la gente. 

Es un problema de toda la vida en nuestro país, es una cultura política: la clase política en las alturas, con todo tipo de privilegios, y la ciudadanía afrontando su realidad de problemas. Mientras la sociedad vea escándalos e incongruencia, pensará que todos son iguales; así se va construyendo una idea en el imaginario popular. 

Morena tiene que trascender lo declarativo y las buenas intenciones, para pasar a un nivel superior donde exista la disciplina, el proyecto colectivo y un manejo de ideas e ideales. A la sociedad actual no le bastan los llamados generales ni proclamas abstractas; ni visitas esporádicas de los liderazgos guindas. La gente debe ver que son normales, que se preocupan de sus problemas y están a la mano. 

Es notable la ausencia de sus diputados en las colonias populares,casi nadie los conoce, al menos en mi ciudad. Resulta casi increíble que así sea teniendo todo de su parte. No basta, por supuesto, que entreguen periódicos de vez en cuando. Tienen que estar presentes y accesibles; llegar cuando hay inundaciones, cuando explota la inseguridad, convivir con la comunidad, gestionar soluciones en escuelas y hospitales, acompañar a la juventud en sus retos, intervenir en la grave problemática del transporte, hacerse notar sin frivolidad; no es mucho pedir, es lo básico para un representante popular. Morena nacional es una, en cada estado y municipio es diferente. No gana por decreto ni tendencia nacional. 

En cada municipio, pensemos en Xalapa, tienen que resolver sus asuntos; las respuestas no vendrán de fuera. Lo tenga o no considerado, Morena debe integrar en sus códigos la reflexión, la autocrítica y el debate. Encerrarse es un error, su apertura puede ser incluyente y ampliar la base de sus simpatizantes. Está obligado a convencer, a subir de nivel argumentativo. Todo partido supone cantidad y calidad, cuya mezcla da como resultado un nivel determinado de organización y liderazgo. En eso deberían destinar su tiempo, volverlo prioridad. Las elecciones constantes implican actualización y estar preparados organizativmente. No basta ser mayoría electoral, hay que legitimarse y ser persuasivos. Sus gobiernos son fundamentales para dar ejemplo y suscitar apoyo social. 

Un buen gobierno será respaldado con votos. Al contrario, los escándalos del diputado del yate y la diputada de la camioneta, traen desprestigio, desaliento y deserción. Cada escándalo son puntos negativos y pérdida de votos. Los protagonistas no se dan cuenta pues viven en una burbuja. Ahí se necesita la mano de los dirigentes para poner orden y advertir de las consecuencias de esos penosos comportamientos. Escribo como observador únicamente, dejo este apunte en un ánimo constructivo. Ojalá sea leído por las figuras morenistas y lo tomen en positivo. 

Recadito: ojo a las paradas del transporte urbano.

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¡Cruz Azul Campeón!

Uriel Flores Aguayo 

Cruz Azul superó a los Pumas de la UNAM en la final del futbol mexicano y explotó el júbilo de sus seguidores a nivel nacional y en EEUU. 

Sorprende un poco el alcance y lo masivo de la celebración; es un equipo con presencia amplia en todo México. Respeto y admiro la pasión desbordada en torno a este campeonato. 

El futbol es un fenómeno mundial con gran popularidad en nuestro país. Es el deporte nacional. Mueve a la sociedad. Trasciende a la cancha y se refleja en todo. Ese partido de la final fue observado por varios millones de espectadores en la televisión, unió a familias y comunidades, cuyos festejos son espontáneos y libres. 

Me fascina el futbol desde pequeño, y lo sigo cuando hay competencias fuertes. Es un juego completo, involucra fuerza física, espectáculo y estrategia; despierta intensas pasiones y toca fibras profundas en quienes apoyan a los equipos. Es conmovedor ver a los que lloran por perder o por ganar, verlos derrumbarse de tristeza o de alegría. Es un deporte que lleva las emociones a tope y despierta sentimientos. 

El futbol no es únicamente deporte, ni solo un juego, es identidad, alegrías, decepciones, comunidad y esperanza. Se disfruta más, según yo, cuando únicamente lo observas en sus términos, independientemente del resultado; es decir, cuando disfrutas el juego en sí, el movimiento del balón y los goles. Cuando no estás involucrado con alguno de los equipos que compiten. Claro que los seguidores sufren o gozan y festejan los resultados; por supuesto quieren ganar y ser campeones. Los futboleros tienen ídolos deportivos, buscan una firma o tomarse fotos con ellos. Hay iconos mundiales. El futbol en tanto organización institucional es poderoso social, política y económicamente. 

La FIFA es tan poderosa como la ONU, o más. Organizar campeonatos mundiales supone una logística superior y presupuestos desproporcionados; es algo complejo. Algo similar ocurre a nivel nacional, con una Federación solida y algunos equipos de alto nivel económico, cerca de los más fuertes del mundo. 

La relación de los equipos con sus seguidores o los simples espectadores es parecida en todo el mundo: llenan estadios, organizan grupos de animación, elevan el rating de las televisoras, portan las playeras, opinan acaloradamente y admiran o idolatran a algunos jugadores. 

Es el futbol el deporte de millones de personas. Es parte intrínseca de la recreación de la gente y define preferencias deportivas; su movilización, siendo natural, supera lógicamente a los partidos políticos y a los gobiernos. Pretender minimizar la importancia del futbol, degradarlo a cuestiones de enajenación, es entender poco o nada del sentido vital, de los propósitos de vida en la sociedad. También hay cierto fanatismo y riesgos violentos, sobre lo que hay que trabajar; se debe mantener la competencia y rivalidad estrictamente en el terreno deportivo.

Hay futbol escolar y popular, involucra estudiantado y comunidades; los fines de semana se dan cita millones de jugadores, sus familias y porras en torno a juegos amateurs. En fin, no se entiende plenamente la vida sin futbol, es importante para mucha, pero mucha gente. 

En mi caso disfruté la final del futbol mexicano; reconozco a los dos equipos, Cruz Azul y Pumas, cualquiera pudo ganar, así es el futbol, y da revanchas. Un golpe al extranjerismo de los dueños de los equipos fue que los dos directores técnicos son mexicanos. Faltan cambios al futbol nacional, que haya  ascenso y descenso, mucho menos jugadores extranjeros y se facilite la exportación de talentos mexicanos. Mientras, a seguirse maravillando de las reacciones de los seguidores del Cruz Azul, se lo merecen. 

Recadito: El diputado del yate y la diputada de la camioneta militan contra su partido.

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Transporte Público y Vialidad en Xalapa


Uriel Flores Aguayo 

La capital de Veracruz desmerece mucho cuando se observan su vialidad y su transporte público. Esos aspectos nos bajan de nivel. Son áreas con poca autoridad. No creo en las casualidades ni omisiones normales al respecto; las deficiencias parecen más bien un sistema apoyado en inercias para recaudar informalmente. Cuestión de ver la situación de las paradas de autobuses, ocupadas por taxis, ocasionando molestias a los pasajeros y caos vial. No solo no se atiende esa problemática, al contrario, va en aumento y se generaliza. Ahí no hay ley. 

El estado de muchos autobuses es lamentable y bochornoso, indigno de personas y de Xalapa. Tampoco hay ley. No se revisa el profesionalismo de los conductores, quienes juegan carreras y exponen a sus usuarios. Nada de ley. Algunas empresas de transporte público no cuentan con terminales e improvisan instalaciones precarias. Sin autoridad. Es obvio que las rutas están saturadas y hechas al gusto de los propietarios con el acompañamiento oficial. Es un problema serio que los funcionarios de tránsito y transporte casi nunca sean de nuestra ciudad; deciden arbitrariamente y con fines recaudatorios, al fin que se van pronto y algo se llevan. Hace falta mayor participación del Ayuntamiento, a través de su cuerpo de tránsito municipal, y convenios adecuados con el Gobierno Estatal. 

Al ser capital del Estado, es susceptible a las protestas públicas; constantemente se bloquea la calle principal con impacto en gran parte de la ciudad. Incluso en estos casos la labor de los agentes de tránsito es casi ornamental, no prevén y no avisan a tiempo. Lo único que hacen es atravesar patrullas casi en el punto del bloqueo. De por sí xalapa es una ciudad con abundante parque vehicular, excesivo, al parecer mayor a la media nacional. Eso no se resolverá sin un buen transporte público y con la labor real de las autoridades. 

Lo único que se retiró, correctamente, fueron las grúas , esas que asaltaban a los automovilistas. En esa línea se debería trabajar. Los anuncios de modernización del transporte serán papel sin aplicación de la ley y la apertura al Ayuntamiento, especialistas y ciudadanía en general para que opinen, operen y vigilen que en transporte y vialidad Xalapa sea una auténtica capital de Veracruz y una ciudad más digna. 

Recadito: empiecen por las paradas de autobuses.

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El Calendario de Mario


Uriel Flores Aguayo 

La declaración del Titular de la SEP, para modificar el calendario escolar, sacudió la vida pública de México. No es para menos. 

Además de lo sorpresivo se aducieron causas extremadamente endebles. El debate fue amplio e intenso, por la importancia del tema. El anuncio duró cuatro días. Su fragilidad, sin consenso, no resistió mucho tiempo. El debate ha sido oportuno, actualiza visiones y problemas en la educación; despertó interés y aportó importantes argumentos. También propuestas. 

Un calendario en general tiene un sentido organizador del tiempo, fija días específicos y fechas concretas. Hay diversos calendarios, ejemplos: litúrgico, fiscal, deportivos, de festejos, de familias, escolar, etc.. Este último tiene una influencia mayor en la organización de la sociedad, impacta a millones de familias con su niñez y juventud, pues establece días de clases, vacaciones, días festivos y suspensiones durante el ciclo escolar. De su cumplimiento depende el aprovechamiento escolar y la organización de la sociedad para efectos de recesos y acompañamiento al alumnado. El calendario escolar es un documento tan formal que no se puede tocar a la ligera; ya vimos lo que ocurre cuando no se le toma con seriedad. 

En el caso que nos ocupan, el calendario de Mario, el problema estuvo en pretender hacerle modificaciones sobre la marcha; eso es incorrecto. Tuvieron el tiempo suficiente para prever las condiciones del clima y el mundial de futbol. Debieron tomar medidas antes de establecer el calendario 25-26. No lo hicieron y ya no lo podrán hacer. Este intento y paso en falso cuestiona la seriedad con que se conduce la educación en nuestro país. Los “argumentos” del Secretario parecen demasiado frágiles y elusivos. Habla de asuntos de interés dando a entender que es observador de la educación, y no el titular de la Secretaría respectiva. 

Si algo hay que lamentar es el manejo oficial de un tema tan delicado, sus vacilaciones y abusos; si algo hay que celebrar es la vitalidad mostrada por la ciudadanía y los organismos de expertos en educación. Ya que se abrió el debate sobre el estado de la educación en Mexico, hay que aprovecharlo para involucrar al magisterio y a los padres de familia en los grandes temas del sistema educativo. 

Recadito: Flaca , flaca la caballada xalapeña.

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