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México Bárbaro


Uriel Flores Aguayo 

Me considero un mexicano orgulloso de su país, por haber nacido y vivir aquí. Lo asumo de corazón y trato de aportar algo positivo a la comunidad. Sin patrioterismo, ni ombligo del mundo, sin exaltaciones nacionalistas, pero orgulloso de México, en historia y cultura. 

Todavía traigo a flor de piel las emociones que me dejó el reciente mundial de futbol. El sentimiento de orgullo no es aplicable a sus élites económicas y, en muchos casos, tampoco a las políticas, en general lejanas al interés colectivo y a un sentido de Estado. Todo evoluciona en la vida y en el mundo, no somos excepción; en muchos aspectos hemos avanzado, desde luego. 

Tenemos indicadores de un país medio y gozamos de un impulso económico importante por nuestra vecindad con la mayor potencia mundial. Tenemos muchos puntos a favor. Hay identidad e historia. 

En cambio, hay zonas grises y oscuras que nos plantean enormes desafíos en materia de seguridad y funcionamiento de muchos ámbitos de nuestra sociedad. Impacta la existencia generalizada del llamado huachicol de gasolina y gas, que sea una práctica tan extendida en el territorio nacional y que incluya refinerías clandestinas y todo tipo de instalaciones; impacta el llamado huachicol fiscal; impacta el robo de medicinas y colocación en tianguis; impacta el robo de agua y venta en pipas; impacta la invasión de casas cuya autoría ha dado lugar a los carteles inmobiliarios; impacta la rapiña en accidentes de camiones y trenes; impactan las extorsiones; impactan las levas juveniles; impacta la trampa en el examen de ingreso a la UNAM; impactan los asaltos en carreteras; impacta la violencia criminal en amplias regiones, impacta que los  marinos conduzcan trenes. 

Estamos ante un cuadro que se presenta todo o en partes de acuerdo a ciertas zonas de nuestro país. En fin, impresiona ese lado entre oscuro y bárbaro de México, que convive con otras caras normales, modernas y seguras. Son líneas que nos hablan de una sociedad con serias dificultades para desarrollarse plenamente, para ascender homogéneamente, y de un Estado débil, no de ahora, si no desde antes o de siempre. 

Eludir los problema, posponerlos o no poder resolverlos cuestiona el sentido de Estado gubernamental. No es cuestión de un partido, por mayoritario que sea. O asunto electoral y cargos públicos. No, es tarea de Estado fuerte, sustentado en capacidades y absoluta legitimidad. 

Su presencia sólida en todo el territorio nacional inhibiría a los grupos irregulares y daría garantías de gobernabilidad. Es el Estado nacional la instancia indispensable para cumplir con su obligación de brindar seguridad a la sociedad, controlar las fronteras, desarmar a los grupos informales e impedir que las funciones estatales sean disputadas por particulares. 

Recadito: 🇲🇽 El mundial de futbol nos dejó de buenas ⚽️.

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Hay Nicaragua, Nicaraguita



Uriel Flores Aguayo 

Explosivas, desgarradoras y deprimentes las palabras del vetusto dictador Daniel Ortega , exguerrillero, en el sentido de que en Nicaragua no habrá más elecciones. Junto a su esposa, Rosario Murillo, copresidenta, tienen veinte años, con un periodo anterior, de haberse instalado en el poder a sangre y fuego. 

Es un caso raro, de corte demencial; más allá del típico delirio de poder y culto a la personalidad. Han traicionado todo y a todos: encarcelaron a sus propios compañeros de partido, el Frente Sandinista de Liberación Nacional, a otros los expulsaron del país después de despojarlos de patrimonio y nacionalidad. Gobiernan con el garrote y un discurso añejo y abstracto para justificar su carácter vitalicio. Duele. 

En 1979 encabecé una plantilla estudiantil en la Escuela Normal “ECR” a la que pusimos los colores rojo y negro inspirados en la revolución sandinista, además en los folders de propaganda teníamos la imagen del che Guevara. Creíamos en las revoluciones asumiendo que derivarían en sociedades igualitarias y justas; nos equivocamos, tales fenómenos sociales ocurren en determinadas coyunturas históricas y, sin falla, terminan en tiranías. Cuando se observan los detalles resulta que también ocurren en un contexto de intervención externa. 

Nicaragua está en Centroamérica, apenas rebasa los siete millones de habitantes con todo y un fuerte número de exiliados. Su gobierno tiene rasgos místicos, con prácticas esotéricas y un delirante culto a la personalidad del dueto presidencial. Es un poder de excesos al grado de perseguir a la iglesia católica, prohibiendo celebraciones y expulsando a sacerdotes; han expropiado sin freno alguno escuelas y bienes de la sociedad civil, a la que persiguen; obviamente no existe la libertad de expresión, es más, ninguna libertad. Ellos son los dueños del país, los que deciden todo en plan familiar y no se tientan el corazón para reprimir y matar. Son criminales. 

Anunciar la supresión de las elecciones, ya no únicamente que no sean libres, es hacer realidad su sueño dictatorial, es decir, desentenderse de la voluntad de la ciudadanía, pensar y decidir por ella. Superaron en mucho a Somoza, aquel dictador que derrocaron con una revolución. Son más crueles y falsifican su propia causa. Si el pueblo, visto aquí en un sentido amplio, no se puede expresar ni elegir a su gobierno, con todo y la propaganda, va a acumular la energía suficiente para expulsar algun día a los sandinistas del poder. Así lo indica la historia. Será lamentable, por supuesto, que tengan que acudir a la fuerza y sufrir violencia para recuperar la libertad y a su país. Por un poco de nostalgia y otro tanto de esperanza mientras tanto hay que escuchar las sublimes canciones de Carlos Mejía Godoy y los de "Palacaguina". Su canto es arte, reconforta e inspira. 

Recadito: ojalá los representantes populares se aparecieran en los momentos en que la gente tiene problemas.

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Adiós Mundial de Futbol


Uriel Flores Aguayo 

El próximo domingo con la final concluye la Copa Mundial de Fútbol, quedando el primer lugar para Argentina o España. 

Nuestra selección quedó en noveno lugar. Fueron días de fiesta, de máxima alegría y sublimes emociones, de llanto triste y feliz, de calles y plazas llenas y un nacionalismo puro. 

La algarabía y comunión distinguieron a los mexicanos: “pachangueros” y futboleros; somos una grandiosa afición. Queda un ánimo de satisfacción con lo que hizo nuestro equipo, se les reconoce la entrega y el esfuerzo. 

Es discutible la táctica del Vasco Aguirre en los últimos treinta minutos del partido contra Inglaterra, pero así es el futbol. Por lo demostrado ahí creo que teníamos para más, pero con lo logrado vivimos semanas felices. Nos distingue ser grandes anfitriones y brindar la hospitalidad suficiente a los visitantes extranjeros; los seguidores de los equipos que jugaron en nuestro país fueron tratados con respeto. 

Nuevas generaciones vivieron una experiencia mundialista, nuestras niñez y juventud sintieron la pasión de una copa de futbol; se entregaron y festejaron al máximo los triunfos de nuestra selección; lo triste fue verlos llorar en la única derrota, lo sintieron profundamente. 

Me honra y envuelve de alegría, con tonos de felicidad, haber sido testigo de estos juegos, principalmente los cinco del TRI: dos en pantalla gigante, cortesía del Ayuntamiento xalapeño, y tres en televisiones; cuatro en Xalapa y uno en la CDMX, caminado en el centro histórico, la Alameda y Reforma, en medio del festejo multitudinario. Viví el ambiente chilango en verdad impresionado de la cantidad de gente y las manifestaciones festivas. No me conformé con verlo en TV. 

Agradezco a la vida esta oportunidad, la valoro mucho y la aproveché puntualmente. No creo tener un momento similar disfrutando otra copa en México, la del 2030 será distinta por la distancia. No solo es futbol, es mucho más: es ganar deportivamente, orgullo, identidad, comunidad, unión, lecciones y sueños; fueron días de esperanzas y fe, de posponer diferencias y ocupar un espacio común. De la nueva generación de jugadores(Mora, Tiloncito, la hormiga, Brayan, Oved, etc. ) saldrán ídolos ejemplares para nuestra juventud y la selección que hará que confiemos en ser mejores en el futbol, el deporte y la sociedad toda. 

No hay nada que reclamar a nuestros jugadores, cumplieron. Nos hicieron soñar y disfrutar sus juegos. No hay el conformismo tradicional, ahora es diferente, con otra mentalidad. Siguen cuatro años para preparar a una mejor selección; el proceso inicia bien con Rafa Márquez, destacado ex jugador, como director técnico. Se debe planear correctamente. 

Los cambios estructurales en el futbol mexicano son indispensables: menos jugadores extranjeros, ascenso y descenso, más salida de jugadores a Europa y mayor transparencia en el manejo de la federación mexicana de futbol. Me resta decir: !que viva el futbol! . 

Recadito: La cercanía con la gente es el rasgo principal de la Alcaldesa Daniela.

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Gracias Selección Mexicana de Futbol


Uriel Flores Aguayo
 

Siempre hay que ser agradecido. Más todavía con los días y juegos que nos regaló la selección mexicana de futbol. 

Fueron momentos de alegría e ilusión. Nos quedamos en el camino, pero la sensación y el consenso es de parcial satisfacción, porque dieron muestras de buen conjunto y buen futbol. Se vieron capaces y comprometidos. Fue un grato respiro después del fracaso, ese sí, del anterior mundial, el de Qatar. Quedan las impresiones de que teníamos para más, no alcanzó. 

El futbol y la Copa en específico son un elevado fenómeno social. Basta saber que los juegos de la selección fueron vistos en pantallas por más de sesenta millones de personas, casi la mitad de la población. 

Evidentemente tuvo máxima centralidad y fue el principal motivo de la conversación nacional. Estuvimos conectados a la marcha de la selección, los festejos fueron masivos y lo que le sigue. No hay otro factor que motive tal interés y vinculación, con una relativa excepción de las celebraciones guadalupanas. 

La identidad del futbol en nuestro caso es la conexión directa e inmediata con la identidad mexicana. Como nunca el himno y la bandera exhiben orgullo y pertenencia nacional. Creo que nos sentimos bien, que vivimos días felices. Una felicidad colectiva, espontánea y auténtica. Estuvimos unidos y aprendimos algo de tolerancia. El resultado visto en conjunto es positivo: cuatro victorias de cinco juegos, 10 goles a favor y tres en contra y quedamos en noveno lugar mundial. 

Soy de los que piensan que el nivel mostrado y el apoyo popular daba para más, como nunca, pero así es el futbol. Sin conformismo hay que valorarlo en positivo y mostrar a las nuevas generaciones que tenemos capacidad para ser mejores en todo; que sea una experiencia de éxito. Y que haya continuidad ascendente. 

Pasada la euforia, se acabó la fiesta, y con la calma del día después hay que enfocarnos en los cambios sustanciales que requiere el futbol mexicano; no deben ser medidas cosméticas o “gatopardistas”. 

Hacen falta reformas estructurales que tienen que ver con el ascenso y descenso, limitar el número de jugadores extranjeros y dar facilidades para la salida al mundo de los jugadores. Desde luego no se debe eludir la transparencia y aplicación justa de las reglas internas. Como acabamos de ver y vivir el futbol está asociado a fenómenos sociales e influye en el estado de ánimo de la sociedad. Eso que pasó forja comunidad y es una lección de unión. Es deporte y pueblo, sin  alusión política. Es una experiencia sana y constructiva. 

Celebro que hayamos tenido en México una parte de los juegos de este mundial, que nuestra selección estuvo a la altura y que los niños y jóvenes que hayan estado en su primera copa supieran de éxitos y esperanzas concretas. 

Nunca más “los ratones verdes”, cada vez más competitivos e inspiradores a nuestra niñez y juventud. Habrá muchas y variadas opiniones, técnicas o caseras, apáticas o positivas, habrá de todo, como debe ser, pero como se dice popularmente “lo bailado nadie nos lo quita”. 

Recadito: bien si entran nuevos autobuses a Xalapa, mejor si ponen orden en todo el transporte público.

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Las Redes Sociales y la Política


Uriel Flores Aguayo 

El internet es la mayor fuente de información a la sociedad, por encima de la TV y el Radio, en México. 

Los portales informativos superan por mucho a los medios impresos, aunque algunos de estos mantienen influencia por sus reportajes y exclusivas. Es una vorágine informativa, niveles de vértigo. 

Es tal la cantidad genuina más las campañas dirigidas que cuesta trabajo distinguir lo real y seleccionar lo importante. En el plano informativo la apertura es total, no se requieren redacciones formales ni instalaciones especiales. 

Basta un teléfono celular para producir y publicar. Es la creación espontánea y abundante de una especie de periodistas , reporteros, opinadores y analistas, lo que todo eso signifique; casi siempre con escasos lectores. 

Se localizan en ese medio quienes se presentan con nombre propio o crean un título referido a alguna plataforma con apariencia periodística. Hay una extensión abrumadora de puntos de vista , algunos presentados como analisis. Es mucho más cantidad que calidad. Hay de todo , de muchos niveles. Se ha generado una ocupación, en algunos casos consolidada. 

Esa masividad riñe con el rigor y aporta poco , más cuando se alinea con intereses comerciales y políticos. Su rasgo característico es la fugacidad: desaparece tan rápido como llega. En la facilidad de escribir y publicar hay un gran defecto: pocos datos y muchos juicios, con constantes ocurrencias. 

De alguna manera se empobrece la deliberación pública. No hay servicio real a la información ni a la transparencia; lo que podría derivar en una indispensable crítica se convierte en una mera opinión personal con fines individuales. Es lo que hay, así será por mucho tiempo.

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¿Y Si Sí?


Uriel Flores Aguayo 

En México estamos viviendo tiempos de efervescencia futbolística, con máxima atención de la inmensa mayoría de la sociedad. Y todo sigue vivo, pudiendo elevar el nivel de alegría deportiva nacional. No es para menos. Rompimos la maldición de no pasar al quinto partido en cuarenta años y llevamos marcha perfecta. Vamos de menos a más con la ilusión realista e intacta. El ánimo nacional está arriba por nuestra selección. Es positivo por donde se le quiera ver. 

Los mayores tal vez somos más moderados con las expectativas del equipo y con las celebraciones, la juventud y niñez derrochan entusiasmo y resplandecen en sus festejos. Es una gran experiencia en su vida, una máxima alegría y una lección de competencia y éxito; esta es una manera concreta de saber de nuestras capacidades, deportivas en este caso, pero extendibles a todos los ámbitos de la vida nacional. 

Los festejos de estos días reflejan nuestra personalidad y cultura nacionales con genuinas expresiones de profunda identidad nacional. Ahí sobresalen las canciones de el “Rey” y el “cielito lindo”, los bailes del “payaso de rodeo” y “la Chona”, canciones de Juan Gabriel, las máscaras de luchadores y disfraces de todo tipo, de catrines muertos entre otros. 

Al parejo se entona el himno nacional y se porta la bandera de México, como no se haría en otro momento y festejo. Así somos los mexicanos, lo podemos ver en tiempo real masivamente. Hay algunos descontroles por la abundancia de alcohol y la falta de prevención completa de las autoridades, especialmente en la CDMX. Nada de otro mundo. Quien haya visto las celebraciones similares en otros países sabrá que nuestras concentraciones populares son moderadas y auténticamente festivas. 

Es hasta obvio decir que estamos viviendo un fenómeno social cuando se topa uno con el dato de que casi cincuenta y cinco millones de personas ven en televisión los juegos de la selección; más las concentraciones en plazas públicas de ciudades de nuestro país y EEUU. Prácticamente México se detiene durante el juego. Aun los ajenos al ambiente futbolero reciben los ecos de las celebraciones. 

Ahí va la selección, jugando bien, con confianza y desplegando el nivel de futbol que siempre hemos esperado. Jugar en casa es benéfico y hay que hacerlo valer. Seguimos soñando, con la ilusión intacta de que después de ganarle a Inglaterra iremos al infinito?. Y si sí ?...

Recadito: Hay una ola combinada y negativa en ciertos espacios contra Daniela Griego.

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Utopías y el Poder


Uriel Flores Aguayo 

No hay proyecto de poder que no se apoye en una determinada narrativa. Siempre hay una meta noble y esperanzas. Nadie podría convocar a la movilización social sin un propósito positivo. Los medios y sus operadores se pueden equivocar o mostrar su verdadero rostro, pero no tendrán responsabilidad al aducir que lo hacen por un fin superior. 

La historia mundial es pródiga en experiencias de ese tipo, tanto en sentido común como en planteamientos utópicos. 

Hay quienes son votados e intentan desarrollar su programa asumiéndolo gradualmente y con personas normales; hay quienes derivan en caudillos y dictadores con afanes de revolucionar al ser humano, pensándolo nuevo y casi perfecto. Las experiencias Soviéticas en la URSS y el pacto de Varsovia, el fascismo de Hitler y Mussolini, y los casos de Cuba y Corea del Norte, dan cuenta de lo artificial de sus proyectos y la crueldad con que han sometido a sus pueblos. No hay hombre nuevo ni perfecto, es lo que es, con su condición humana implícita y su calidad o no. 

Somos un poco más civilizados obviamente, pero contenemos abusos con leyes e instituciones, no hay de otra; no valen caudillos ni masas amorfas para superar el nivel de convivencia, es la responsabilidad individual y la vida en sociedad lo que orienta un comportamiento sano y útil. Las utopías han servido para justificar control social y concentración de poder, terminando casi siempre en desastres. 

Para eludir la realidad y posponer resultados se ha optado por acceder a los mitos y las leyendas; en ese terreno hay superhombres y personas angelicales. Pero la realidad es otra, esa que está a nuestra vista aquí y en el mundo todo. 

Nos ahorraríamos tiempo y desastres si aprendiéramos de la historia y adoptáramos posturas honestas con la verdad y el pensamiento crítico. Debemos ser más exigentes con los políticos y los gobernantes, ellos tienen que asumir plenamente sus responsabilidades, matizar sus privilegios de casta y hablar coherentemente; es repugnante el conformismo con la demagogia y el espectáculo, que ellos alientan. Al pan, pan y al vino, vino. 

Hay una lucha cultural en el horizonte, un esfuerzo firme por decir lo que corresponde a los derechos ciudadanos y a su libertad. Es cuestión de precisar conceptos y no vivir en la grisura de la ignorancia y la demagogia. Hay mucho por hacer sin tener que estar en partidos; aunque eso se respeta. Tenemos a la educación, la cultura en general, la vida pública, a la niñez y juventud, las calles y plazas, el capital social positivo y , sobre todo, la libertad pura a la que nadie en su sano juicio renunciará. 

Recadito: mi mejor opinión del trabajo de la Alcaldesa Daniela.

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La Magia del Futbol


Uriel Flores Aguayo 

Después de aprender a caminar lo siguiente que hace un niño es patear un balón de futbol; muchas veces también lo hacen las niñas. Ahí inicia una vida que nos vincula con el juego de pelota; se desarrollan otras opciones (baloncesto y voleibol) que serán minoritarias en adelante. 

El futbol da identidad y se vuelve fiesta. Los equipos profesionales son adoptados en nombre, color y juego; suscitan todas las emociones imaginables, con lágrimas de felicidad o de tristeza. 

Tratándose de la selección mexicana ya hablamos de un fenómeno diferente, especial y nacional; sus resultados inciden en el ánimo social. Es así en todo el mundo. Son los colores de México en explosión sentimental y emotiva. 

La Copa Mundial es fiesta, tensión y deseo. Casi todo pasa a segundo plano. Niños, jóvenes y mayores desean fervientemente que nuestro equipo gane. Es algo mágico. 

En estos días hemos visto estampas que expresan actos de seguidores y gestos de ternura sublime. Para los que gustan del futbol esta es la gran fiesta. Respetando la dolorosa y valiente lucha de las madres buscadoras, cuya causa merece mayor solidaridad, otras movilizaciones toparon con la realidad de la copa; desafiarla no era prudente, estaban condenadas al fracaso. Son días de futbol, de alegría. 

Ese juego es más que un balón. Influye en las sociedades todas, reduce los delitos, reactiva la economía, une y produce orgullo en la sociedad. 

Las nuevas generaciones están de plácemes, viven su primer o segundo mundial, ven a sus ídolos jugar y siguen los resultados. Esto es una maravilla que irá subiendo de intensidad en la medida que nuestra selección avance y se coloquen en los primeros lugares  otras selecciones de segunda opción. 

Me intriga la capacidad logística de la FIFA, organizando la copa en tres países, movilizando selecciones en diversas sedes y llenando los estadios. Es una proeza. Supongo que esas dimensiones organizativas explican un poco los precios de los boletos; sin embargo se cuenta con pantallas gigantes y las televisiones caseras como alternativas concretas y viables. 

Hablé de los niños y el balón de futbol como actividad física casi desde la cuna, y más bien en sus primeros pasos. Después juega en el barrio y la escuela,puede jugar solo, se adhiere a algún equipo, va a los estadios y lugares de transmisión de juegos, porta la camiseta preferida y apoya a la selección. Es más mexicano en la copa que el 15 de septiembre, pero lo es: canta el himno, porta la bandera y se viste con los colores nacionales. Es impresionante. 

Se equivoca quien piense que estamos ante un proceso enajenado, por mucho que haya manejos de mercadotecnia. La exaltación puede derivar en relativo fanatismo, aislado y apenas perceptible. No se debe confundir enajenación y fanatismo con pasión, comunidad y alegrías. Esto es el futbol: la familia reunida, los amigos conviviendo y las plazas congregadas para corear nombres, acciones y goles. A mí me encanta la copa y más que haya juegos en México, es una experiencia de otro nivel. 

Recadito: La narrativa en curso contra la Alcaldesa es algo artificial e interesada. Fuera máscaras.

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Los dilemas de Morena


Uriel Flores Aguayo 

Morena vive, ineludiblemente , las pruebas y problemas del poder. De su ejercicio. Al ser mayoritario o hegemónico, tiene que enfrentar las dificultades de gobernar un país inmenso y profundamente complejo. 

El arribo al poder trae aparejados una serie de desafíos y fenómenos de la real política. Se tiende casi de forma natural al burocratismo y a cierto tipo de excesos. Es así aquí y en cualquier lugar del mundo. 

Lo vimos con el PRI de forma concreta y prolongada; lo vimos con el PAN en los dos sexenios que dominó al país. No veo como Morena sea una excepción nada más porque si. Lo que pueden hacer es aplicar ciertos controles y realizar correcciones permanentes. Los excesos señalados tienen que ver con conductas soberbias y la ostentación. No deben normalizarlas. Tienen que lidiar con el síndrome del nuevo rico, ese que, colocado de golpe en un puesto con alto salario o con acceso a recursos elevados, hace hasta lo imposible para que se le note en su reciente condición. Es clave que  no permitan la reproducción del vicio estructural de la lejanía de los políticos respecto de la gente. 

Es un problema de toda la vida en nuestro país, es una cultura política: la clase política en las alturas, con todo tipo de privilegios, y la ciudadanía afrontando su realidad de problemas. Mientras la sociedad vea escándalos e incongruencia, pensará que todos son iguales; así se va construyendo una idea en el imaginario popular. 

Morena tiene que trascender lo declarativo y las buenas intenciones, para pasar a un nivel superior donde exista la disciplina, el proyecto colectivo y un manejo de ideas e ideales. A la sociedad actual no le bastan los llamados generales ni proclamas abstractas; ni visitas esporádicas de los liderazgos guindas. La gente debe ver que son normales, que se preocupan de sus problemas y están a la mano. 

Es notable la ausencia de sus diputados en las colonias populares,casi nadie los conoce, al menos en mi ciudad. Resulta casi increíble que así sea teniendo todo de su parte. No basta, por supuesto, que entreguen periódicos de vez en cuando. Tienen que estar presentes y accesibles; llegar cuando hay inundaciones, cuando explota la inseguridad, convivir con la comunidad, gestionar soluciones en escuelas y hospitales, acompañar a la juventud en sus retos, intervenir en la grave problemática del transporte, hacerse notar sin frivolidad; no es mucho pedir, es lo básico para un representante popular. Morena nacional es una, en cada estado y municipio es diferente. No gana por decreto ni tendencia nacional. 

En cada municipio, pensemos en Xalapa, tienen que resolver sus asuntos; las respuestas no vendrán de fuera. Lo tenga o no considerado, Morena debe integrar en sus códigos la reflexión, la autocrítica y el debate. Encerrarse es un error, su apertura puede ser incluyente y ampliar la base de sus simpatizantes. Está obligado a convencer, a subir de nivel argumentativo. Todo partido supone cantidad y calidad, cuya mezcla da como resultado un nivel determinado de organización y liderazgo. En eso deberían destinar su tiempo, volverlo prioridad. Las elecciones constantes implican actualización y estar preparados organizativmente. No basta ser mayoría electoral, hay que legitimarse y ser persuasivos. Sus gobiernos son fundamentales para dar ejemplo y suscitar apoyo social. 

Un buen gobierno será respaldado con votos. Al contrario, los escándalos del diputado del yate y la diputada de la camioneta, traen desprestigio, desaliento y deserción. Cada escándalo son puntos negativos y pérdida de votos. Los protagonistas no se dan cuenta pues viven en una burbuja. Ahí se necesita la mano de los dirigentes para poner orden y advertir de las consecuencias de esos penosos comportamientos. Escribo como observador únicamente, dejo este apunte en un ánimo constructivo. Ojalá sea leído por las figuras morenistas y lo tomen en positivo. 

Recadito: ojo a las paradas del transporte urbano.

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¡Cruz Azul Campeón!

Uriel Flores Aguayo 

Cruz Azul superó a los Pumas de la UNAM en la final del futbol mexicano y explotó el júbilo de sus seguidores a nivel nacional y en EEUU. 

Sorprende un poco el alcance y lo masivo de la celebración; es un equipo con presencia amplia en todo México. Respeto y admiro la pasión desbordada en torno a este campeonato. 

El futbol es un fenómeno mundial con gran popularidad en nuestro país. Es el deporte nacional. Mueve a la sociedad. Trasciende a la cancha y se refleja en todo. Ese partido de la final fue observado por varios millones de espectadores en la televisión, unió a familias y comunidades, cuyos festejos son espontáneos y libres. 

Me fascina el futbol desde pequeño, y lo sigo cuando hay competencias fuertes. Es un juego completo, involucra fuerza física, espectáculo y estrategia; despierta intensas pasiones y toca fibras profundas en quienes apoyan a los equipos. Es conmovedor ver a los que lloran por perder o por ganar, verlos derrumbarse de tristeza o de alegría. Es un deporte que lleva las emociones a tope y despierta sentimientos. 

El futbol no es únicamente deporte, ni solo un juego, es identidad, alegrías, decepciones, comunidad y esperanza. Se disfruta más, según yo, cuando únicamente lo observas en sus términos, independientemente del resultado; es decir, cuando disfrutas el juego en sí, el movimiento del balón y los goles. Cuando no estás involucrado con alguno de los equipos que compiten. Claro que los seguidores sufren o gozan y festejan los resultados; por supuesto quieren ganar y ser campeones. Los futboleros tienen ídolos deportivos, buscan una firma o tomarse fotos con ellos. Hay iconos mundiales. El futbol en tanto organización institucional es poderoso social, política y económicamente. 

La FIFA es tan poderosa como la ONU, o más. Organizar campeonatos mundiales supone una logística superior y presupuestos desproporcionados; es algo complejo. Algo similar ocurre a nivel nacional, con una Federación solida y algunos equipos de alto nivel económico, cerca de los más fuertes del mundo. 

La relación de los equipos con sus seguidores o los simples espectadores es parecida en todo el mundo: llenan estadios, organizan grupos de animación, elevan el rating de las televisoras, portan las playeras, opinan acaloradamente y admiran o idolatran a algunos jugadores. 

Es el futbol el deporte de millones de personas. Es parte intrínseca de la recreación de la gente y define preferencias deportivas; su movilización, siendo natural, supera lógicamente a los partidos políticos y a los gobiernos. Pretender minimizar la importancia del futbol, degradarlo a cuestiones de enajenación, es entender poco o nada del sentido vital, de los propósitos de vida en la sociedad. También hay cierto fanatismo y riesgos violentos, sobre lo que hay que trabajar; se debe mantener la competencia y rivalidad estrictamente en el terreno deportivo.

Hay futbol escolar y popular, involucra estudiantado y comunidades; los fines de semana se dan cita millones de jugadores, sus familias y porras en torno a juegos amateurs. En fin, no se entiende plenamente la vida sin futbol, es importante para mucha, pero mucha gente. 

En mi caso disfruté la final del futbol mexicano; reconozco a los dos equipos, Cruz Azul y Pumas, cualquiera pudo ganar, así es el futbol, y da revanchas. Un golpe al extranjerismo de los dueños de los equipos fue que los dos directores técnicos son mexicanos. Faltan cambios al futbol nacional, que haya  ascenso y descenso, mucho menos jugadores extranjeros y se facilite la exportación de talentos mexicanos. Mientras, a seguirse maravillando de las reacciones de los seguidores del Cruz Azul, se lo merecen. 

Recadito: El diputado del yate y la diputada de la camioneta militan contra su partido.

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Transporte Público y Vialidad en Xalapa


Uriel Flores Aguayo 

La capital de Veracruz desmerece mucho cuando se observan su vialidad y su transporte público. Esos aspectos nos bajan de nivel. Son áreas con poca autoridad. No creo en las casualidades ni omisiones normales al respecto; las deficiencias parecen más bien un sistema apoyado en inercias para recaudar informalmente. Cuestión de ver la situación de las paradas de autobuses, ocupadas por taxis, ocasionando molestias a los pasajeros y caos vial. No solo no se atiende esa problemática, al contrario, va en aumento y se generaliza. Ahí no hay ley. 

El estado de muchos autobuses es lamentable y bochornoso, indigno de personas y de Xalapa. Tampoco hay ley. No se revisa el profesionalismo de los conductores, quienes juegan carreras y exponen a sus usuarios. Nada de ley. Algunas empresas de transporte público no cuentan con terminales e improvisan instalaciones precarias. Sin autoridad. Es obvio que las rutas están saturadas y hechas al gusto de los propietarios con el acompañamiento oficial. Es un problema serio que los funcionarios de tránsito y transporte casi nunca sean de nuestra ciudad; deciden arbitrariamente y con fines recaudatorios, al fin que se van pronto y algo se llevan. Hace falta mayor participación del Ayuntamiento, a través de su cuerpo de tránsito municipal, y convenios adecuados con el Gobierno Estatal. 

Al ser capital del Estado, es susceptible a las protestas públicas; constantemente se bloquea la calle principal con impacto en gran parte de la ciudad. Incluso en estos casos la labor de los agentes de tránsito es casi ornamental, no prevén y no avisan a tiempo. Lo único que hacen es atravesar patrullas casi en el punto del bloqueo. De por sí xalapa es una ciudad con abundante parque vehicular, excesivo, al parecer mayor a la media nacional. Eso no se resolverá sin un buen transporte público y con la labor real de las autoridades. 

Lo único que se retiró, correctamente, fueron las grúas , esas que asaltaban a los automovilistas. En esa línea se debería trabajar. Los anuncios de modernización del transporte serán papel sin aplicación de la ley y la apertura al Ayuntamiento, especialistas y ciudadanía en general para que opinen, operen y vigilen que en transporte y vialidad Xalapa sea una auténtica capital de Veracruz y una ciudad más digna. 

Recadito: empiecen por las paradas de autobuses.

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El Calendario de Mario


Uriel Flores Aguayo 

La declaración del Titular de la SEP, para modificar el calendario escolar, sacudió la vida pública de México. No es para menos. 

Además de lo sorpresivo se aducieron causas extremadamente endebles. El debate fue amplio e intenso, por la importancia del tema. El anuncio duró cuatro días. Su fragilidad, sin consenso, no resistió mucho tiempo. El debate ha sido oportuno, actualiza visiones y problemas en la educación; despertó interés y aportó importantes argumentos. También propuestas. 

Un calendario en general tiene un sentido organizador del tiempo, fija días específicos y fechas concretas. Hay diversos calendarios, ejemplos: litúrgico, fiscal, deportivos, de festejos, de familias, escolar, etc.. Este último tiene una influencia mayor en la organización de la sociedad, impacta a millones de familias con su niñez y juventud, pues establece días de clases, vacaciones, días festivos y suspensiones durante el ciclo escolar. De su cumplimiento depende el aprovechamiento escolar y la organización de la sociedad para efectos de recesos y acompañamiento al alumnado. El calendario escolar es un documento tan formal que no se puede tocar a la ligera; ya vimos lo que ocurre cuando no se le toma con seriedad. 

En el caso que nos ocupan, el calendario de Mario, el problema estuvo en pretender hacerle modificaciones sobre la marcha; eso es incorrecto. Tuvieron el tiempo suficiente para prever las condiciones del clima y el mundial de futbol. Debieron tomar medidas antes de establecer el calendario 25-26. No lo hicieron y ya no lo podrán hacer. Este intento y paso en falso cuestiona la seriedad con que se conduce la educación en nuestro país. Los “argumentos” del Secretario parecen demasiado frágiles y elusivos. Habla de asuntos de interés dando a entender que es observador de la educación, y no el titular de la Secretaría respectiva. 

Si algo hay que lamentar es el manejo oficial de un tema tan delicado, sus vacilaciones y abusos; si algo hay que celebrar es la vitalidad mostrada por la ciudadanía y los organismos de expertos en educación. Ya que se abrió el debate sobre el estado de la educación en Mexico, hay que aprovecharlo para involucrar al magisterio y a los padres de familia en los grandes temas del sistema educativo. 

Recadito: Flaca , flaca la caballada xalapeña.

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Un Mundo (y México) Violento


Uriel Flores Aguayo 

Las guerras en curso y los miles de actos violentos de todo tipo nos muestran un mundo complejo, donde se cruza cotidianamente un ambiente de paz con otro de violencia, según las zonas y coyunturas. México, no es la excepción. 

Venimos de una historia marcada por violencia extrema, desde las civilizaciones originales y su conquista, el dominio colonial, las revoluciones y el Estado autoritario, pasando por el control de grupos delincuenciales, las crisis interfamiliares y la cadena de poder desde el machismo. 

Vivimos rodeados de un grado importante de violencia, de la criminal y la de la convivencia social. Es descorazonador observar que cada vez más jóvenes se ven involucrados en hechos violentos, que se atenta contra niños y se repiten a ritmo rápido los casos de feminicidios. Parece juego cuando se ven a niñas de secundaria o prepa golpearse en la calle mientras sus amigos “las graban y azuzan. Incluso hay madres de familia que creen que gritar y dar golpes es normal en la crianza de sus hijos. Hay tanta violencia que preferimos desviar la mirada, hacer que no pasa nada; tanta, que se normaliza. Las policías, cuando no son profesionales, aportan su cuota de violentación a la ciudadanía. 

En ese contexto hay mucho por hacer en la educación de la niñez y la juventud, preparando mejor al personal docente y disponiendo de suficientes recursos económicos e institucionales. Es la gran tarea del siglo. Por ahí pasa la necesidad y aspiración de vivir en paz. 

Ante esa dolorosa realidad resulta nociva la fácil tendencia de los políticos a utilizar discursos violentos y de odio confirmado su lejanía de la realidad y los problemas concretos de la gente. No son todos afortunadamente, pero si de los  más visibles. 

Hay muchos politicos que polarizan e insultan, que no argumentan. Lo hacen por estrategia o por ignorancia. Están mal. No deberíamos hacerles caso ni darles público. Al contrario, hay que aplicarles una sanción social dándoles la espalda en la vida diaria y en las elecciones. 

Es muy importante la labor de los Gobiernos como para dejarla en manos de violentos. Se debe ser exigente con los políticos en general, pero todavía más con los demagogos e histrionicos  que utilizan discursos de odio para ganar audiencia y votos; ellos escalan para su interés personal mientras dan mal ejemplo a la sociedad. Para ellos el fin justifica los medios, para nosotros no. 

La contención del momento y la disminución al mínimo de la violencia es tarea del Estado. La sociedad debe involucrarse para garantizar un ambiente sano, sin drogas, y de paz para nuestras niñez y juventud. 

Recadito: ¿Quién irá a cerrar la puerta en el PRI?…

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Los debates son positivos...


Uriel Flores Aguayo 

Vivimos tiempos de abundante información, tenemos saturado el espacio público. Cuesta trabajo atender algún dato o ciertas opiniones. 

Las noticias se suceden, incluso sacuden el entorno social, y desaparecen. La gran nota de la mañana se esfuma en la tarde o , si acaso, llega al otro día. Estamos sobre, súper, informados. Es la realidad actual, independientemente de lo que pensemos. Es un auténtico desafío intelectual. Se requiere antecedentes y criterio propio para seleccionar la información. 

Son la educación y la cultura en general los frenos de la desinformación y sus efectos de mentiras y manipulación. Quien crea que está haciendo cambios porque formuló una grave denuncia o hizo hasta payasadas para llamar la atención, está en un error y sobrestimando sus alcances. La cantidad y la  velocidad informativa apenas da tiempo para darse cuenta de lo que pasa a nuestro alrededor. 

Es como casar miles de moscas con una cuchara; casi no hay manera, pero tampoco existe otra opción. Es cuestión de resistir y promover la verdad, darle centralidad a lo más importante, esto es, temas de nivel y , especialment, de interés colectivo. 

Es clave impulsar el diálogo en la sociedad para tender puentes de entendimiento, de tal manera que se construya un piso común de lo que se considera indispensable. Hablando se entiende la gente, reza el dicho popular, y es cierto. 

Diálogo, verdad, calidad en la información, credibilidad de las fuentes, pruebas y argumentos son los pilares de una convivencia civilizada, incluyendo una conversación pública de mejor nivel y mayor amplitud. 

Los escándalos llegaron para quedarse, son los tiempos; en las redes te hunden o te elevan, es el escenario dominante del debate público. 

Mejorar nuestra vida pública es una tarea concreta e indispensable para no sucumbir en el intento de la responsabilidad social, que es también democracia. Es tarea general estar en el campo de lo público, no reducirlo a pequeños grupos y mantenerlo siempre abierto. 

Recadito: El escándalo político más reciente es por ser el Papá de…

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Reflexionar sobre la Juventud Mexicana


Uriel Flores Aguayo 

A mayor edad más experiencia y más preocupaciones de la incertidumbre, en virtud de haber vivido diversas situaciones y ver con criterio propio los hechos del entorno. Cada generación tiene sus características y está envuelta de su personalidad, sus cualidades y defectos, así como los desafíos de su tiempo. No es cierto que el tiempo pasado fue mejor. Simplemente fue. Y tuvo sus virtudes y sus problemas. Que pueden seguir como base de la convivencia juvenil junto a lo nuevo. 

Falta mayor análisis del estado de la juventud mexicana, sin abstracción ni voluntarismo. En concreto. Hay la impresión de que se conoce poco a la juventud y de que se deja hacer y pasar lo que le ocurra. 

El mundo da lecciones: cada vez son más jóvenes, de menor edad, los que se involucran en hechos delictivos y se discute en algunos países si limitan el acceso a redes sociales. México no es isla, se ve influido por las tendencias mundiales, más lo que agrega la realidad nacional. También aparecen jovencitos en hechos delictivos graves, los arrastran al sicariato y son absorbidos por la realidad paralela de lo digital. Más la violencia común en escuelas y barrios, sin distinción de géneros. Deberíamos pensar en todo eso y cuestionarnos si tenemos la preparación para hacerle frente a esa realidad. Es un desafío a la sociedad en su conjunto, a las instituciones en general, a la educación y a las familias. 

Entra en juego lo preventivo en todo, especialmente en evitar que la juventud sea atraída por las drogas y el mundo del narcotrafico. Se requiere hacer mucho trabajo para lograr que la juventud eluda el dinero fácil y que sus afanes de buena vida justifiquen todo. 

En ese contexto cabe la importancia de que las escuelas y los docentes estén preparados y comprometidos con sus estudiantes; eso implica actualización y una actitud activa. Sin la participación del magisterio es poco lo que se puede avanzar en sentido positivo. También es clave la postura profesional de las policías y la justicia, su modernización. 

En general debemos entender, explicarnos, las tendencias que impactan a la juventud y estar preparados. Es absurdo no hacer nada, dejar pasar, eludir responsabilidades, acudir a mitología juvenil, priorizar el control político y dejar a su suerte a la juventud. Ahí están los retos. Otra razón fundamental para prever y mejorar el futuro es trabajar con la niñez desde ahora. 

Recadito: inducidos los nombres de aspirantes cobra vida el dicho del filósofo guerrerense, “la caballada está flaca”.

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La Xalapa necesaria y posible


Uriel Flores Aguayo 

Nuestra Xalapa es la casa común de quienes la habitamos y de quienes la visitan. Su vida pública y funcionamiento nos atañe colectivamente. 

Como es natural tiene sus cualidades y defectos, avances y rezagos, luminosidad y grises. No hay un punto final en nada de sus zonas y ambientes, algo que exista para siempre; todo es un proceso de mejorar. 

Tampoco debe darse por obvio que sus méritos son para siempre y que caminan solos; no, los ciudadanos deben involucrarse en lo social y las autoridades municipales renovarse para atender bien los nuevos tiempos. Hay mucho que la gente puede hacer, en la medida que sea activa y comprometida todo funcionará mejor. 

El Gobierno municipal recibe la estafeta cada cuatro años e inicia su recorrido propio; no tiene sentido voltear hacia atrás para criticar, es mejor mantener lo positivo y modificar lo que ya no es útil; se requiere plan, visión y estrategia, operado por las autoridades tanto electas como designadas. 

Afortunadamente en la administración actual, de la Alcaldesa Daniela, se observa seriedad y mística de trabajo: tono amable e incluyente,dinamismo y despliegue para acciones directas y concretas. La condición gobernante hace posible el qué y el cómo, de lo que resultan obras y servicios, con respuestas y soluciones a las necesidades de la sociedad. 

Desde el ejercicio de autoridad se traducen las ofertas de campaña en políticas públicas y las aplican nuevos funcionarios. 

Al contrario, quienes disientan, se opongan o simplemente quieran dar nota proselitista no requieren hacer mayor esfuerzo programático y de propuestas; basta que digan no y señalen lo que consideran deficiente. 

Claro que podrían hacerlo mejor y usar su tiempo y recursos para proponer algo más que generalidades, evitando, sobre todo, las ocurrencias y lo banal. 

Así como Xalapa, cuenta con autoridades de probada capacidad y formales en su trabajo, nada mal estaría que se perfilaran fuerzas políticas distintas a la mayoritaria que destaquen por su elaboración programática, aportación de ideas, críticas constructivas y liderazgos serios. Xalapa lo merece. 

Es fundamental la convocatoria abierta y accesible a la ciudadanía, su más amplia participación en la garantía de servicios públicos, en la colaboración con la seguridad ciudadana, en jornadas culturales y deportivas,en las obras y en el cuidado del agua y las áreas verdes. 

Con la ciudadanía informada y comprometida es más fácil y completo hacer de Xalapa un municipio y ciudad hospitalaria y con mayor calidad de vida. 

Recadito: estamos viviendo una primavera extraña.

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De la tierra a la luna


Uriel Flores Aguayo 

A propósito del impacto mundial del Artemis II, y el asombro de su acercamiento a la luna, hay cierta similitud con las abismales distancias en la deliberación pública. Bien dicho está cuando se habla de una distancia entre la tierra y la luna, en sentido figurado, para ubicar las diferencias en opiniones y conocimientos. Sin información el diálogo es imposible y las posturas políticas o de ideas se tornan repetitivas y rutinarias. Sin diálogo no hay comunicación, por tanto la sociedad se empobrece y tiende al aislamiento. Una ciudadanía sin comunicación no hace comunidad, no es fuerte y no crece con madurez. Aquí aplica sobretodo la libertad de expresión, la transparencia pública, la más amplia información y el conocimiento. Abruma ver opiniones basadas en propaganda y, peor, en campañas de mentiras. Se dirá que así es la política y que hasta en las guerras se miente. Es cierto, pero no se tiene porque ser tradicionalistas y dejar de lado la inteligencia. 

Las consignas y mentiras dañan el tejido social y hacen nebuloso el rumbo a seguir por la sociedad. No debe haber terreno para las mentiras. Ya de por sí se nota un delicado desinterés de la gente por lo publico. Los escándalos a la larga pasan la cuenta en términos de confianza y adhesiones. La desinformación inhibe el debate, implica un terrible desnivel en el acceso a la cultura y la educación, volviendo imposible la deliberación pública. De entrada ese es un formidable obstáculo para la comunicación social y los acuerdos. Es lógico rehuir el debate cuando resulta obvio que alguna de las partes no tiene ni idea de lo que se va a controvertir. 

Es de obviedad que no se puede impulsar el debate público constructivo sin antes nivelar el terreno con la misma información. Es una necesidad social y democrática. Los partidos, los políticos, los líderes, los medios de comunicación y demás deberían tener como prioridad el fomento del debate informado y la apertura a espacios constructivos. Cuenta mucho el respeto al otro, la absoluta tolerancia con las opiniones distintas. Se deben construir entornos sanos y convivencia de calidad; tal necesidad excluye la polarización y los insultos. Hasta los ataques políticos pasarían a segundo término. No es ocioso aspirar a una vida pública que incluya una deliberación libre de demagogia, odio y mentiras.

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El Antiimperialismo y la Protesta Social en Xalapa


Uriel Flores Aguayo 

No cuestiono las motivaciones y objetivos de quienes se han movilizado este año para protestar por cuestiones internacionales y contra decisiones gubernamentales en Xalapa. No es el propósito de este texto; respeto las ideas e intenciones de quienes salen a las calles para expresar sus posiciones ideológicas y las causas que defienden. Es algo diferente lo que llama mi atención. Es un asunto cuantitativo que confío haber observado o registrado correctamente. 

De inicio, en enero, hubo una protesta en la plaza Lerdo-Regina por la intervención Estadounidense en Venezuela, que derivó en la aprehensión-secuestro de Nicolás Maduro; cálculo en una treintena la asistencia de manifestantes. A los pocos días se llevó a cabo una manifestación de protesta por el incremento en el costo del pasaje del transporte urbano; la asistencia debe haber andado en unos treinta participantes. Recientemente hubo un acto de solidaridad con el gobierno cubano, efectuado en el parque Juárez; si acaso el número de convocados andaría en los 40. Y apenas esta semana se manifestaron quienes reivindican la causa Palestina, con una discreta asistencia. 

En resumen: en los tres meses que va de este año 2026 han salido a la calle reducidos grupos ciudadanos para solidarizarse con Nicolás Maduro, el gobierno cubano y el pueblo Palestino. Se ha visto una escasa convocatoria, reflejando poco apoyo social a esas causas. Es la realidad. El grueso de la sociedad es ajena a esas convocatorias o tiene una opinión diferente al respecto. Algo se ha movido con las ideas antiimperialistas en Xalapa; existieron tiempos mejores, cuando se hacían grandes movilizaciones de apoyo a causas internacionales. Casi no existen esas banderas o se perdieron en estos tiempos tan complejos y cambiantes. Eso ya no se ve, se limita a algunos grupos mínimos de carácter testimonial. 

Hay algo mayor en las redes sociales, por supuesto , pero no baja tan pronto a las calles. No es buen tiempo para las banderas que se levantan contra el imperio, han perdido color y respaldo social. Culturalmente se nota una tendencia a la simpatía con el poderoso, seguramente por el sueño americano y sus liderazgos. Inclusive hay imitación social. 

La protesta contra el aumento al boleto del pasaje en Xalapa, fue precipitada y evidentemente fallida, apenas un escaso grupo se hizo presente en la manifestación. No pasó nada. Del descontento pasaron al desconcierto y al aval por omisión de ese aumento; cuando una inconformidad social no muestra fortaleza, se diluye y provoca burlas. Convocar sin estrategia es sinónimo de complicidad o absoluta confusión. 

Sin duda se seguirán escuchando discursos y llamados, más de inercias y posturas ornamentales, más del pasado, pero sin impacto en la mayoría de la población. 

Recadito: asistan al día del pueblo de los jueves.

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TRUMP: ¿Narcisista o Sobrehumano?


Uriel Flores Aguayo 

Con ese titulo publicó El País, principal periódico Español, martes 24 de este mes, el artículo de Íker Seisdedos fechado en Washington. Recoge opiniones de quienes ven un deterioro mental en Trump, y de quienes lo consideran de una personalidad heterodoxa e iconoclasta. Entre los primeros están destacados expertos, los segundos son simpatizantes o miembros de su administración. 

Para John Garner, psicólogo de la Universidad Johns Hopkins, Trump no está bien y es un narcisista maligno. Lo compara con el diagnóstico de Hitler, hecho por Erich Fromm: narcisismo, trastorno de personalidad anti social (psicopatía) — mienten, engañan, hacen daño a los demás, violan las normas, no existe el remordimiento—, paranoia, grandiosidad y sadismo: disfrutan del caos, la destrucción y la humillación. Además, Trump es hipomaniaco . 

Algunos estudios sobre el Presidente Gringo fueron realizados por la organización de profesionales Duty To Warn ( deber de alertar ) integrada por sesenta mil expertos. Por otro lado Vince Greengood, fundador del Centro de Terapia Cognitiva de Washington, lleva seis años estudiando lo que define como la “psicopatía” de Trump. Para Frank George, psicólogo y neurocientifico, se ha agravado el peligro de Trump: de narcisista patológico ha derivado a narcisista maligno. 

En el artículo descrito se señala que Trump no está rodeado de colaboradores que le den consejos, que únicamente le dan la razón en todo. Lo que se agrava con los síntomas que presenta, según los observadores sufre de demencia frontotemporal ( DFT ), que son la confabulación, creer en lo inverosímil, la parafasia y la insistencia. 

Sumamente de interés este riguroso artículo. Sus hipótesis y afirmaciones tienen la oportunidad de medirse con la realidad del vértigo y omnipresencia del segundo mandato de Trump. Cada quien sacará sus conclusiones. El problema que, sea de una manera u otra, se trata del Presidente del país más poderoso del mundo, cuyas órdenes y ocurrencias impactan en la paz y la economía mundiales. 

Recadito: Aunque sea un huesito deberían echarle  al trastupijes.

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El futbol mexicano: Historia de Malinchistas e Ineptitud


Uriel Flores Aguayo 

La convocatoria del portero Guillermo Ochoa, confirma los manejos mediocres e irregulares en la selección mexicana y la simulación del entrenador Aguirre. Únicamente por amiguismo o imposición puede tener lugar ese llamado a los próximos juegos amistosos. 

Hay tres o cuatro porteros jóvenes en la primera división que son mejores y deberían recibir la oportunidad de estar en el mundial. Se trata de una raya más en la cadena de los manejos absurdos del futbol mexicano pensado principalmente como negocio. 

Hay una excesiva presencia de jugadores extranjeros y no existe el ascenso. Se inhibe el crecimiento de jugadores nacionales y se bloquean los alicientes a la competencia entre los equipos. Hubo varios hechos que muestran la precaria preparación de los directivos y la cultura del fracaso a la que han contribuido los “ratones verdes”. 

Desde el desagradable Lavolpe, dejando fuera de un mundial al extraordinario Cuauthemoc Blanco, por llevar a su yerno, o lo que pasó en el mundial de Qatar, donde no pasamos de los tres  partidos de grupo, con un soberbio entrenador, el Tata Martino, que se llevó varios millones de dólares; cualquier otro entrenador del nivel que fuera hubiera obtenido el mismo resultado. Fue un ridículo futbolístico y una gran vergüenza para los futboleros. Hay casos patéticos como el del “piojo” Herrera, que después de hundir a la selección de Costa Rica, ahora hace “análisis” y da consejos en programas televisivos. Es el colmo. Como que el nefasto de Lavolpe, comentarista, haga lo mismo para la impaciencia de quienes vemos los juegos. 

No hay grandes figuras ni líderes en la selección, se ve bastante medianita. Desaprovecharon cuatro años para trabajar en serio. No se espera mucho de ella para el próximo mundial. Es lamentable que el futbol, siendo el deporte más popular, esté manejado por una élite de millonarios con pocas luces culturales y adoradores del dinero rápido. Los estafan una y otra vez, o son cómplices, los humillan entrenadores y jugadores extranjeros que les botan los equipos cuando quieren y no reaccionan. Siguen engordando sus carteras sin abrir estrategias novedosas e incluyentes para el futbol mexicano. Hacen complicado el surgimiento de talentos juveniles y no apuestan seriamente a las canteras. Tenemos todo para ser una potencia media en futbol. 

Ojalá el próximo mundial nos deje las lecciones suficientes para reorganizar al futbol y volverlo inspiración de las nuevas generaciones. Es obvio que existen algunos directivos y equipos que son excepción, que hacen las cosas bien y nivelan, de esa manera, la irregularidad general en que vive el futbol mexicano. A ellos les importa el espectáculo y la ganancia, pero también apuestan por el desarrollo deportivo vinculadolo al contexto social. 

Lo de Memo Ochoa es un botón vergonzoso que muestra el nivel con que se maneja el futbol nacional.

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