La ineptitud y la corrupción matan...



Uriel Flores Aguayo 

No es opción quedarse en silencio ni ser parte de la banalidad oficial criminal. Esta semana dos percances, no accidentes, sacudieron a la región de Xalapa. No debemos permitir que sean un dato más que pronto se olvide sin que haya consecuencias en responsabilidades y reparación de daños: 

1.- Un autobús de la línea “Miradores” se volcó entre los los poblados de Palmarejo y Palmar, municipio de Emiliano Zapata. Murió la joven estudiante Celeste López, y resultaron heridos muchos alumnos de un TEBA. Hay que exigir la investigación correspondiente y aspirar, al menos, que no se repitan este tipo de hechos crueles. Aquí hay una cadena de omisiones criminales: las autoridades de Tránsito y Transporte consienten que esas líneas den un servicio de tercera con autobuses en mal estado y choferes no aptos. Casi únicamente les interesa el negocio a esos empresarios “patito”. Es obvio que la corrupción es la única explicación para que todo eso ocurra. Se deberán deslindar responsabilidades y llegar a las últimas consecuencias. Deben responder las autoridades a cargo y los dueños del autobús.En tanto hacer revisiones para que no sean una trampa mortal. Si mantienen el servicio igual, nadie puede dudar que habrá más muertes.  

2.- En la carretera Coatepec-Xalapa murió un motociclista, Luis Almanza, que se topó con una trampa llamada bacheo. Ni la SIOP ni la empresa encargada están haciendo bien su trabajo. Hacen huevos y no los señalizan. Son otra trampa mortal. Es una cadena que inicia con la dependencia oficial entregando contratos a empresas “patito” y no las supervisa. Es obvio que estamos ante otra realidad de corrupción donde únicamente les interesa el negocio. Tanto el funcionario responsable como la constructora tienen que dar la cara y asumir la responsabilidad de su negligencia. Es un caso de  esos donde es seguro que algo va a salir mal.

3.- Queda una sensación de tristeza, pero también la idea de que vivimos en forma casi primitiva, que así somos tratados por autoridades ineptas y “empresarios” de caricatura. Únicamente la denuncia de la sociedad civil y la crítica de los medios de comunicación va a lograr que se tomen mediadas y no haya impunidad. Estás muertes simplemente no tendrían que ocurrir, no son accidentes ni hay la voluntad en juego de los fallecidos que son claras víctimas. No debemos normalizar la banalidad del mal ni tener que soportar a funcionarios mediocres y tranzas. Para Celeste y Luis, nuestras oraciones, para sus familias nuestro afecto profundo. Que descansen en paz. Exigimos justicia.

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