La Reflexión: Más que motivación…

Por: Cesia Carrillo Clemente.

La motivación es algo necesario pero no indispensable en la vida. La motivación nos da ánimos para realizar algo. Pero seamos honestos. Nuestro ánimo es voluble y condicionado a nuestras emociones, las cuales a su vez, son vinculadas en su mayoría al contexto donde estamos. En conclusión la motivación nos puede dar ánimo condicional. 
El problema de nuestra actualidad es que para todo creemos necesitar motivación. Tanto así que los libros más vendidos, los textos e imágenes más compartidas en redes sociales, y las personas que más ganan a costa de los demás, son aquellas que nos motivan para emprender, para ordenar nuestra vida, etcétera. Todo en torno a la motivación. 

Nos gusta sentirnos empoderados, palabra de moda que nos puede inflar y quizá un buen porcentaje de las personas que escuchen ese mensaje motivacional, logren alcanzar grandes cosas, pero poco a poco nos podemos ir desinflando porque la motivación se nos acaba, así que otro tanto de ese porcentaje vamos desertando y el remanente que logra vencer contra todo pronóstico es porque tuvo voluntad.

La voluntad es la capacidad de decidir con libertad lo que se desea y lo que no. Creo que hay cosas que no deseamos, pero sabemos que traen consigo un beneficio sano a nuestra vida. Sí, esto parece un círculo, porque eso sería una motivación. Como ejemplo: no quiero dejar el refresco pero sé que no es lo más sano y mi motivación es una vida sana. Todo esto nos lleva a la voluntad, más allá de una simple motivación. Pero aquí es donde debemos detenernos. Cuando dejamos que sea solo la motivación la que nos dicte qué hacer o qué no hacer, corremos el peligro de ser solo carrera de caballos. Pero cuando la voluntad es nuestro principio y fin para lograr una meta , el resultado será mucho más favorable.

Tampoco es bueno quedarnos con esto. Debemos someter nuestra voluntad siempre, a algo mayor. Porque precisamente no siempre nuestros deseos son los correctos. Quizá la meta lo es, pero el deseo , es decir lo que hay dentro de nuestro corazón , y lo que nos motiva, no lo es.

Quizá podemos querer bajar de peso. Esto parece ser un objetivo bueno. Trae consigo una vida sana. Podemos tener voluntad sobre ello, pero quizá la motivación sea porque nuestra estima se basa en que la persona que nos gusta se fije en nosotros. Puede que resulte algo favorable, pero tarde o temprano, si basamos nuestra estima en la aprobación de alguien, nos puede llevar a una falsa motivación y a ceder nuestra voluntad a algo efímero. Si somos capaces , muchas veces de cederle a cualquiera nuestra voluntad, ya sea a la familia, amigos, medios de comunicación, moda, trabajo, redes sociales, etcétera, ¿ no sería mucho mejor , ceder y ordenar esa voluntad, a lo que dice y de quien habla el libro de libros, es decir a Dios?

Inicié esta reflexión de domingo con: La motivación es algo necesario pero no indispensable en la vida, y todo lo que continúo escribiendo parece ser lo contrario. Ahora quiero ampliar más esto. Es necesaria. Totalmente. Voluntad+Motivación+Voluntad. Sólo te pido que no te enganches al tipo de motivación que nuestra actualidad nos vende.  He visto a mis alumnos de pintura, lograr grandes paisajes sin las herramientas más finas. Quizá con sólo sus dedos y en un lienzo que parece ser desechado.
Hay frases muy genéricas que nos pueden ayudar a todos. Un “¡sí se puede! “ claro que nos ayuda a todos, pero más allá del arranque se necesita que busquemos redireccionar la voluntad porque muchas veces no tendremos un palco que nos eche porras.

¿Dónde está tu voluntad y cuál es tu motivación?
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