La Reflexión: ¿Quién eres?...

Por: Cesia Carrillo Clemente

Estamos en una sociedad donde el “no me importa lo que piensen los demás” es nuestra bandera; pero a la par, el querer encajar dentro de un grupo nos lleva a perder la identidad.

Es la identidad lo que nos hace únicos. Tanto como el timbre en la voz y el sonido; pero existen imitaciones, por supuesto. 

Hablando de una credencial como identificación oficial, existen plagios y falsas. 

Cabe resaltar, que aun cuando esto suceda, lo real, lo verdadero continúa, aun cuando se quiera manchar esa esencia.

La pregunta es, en una sociedad tan complicada ¿Quién eres tú?, pese a tantas cosas que hemos tratado de adornar el Yo, para encajar, la verdadera esencia ahí está; esperando a ser descubierta, esperando a que lo desempolvemos.
Es muy común responder al ¿Quién eres tú?, como si fuese una pregunta de ¿Qué haces?;  es decir, si me hacen esa pregunta a mí, podría mal contestar; soy locutora, pinto, etc…
Hace mucho tiempo me topé con eso en mi vida e incorrectamente contestaba así. Hasta que un tiempo de esos reflexivos, mientras vas en el medio del transporte público, a la orilla del río Tuxpan, con un calor inmenso (porque sí, es un buen tiempo para reflexionar) comencé a hacer un análisis de ello. Pensaba, ¿Qué sucedería si no tuviera la voz que tengo?, no podría ser locutora, no cantaría; sino tuviera una habilidad para las artes, ¿Qué fuera de mí? ¿Quién sería? .

Es donde me topé con eso que tanto me estaba ocasionando un mal: ¿Qué pensarían de mí?.

Era eso… ese es el problema. No quiero ponerme un título que no. Pero no es lo mismo decir: Soy artista. A un: pinto.  ¿Te hace sentido? 

Un artista, es sí o sí, que hará arte; sí o sí que será creativo, sí o sí que no le importa que los demás aprueben sus obras, pero sí o sí continuará haciendo lo que Es. Porque eso es. 

Si yo contesto: - Pinto-  A la pregunta : -¿Quién eres? - Me estoy limitando a dejar de hacerlo cuando quiera, porque no es parte de mi esencia. Automáticamente, esas palabras hacen un revoltijo en la mente y se lleva a la acción. Y estoy más sujeta al querer encajar. Hacer algo para pertenecer.

Lo que más entendí fue, que aunque  dejara de hacer todas las cosas que me gustan, y que de cierta manera me han llevado a conocer personas lindas, abierto las puertas de las áreas que me gustan… aun cuando eso pasara… mi esencia va más allá de las cosas que hago o deje de hacer. 

No se trata de mi nombre, apellido, de la familia de la que provengo, se trata de Quién soy, y quién día a día trato de construir para ser mejor. Se trata que hay alguien más grande en mí. Dios obrando en mi ser y buscar plasmarlo en todo lo que hago.

Se trata en dejar de querer enforcarme en Hacer  y sí en el  Ser. 

Ese principio matemático de que "el orden de los factores no altera el producto". Aquí no aplica. Porque cuando la fórmula la hacemos al revés. Enfocándonos a hacer las cosas para ser alguien en la vida, probablemente tendremos éxito, pero llenos de sinsabores. Nunca estaremos contentos y querremos más. Habrá satisfacciones efímeras, pero siempre estaremos expuestos a buscar encajar. Y en algún momento, tronaremos. O en algún momento nos daremos cuenta de los momentos que nos perdimos por enfocarnos en hacer.

Pero si nos dedicamos a Ser. En automático haremos. Sabremos detenernos, o dejar de hacer algo, sin el temor a que eso nos devalúe como personas o profesionales. Sabremos esperar sin afán a construir y aún cuando quizá hagamos muchas cosas, disfrutaremos el camino.

Y tú: ¿QUIÉN ERES?...

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