La ribera del Río Blanco comprende 320 kilómetros de longitud en una franja rica en humedad y biodiversidad, por ello los milenarios árboles que en ella se erigen deben ser protegidos por las autoridades federales. En tanto eso no sucede, habitantes de cinco municipios del valle de Orizaba se han organizado con el propósito de evitar que la contaminación generada por la hidroeléctrica que opera con aguas de este afluente, dañe el ecosistema en el que se encuentran los majestuosos ahuehuetes.
La agrupación conformada por diversos profesionistas y ciudadanos de la región, se reunió el domingo 13 de septiembre en Ciudad Mendoza, con la finalidad de intercambiar información sobre los avances de dicha organización denominada "Bosque de Galería" y en este encuentro estuvo presente la doctora en Ecología y Gestión Ambiental, María Teresa Linares Vallejo.
Ella puntualizó que hay diferentes leyes relacionadas con el propósito de detener la contaminación del Río Blanco, y entre ellas citó a las siguientes:
La Ley General de Aguas, la Ley de Aguas Nacionales, Reglamento de Aguas Nacionales, y la NOM 001 de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT), que es la que marca los límites de tolerancia en materia de contaminación.
A dichas instancias, dijo, se enviará una petición de urgente intervención, así como también se propuso que Bosque de Galería de Ahuehuetes se reconozca como Patrimonio Natural, Histórico y Cultural de Veracruz.
La doctora Linares Vallejo mencionó que la contaminación del Río Blanco inició a partir del funcionamiento de la industria textil del algodón en Santa Rosa hoy Ciudad Mendoza, Nogales, Río Blanco y Orizaba, a fines del siglo XIX, y que por esos años no había leyes que protegieran las áreas naturales ni tampoco las aguas de la nación, pero a medida que la modernización creció en el país, el gobierno estableció leyes por separado siendo el mismo propósito.
Hoy, agregó, para hacer realidad la protección del agua y del medio ambiente, las peticiones se harán a diversas dependencias, tanto federales como estatales, involucrando a los municipios aledaños, y por donde transitan las aguas del Río Blanco, pues las aguas negras de la población, también lo afectan en gran medida.
Indicó que, para autorizar una concesión de agua a determinada industria, SEMARNAT ha de hacer un Manifiesto de Impacto Ambiental (MIA), para saber con precisión la cantidad de agua que usará la empresa, qué tipo de contaminación emitirá, y cómo la tratará a fin de que la contaminación no afecte los cuerpos de agua, y en este caso al río, del que a su vez depende fauna y flora, así como a los milenarios ahuehuetes que son fuente de oxígeno y vida para otros seres vivos.
En este punto, la doctora María Teresa Vallejo Linares señaló:
Nada está regulado, aunque existan tantas leyes para proteger las aguas de la nación, por lo que es necesario que, como sociedad organizada observemos la forma en que regresa el agua usada por la industria al caudal del que lo toma, tener evidencias de la afectación, y en consecuencia enviar la quejas o las peticiones de urgente atención, a las instancias correspondientes.
El Río Blanco nace en la zona montañosa de Acultzingo y Soledad Atzompa, y es alimentado también por filtraciones y escurrimientos provenientes de las faldas del Pico de Orizaba y la Sierra Madre de Oaxaca.
Este río pasa por varias ciudades del valle de Orizaba y Córdoba, hasta desembocar en la laguna-puerto de Alvarado en el Golfo de México, estuario salobre donde desemboca el río Papaloapan, además de conectarse con otras lagunas como Camaronera y Buen País.
Por ello, la primera gran contaminación industrial en geografía y tiempo es atendida ya por la población de Soledad Atzompa, Cd, Mendoza, Nogales, Huiloapan y Río Blanco, y municipios cercanos, así como por ambientalistas y profesionistas comprometidos con el cuidado de la naturaleza.
Se recordó que a fines del siglo XIX en el valle de Orizaba se instalaron las primeras fábricas de elaboración de tela de algodón: Santa Rosa, San Lorenzo, Río Blanco, Cerritos y Cocolapan, así como las cerveceras, siendo las primeras empresas que se beneficiaron con esta riqueza natural, pero no se preocuparon en instalar plantas de tratamientos para evitar que sus aguas teñidas y devueltas con calor y vapor, afectaran al caudaloso Río Blanco.
En este momento, la organización Bosque de Galería de los Ahuehuetes, está conformada por ciudadanos de cinco municipios, quienes han iniciado diversas actividades a fin de concientizar a más habitantes, estudiantes, ambientalistas y a las autoridades municipales y estatales de Veracruz, a fin de actuar con la urgencia que el tema de contaminación del Río Blanco lo amerita.
Entrevista -en vídeo- de la periodista, Inés García Nieto con la doctora en Ecología y Gestión Ambiental, María Teresa Linares Vallejo.

