Por Jesús Alberto Rubio
Antes de entrar en materia con el PDV:
Lamentable que en Veracruz –ciudad y puerto—aún no exista una peña de beisbol.
Algo que no se puede explicar ni aceptar.
Y ello, a pesar de tanta historia, identidad, legado y tradición beisbolera se tiene en ese hermoso solar sotaventino, digamos desde inicios del siglo 19 cuando en 1903 nació el Águila.
Expectativa sobre la peña
Ojalá y pronto tengamos noticias sobre la fundación de una peña hermana como acaba de suceder en este agosto en Empalme y en Puerto Peñasco en mayo pasado.
En Sonora, ya sabe, las tenemos también en Guaymas y Hermosillo.
Y, en BC, la de Ensenada.
Los grandes colegas amigos que aman al beisbol a más no poder, Sergio Morales Ortiz y Jorge Ortega Couttolenc, así como Raymundo “Brinca” Rodríguez y Alejandro Alvarado --entre otros, claro-- , quizá en uno de estos días nos sorprendan con la gran noticia de creación de la peña jarocha.
Imagine eso.
Vamos al PDV
Aquel capítulo me llena en añoranza.
Recordar aquella época, significa algo por demás especial.
Verá:
Seguramente hace ya tiempo le hablé de lo que fue el Parque Deportivo Veracruzano (PDV) de la ciudad y puerto de Veracruz que conocí en enero de 1974, ya como un estudiante del primer semestre de la Facultad de Ciencias y Técnicas de la Comunicación de la Universidad Veracruzana y reportero de deportes del periódico El Dictamen.
Aquel histórico parque estaba ubicado en la Avenida 20 de noviembre, entre Iturbide y Azueta… de tantos recuerdos y hechos memorables, especialmente a partir de la segunda parte de la década del 30 del siglo pasado.
Mi sobrino, doctor en Derecho Marco Antonio Muñoz Guzmán reciente compartió algo de la historia de aquel siempre bien recordado escenario en el Blog de Pablo (Pablo González).
Así lo describe:
“Este recinto fue mucho más que un estadio; fue el primer gran templo del deporte en la ciudad. Construido en 1935 e inaugurado en 1937, vio pasar historia pura.
¡Imagínense, se levantó sobre lo que fue el antiguo cementerio "El Canelo"!
Fue la casa de nuestros Rojos del Águila de Veracruz en la Liga Mexicana de Béisbol y también hogar de los Tiburones Rojos de Veracruz.
Con una capacidad para 12,000 espectadores, fue testigo de innumerables batallas y glorias deportivas.
Hoy en día, en ese mismo sitio se encuentra el Parque Ecológico "Adolfo Ruiz Cortines".
Notables jugadores
Roberto Ortiz
En aquellos años –a partir del 74-- también como corresponsal para El Imparcial y su revista ASES bajo la edición de Eduardo Gómez Torres, mi primer Maestro de Periodismo, me di con gran gusto a la tarea de buscar y entrevistar a más protagonistas-personalidades del juego de pelota en el sueño jarocho.
Mario Ariosa
Así, me encontré, charlé y también establecí grata amistad con los cubanos Lino Donoso, Mario Ariosa, Santos Amaro, el ampáyer y luego directivo de El Águila, Armando Rodríguez, además de Pablo Machado, propietario de la franquicia, así como los veracruzanos Rolando Camarero, Ramón Arano, Roberto Ortiz y Pedro “Charrascas” Ramírez (hoy de 104 años de edad), cada uno con un historial de oro en los anales del beisbol.
En ese listado de gala, por supuesto, conocí a muchos más jugadores que brillaron con luz propia en el desaparecido Parque Deportivo Veracruzano (PDV) que prolongó su vida activa hasta 1986 para luego en 1992 tener como sede del histórico equipo Rojos del Águila el actual Estadio Beto Ávila, previamente llamado Universitario o del Fraccionamiento Virginia.
Con Roy Foster
¿Nombres de otros ilustres peloteros que conocí en aquella inolvidable época?: Miguel “Pilo” Gaspar, Ronnie Camacho (en función de mánager); Eleno Cuen, Ron Washington, Willie Davis, Blas Santana, Roy Foster, Marcelino Solís, Octavio Salgado, René Chávez, Germán Barranca, Rufino Reyes, José Manuel “La Cochina” Hernández, los magníficos lanzadores venezolanos Luis Mercedes Sánchez y Ubaldo Heredia, Fernando Elizondo, Arturo Rey y entre otros a José María “Chema” Molina.
Por supuesto, faltan muchos más…
Ya le tendré más de esta historia en otra ocasión.







