¡Tuxpan ilumina al mundo!

VARIEDADES 

Por: Camilo Hernández. 

Todos los tuxpeños tenemos esa bella costumbre arraigada desde la infancia, heredada de generación en generación, salir al frente de la casa a encender las velitas el día 7 de diciembre en punto de las siete de la noche, cuando inicia una hermosa tradición, chicos y grandes salen a las calles a participar en busca del “Niño Perdido”. 

Un amigo sin ocultar su gran emoción tan sólo al recordar, nos contó que cuando viajó a Europa en estas fechas, allá buscó la forma de celebrar el “Día del Niño Perdido”, con su cajita de cartón, y aunque le fue complicado conseguir velitas, participó con lo que tenía a la mano, pues no quería dejar de celebrar de manera acostumbrada la tradición tuxpeña. 

Es un día muy especial en que año con año revive la llama de la esperanza, así como el niño que todos llevamos en nuestro interior, al tiempo de aflorar el amor por el terruño y el sentimiento familiar de habernos inculcado desde pequeños la costumbre de encender las velitas al apagarse las luces del alumbrado público. 

Bajo ese contexto, hoy queremos destacar en éste espacio a un personaje noble, participativo y altruista que a lo largo de su vida dejó constancia de su inmenso amor por Tuxpan, distinguiéndose como un gran impulsor del turismo, la cultura y las tradiciones tuxpeñas. 

Hablamos por supuesto del profesor, Ernesto Franco Cobos, quien fue durante muchos años docente en el Centro de Estudios Tecnológicos Industrial y de Servicios (CETIS) número 111 donde destacó por su profesionalismo, del cual pueden dar cuenta una gran cantidad de Secretarias a las que formó durante varias generaciones al impartirles clases en la carretera técnica de Secretariado. 

Así mismo fue delegado de Turismo del Estado en la zona norte durante 23 años, cargo desde el que dio un gran impulso a Tuxpan en materia de promoción turística para atraer visitantes. 

Siempre se distinguió por ser muy participativo en la organización de festivales artísticos y culturales, así como de los Carnavales de Tuxpan, y un excelente maestro de ceremonias, que daba realce a cada evento con su gran carisma y entusiasmo. 

Y siguió contribuyendo con su “granito de arena” en esta Ciudad en los últimos años de su vida, cada que tuvo oportunidad lo hizo, incluso de manera altruista. 

Por tal motivo, y tras su sensible fallecimiento se le recuerda con aprecio y gratitud por su contribución a engrandecer las costumbres y tradiciones de Tuxpan, para lograr su arraigo entre las familias porteñas, y así cada 7 de diciembre salgan a las calles de sus colonias, tanto los niños como jóvenes y adultos con gran entusiasmo a encender las velitas a partir de las siete de la noche, los más pequeños con sus carritos de cartón, otros con sus lámparas y así preservar la tradición año con año y heredarla a las nuevas generaciones. 

En el marco de la celebración del “Día del Niño Perdido”, sirvan estas líneas para reconocer el gran impulso que le dio a esta tradición tuxpeña el Prof. Ernesto Franco Cobos, y su valiosa aportación, a través del libro titulado: "Tuxpan ilumina al Mundo", del cual se hizo una presentación en diciembre de 2012 a la que tuvimos el gusto de asistir (en la sala anexa al Museo de Arqueología), donde se contó con la participación de la exdiputada federal y local, así como exalcaldesa de Tuxpan, Martha Silvia Sánchez González, así como de la periodista, Nina Salguero, entre otros invitados. 

El Profesor Neto Franco en aquel momento dio catedra, habló de viva voz sobre la tradición que conocía desde sus orígenes y que plasmó en su libro, ante los asistentes que se dieron cita en dicho lugar, entre ellos muchos jóvenes estudiantes. 

Un libro que se edita en diciembre de 2002, y del cual se imprimieron 2 mil ejemplares, el cual hoy forma parte del acervo histórico de Tuxpan, donde se describen los antecedentes de esta bella tradición, y del cual en su oportunidad él mismo de viva voz nos expresó lo siguiente: 

“Surge espontáneamente, se me ocurrió enfocar la alegría que yo sentía cuando se encendían las velitas, empezamos a recabar datos y experiencias de algunas personas, otros escritores me ayudaron a escribir, por ejemplo el Lic. Leonardo Zaleta, y así fue como llegué a elaborar el libro ´Tuxpan ilumina al mundo´, el título de esta obra -muy modesta por cierto- me sirvió para describir la realidad que se vive cada 7 de diciembre en la Ciudad”. 

En su libro, describe además de los datos históricos sobre esta tradición tuxpeña, la elaboración de los carritos de cartón y las lámparas, además de incorporar una serie de fotografías de Tuxpan, y cuenta incluso su recuerdo personal de cuando era niño y también participaba con su carrito de cartón. 

“Mi madre, la señora Bárbara Cobos de Franco (Q.E.P.D.), poseedora de una motivación tradicionalista de gran fuerza, me ayudaba en la confección de mi carrito, mientras que con los demás familiares preparaban y rezaban el Santo Rosario, cuando encendían las velas en la banqueta de la casa, ésta, antiguamente era un enorme chalet de madera, con techo de teja, de las pocas casas que poseía el barrio, la satisfacción inundaba el ambiente místico. 

Algunas veces el día 7 de diciembre, amanecía con tiempo nublado, o lluvioso, nuestro corazón se achicaba, a tal grado, que éramos capaces de portarnos bien, durante el día, para que a las 19:00 hrs., no hubiera viento fuerte, ni lluvia, y las velitas encendidas no se apagaran y pudiéramos salir a la callea pasear nuestros carritos, pero cuando el mal tiempo se cerraba, qué desesperación, enojo y frustración; ah!, pero cuando el tiempo era bueno, era otra cosa”. 

Además de su empeño y dedicación por el rescate histórico de esta hermosa tradición de Tuxpan y fomentarla entre las nuevas generaciones, dejó como su legado el libro donde a la letra recuerda: 


“Fue el 7 de diciembre de 1998 cuando la eximia actriz y declamadora Susana Alexander, con otras personalidades, inauguraron el monumento y plazoleta del Niño Perdido, en la parte que queda del cerro de la Cruz, cuya obra escultórica fue diseñada por el Maestro papanteco, Teodoro Cano y realizada por un grupo de alumnos de los Talleres Libres de Arte de Papantla, Ver., esta plazoleta y monumento, fueron gestionados por el H. Ayuntamiento del trienio 1987-2000”; mismo que desde entonces ha sido objeto de varias remodelaciones, mantenimiento que es muy necesario por su deterioro con el paso del tiempo, especialmente la escultura, la cual -dicho sea de paso- se logra gracias a una aportación económica de otro gran personaje tuxpeño, Don Eduardo Mejía Arana, empresario que también se distinguió por su altruismo y gran amor por su terruño. 

*** HONOR A QUIEN HONOR MERECE: Al Prof. Ernesto Franco Cobos con admiración y respeto (Q.E.P.D.).

*** Este año a causa de la pandemia habrá algunos cambios en la celebración de ésta tradición tuxpeña; sin embargo, cada quien en la medida de lo posible seguramente desde su hogar participará encendiendo la llama que ilumine al mundo… 

¡Gracias por el favor de su atención! 

D.M. Nos saludamos hasta la próxima entrega.

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