Dr. Pedro Rodríguez Constantino.
A fines de septiembre del 2024 me encontraba plantando arboles frente a la playa, con motivo del programa de reforestación de ambientes costeros.
Por la tarde, un joven descendió de un coche color blanco y arrojó una caja en la playa, al parecer se trataba de un contenedor de basura.
Posteriormente abordó su coche y se fué, situación que me mmolestó ucho, pero ni tiempo me dio de reclamar.
Al día siguiente, 29 de septiembre del 2024, en el Día Mundial de los Mares, a las 12 pm. Y justo en el zenith solar.
Me encontraba en tareas de limpieza de playa, y cuando me acerqué a la caja que ahí permanecio desde el día anterior, mi sorpresa fue encontrar un pequeño gatito, tan desnutrido que no tenía aliento para maullar.
Lo tomé y lo alimenté con la leche que tenia a mi alcance. Lo publiqué en grupos, a la espera de que alguien se encargara de patrocinar al felino como amo.
Nadie contestó, más tarde me visitó mi amigo Obed, lo mostré y él se hizo cargo junto con su familia, de darle todos los cuidados. Lo bautizaron con el nombre de Milo.
Le pregunté después de casi dos años de adopción, y me mandó la foto. Hoy luce genial, está hermoso...
Mi agradecimiento sincero a mi amigo Obed, por su muestra de apoyo y generosidad.
