No todo en la vida es beisbol.
No todo es Al Bat
No todo es redesbeisbol.
Así es.
El maestro Marcelo Cruz García Alvarado significó y trascendió en forma por demás notable durante tres décadas tras registrar una grata historia como entrenador de gimnasia en la Universidad de Sonora.
Para empezar, se le considera el principal impulsor y formador de generaciones en la disciplina de la gimnasia universitaria.
Un forjador y hacedor de campeones.
En ese proceso, se unió en la historia de nuestra alma mater sonorense a otros grandes entrenadores universitarios como Miguel Castro Servín, Alberto Córdova Herrera, Gustavo Hodgers, Ernesto Ogarrio, Abelardo Moreno y Francisco Hernández, entre otros grandes mentores.
Sus inicios…
Luego de arribar a Hermosillo en 1963, además de la gimnasia, también se convirtió en un maestro de cientos de generaciones en varias disciplinas como natación, baloncesto, volibol, entre otras.
Pero ya como entrenador de tiempo completo en la Universidad de Sonora, comenzó su labor fructífera en la gimnasia.
Sin lugar a dudas su gloria deportiva y el momento más emotivo en su carrera, sucedió en 1968 cuando fue nombrado como uno de los jueces internacionales de gimnasia artística en los Juegos Olímpicos de México, cumpliendo cabalmente con esa responsabilidad y además formó parte del Comité Organizador de esa cita.
Como entrenador moldeó a cientos de gimnastas sonorenses llevándolos a ser campeones estatales y nacionales, sobre todo en la década de los sesenta, destacando Lupita Peña Porchas, quien tuvo una insólita racha de diez campeonatos nacionales ganados y quien ya es inmortal del Salón de la Fama del Deportista Sonorense.
Su éxito como entrenador fue tomando en cuenta para ser colocado en el cargo de jefe del Departamento de Educación Física, Deporte y Recreación de Sonora, además de que en un tiempo ostentó el puesto de coordinador del Centro Estatal de Gimnasia.
Cruz García no solamente forjó deportistas sonorenses, sino que dejó su legado imborrable a varias generaciones de entrenadores, quienes bajo sus enseñanzas aprendieron los secretos de la gimnasia.
Notable trayectoria
Nacido el 16 de enero de 1937 en la Ciudad de México, en 1949 se inició como fisiculturista en el parque deportivo “Venustiano Carranza” –antigua sede de la Escuela Nacional de Educación Física– y dos años después, en 1951, formó parte del equipo de gimnasia “Monitores”.
En 1952 participó en los II Juegos Deportivos de la Revolución, donde logró tres medallas en las pruebas de anillos, barra fija y barreras paralelas, y luego en 1954 formó parte del equipo del Distrito Federal que asistió al campeonato nacional celebrado en Tampico, Tamaulipas, categoría Novatos, logrando el primer lugar por equipos y tres preseas: segundo en anillos, primero en paralelas, y tercero en barra fija.
De 1955 a 1958 estuvo presente en varias competencias de invitación y oficiales de la Federación Mexicana de Atletismo, siendo invitado a competir en torneos preselectivos que le llevaron a ser pieza clave del seleccionado nacional de gimnasia que en 1958 representó a México en los Juegos Centroamericanos y del Caribe en Caracas, Venezuela.
Al siguiente año, vio acción, por vez primera, en la prueba de ascenso de cable, ganándola y empatando récord nacional con tiempo de 4 segundos y ocho centésimas. Con ello se ganó un lugar en el preseleccionado nacional para asistir a los Juegos Panamericanos en Chicago, Illinois, justa a la que no asistió, al quedar ubicado como séptimo lugar en las pruebas por aparatos en competencia selectiva.
Marcelo Cruz García, en los años 1959, 1960 y 1961 fue campeón nacional de la misma especialidad.
Su arribo a la Universidad
García Alvarado, recuerda con emoción cómo fue que llegó a Sonora, primero invitado en 1961 a una gira de demostración de gimnasia por los maestros Alberto Córdova Herrera y César Moreno Bravo, quien era director de Acción Deportiva de la Universidad de Sonora.
Más tarde, en febrero de 1963, oficialmente recibió la invitación para que se hiciera responsable de la clase de gimnasia en la Escuela Preparatoria para empezar a formar atletas competitivas en el campus universitario.
Advirtió que de 1962 a 1963, el profesor Alfonso Tabeada Argáenz fue el responsable de la gimnasia en la escuela preparatoria de la Universidad, pero por razones personales se regresó a la Ciudad de México “no sin antes dejar una semilla sembrada que más tarde dio grandes frutos”.
De esa forma, en 1965 logró formar el primer equipo representativo de la institución que asistió a un campeonato nacional de novatos a la ciudad de Tampico, Tamaulipas, teniendo como atletas búhos a Gilberto Ramírez, Álvaro Amábilis de la Plaza, Gilberto Castillón, Jorge Cárdenas, Javier Pineda y Rascón Paredes. “Amábilis fue segundo en barra fina y cuarto en barras paralelas; Cárdenas, segundo en anillos, y, por equipos, quedamos en tercer sitio”.
Otra fecha relevante para la gimnasia de la institución ocurrió en 1966, cuando llevó a un campeonato nacional en Monterrey a Moisés Mendoza Estrella y Jaime Félix Badilla, ya que entre los dos lograron 16 medallas, con seis de oro y siete de plata. “Jaime fue campeón nacional individual y mejor prospecto; Moisés, segundo lugar general con una presea de oro y cinco de plata”.
Ese mismo año, llevó a los nacionales juveniles en la Ciudad de México a Jaime Félix y, en 1966, a Xalapa, Veracruz, a Héctor Manuel Escárcega Urquijo y Elías Félix Badilla Badilla. “De ahí, al regreso, Alberto Córdoba Herrera me dio oportunidad de trabajar con niños luego de hacerle ver que la gimnasia es un deporte donde se requiere empezar a trabajar a una temprana edad”.
Lupita Peña, multicampeona
Lupita Peña: tercera de izquierda a derecha.
Enseguida, citó con nostalgia y satisfacción esos momentos: “Las niñas empezaron a sus siete y ocho años, como fue el caso de Lupita Peña, formándose un equipo al que llamaron las “Diablitas Rojas”, ya que participaron en un campeonato nacional con un uniforme de ese color”.
Apuntó que fue el año de 1968, en el nacional celebrado en Puebla de los Ángeles, cuando ocuparon el cuarto lugar por equipos y tercero en la prueba de salto de caballo. Otras competidoras, agregó, fueron Laura Duarte, Anita Valenzuela, Verónica González y Patricia Jardines.
La Universidad, advirtió, también le dio oportunidad de trabajar en escuelas primarias como profesor de Educación Física, etapa donde formó la Liga Municipal de Gimnasia.
“En 1963 ya había surgido la semillita por este deporte, y era la Universidad de Sonora donde se tenían los únicos aparatos de gimnasia, de tal forma que continuamos participando en torneos nacionales y la preparatoria era la base de los equipos”, señaló.
García Alvarado destacó cómo en ese nacional de 1968, Lupita Peña ocupó el primer lugar en la prueba de salto de caballo y cuarto por equipos, y desde esa fecha, año con año, dominó los campeonatos de federación y olimpiadas infantiles y juveniles, hasta concluir su etapa universitaria, ganando ¡once veces el campeonato nacional en esa especialidad!
Otras jugadoras formadas por él, partícipes en escenarios nacionales y ganadoras de medallas, fueron Leticia y Amelia Reséndez Torres, Eduviges Cervantes Valenzuela, María de Lourdes Gutiérrez Sánchez, Eréndira Escobar Córdova y Lilia Gastélum Bautista.
En su trayectoria como entrenador, participó en seis olimpiadas infantiles y de federación, cuatro nacionales del IMSS y otras competencias de nivel universitario. En 1980, como entrenador de la institución, fueron los búhos campeones nacionales universitarios.
La gimnasia, parte de su vida
“La gimnasia es parte de mi vida. Ahí empecé mi carrera deportiva, tuve logros y después en la formación como maestro entrenador”, expresó.
Nunca, añadió, se consideró entrenador, sino maestro, “ya que para formar niños se requiere de mucha paciencia, metodología y nunca me gustó forzar a ningún elemento. Prueba de ello es que el índice de mis alumnos lastimados fue mínimo”.
Y concluyó: "La gimnasia es una rama formativa para la educación integral del niño hasta llegar a su máximo nivel; una rama deportiva muy bonita y muy sacrificada, pero no la cambio por nada”.
Especial trayectoria en el deporte
En su formación académica estudió hasta el cuarto semestre de la carrera de Educación Física en el Distrito Federal, y realizó cursos en diferentes disciplinas deportivas en el Centro de Capacitación de América (Centro Olímpico Mexicano).
Impartió clínicas de atletismo, volibol, acondicionamiento físico, teoría del entrenamiento, primeros auxilios y prevención de lesiones deportivas; psicomotricidad y gimnasia en la Universidad de Arizona y la Escuela Nacional de Educación Física de México.
En 1968 fue miembro del comité organizador de los Juegos Olímpicos celebrados en México; fue jefe del Departamento de Educación Física, Deporte y Recreación en Sonora, así como coordinador del Centro Estatal de Gimnasia.
Por toda su trayectoria, desde el año 2011 forma parte del Salón de la Fama del Deportista Sonorense, además de develar la placa con la que tuvo la distinción de que el Centro de Alto Rendimiento de Gimnasia lleve su nombre ubicado en la Unidad Deportiva del Noroeste, una de las instalaciones del Centro de Usos Múltiples (CUM) de Hermosillo.
¡Felicidades, maestro!


