El internet es la mayor fuente de información a la sociedad, por encima de la TV y el Radio, en México.
Los portales informativos superan por mucho a los medios impresos, aunque algunos de estos mantienen influencia por sus reportajes y exclusivas. Es una vorágine informativa, niveles de vértigo.
Es tal la cantidad genuina más las campañas dirigidas que cuesta trabajo distinguir lo real y seleccionar lo importante. En el plano informativo la apertura es total, no se requieren redacciones formales ni instalaciones especiales.
Basta un teléfono celular para producir y publicar. Es la creación espontánea y abundante de una especie de periodistas , reporteros, opinadores y analistas, lo que todo eso signifique; casi siempre con escasos lectores.
Se localizan en ese medio quienes se presentan con nombre propio o crean un título referido a alguna plataforma con apariencia periodística. Hay una extensión abrumadora de puntos de vista , algunos presentados como analisis. Es mucho más cantidad que calidad. Hay de todo , de muchos niveles. Se ha generado una ocupación, en algunos casos consolidada.
Esa masividad riñe con el rigor y aporta poco , más cuando se alinea con intereses comerciales y políticos. Su rasgo característico es la fugacidad: desaparece tan rápido como llega. En la facilidad de escribir y publicar hay un gran defecto: pocos datos y muchos juicios, con constantes ocurrencias.
De alguna manera se empobrece la deliberación pública. No hay servicio real a la información ni a la transparencia; lo que podría derivar en una indispensable crítica se convierte en una mera opinión personal con fines individuales. Es lo que hay, así será por mucho tiempo.
