Tlacotalpan: Patrimonio Cultural de la Humanidad (Segunda parte)

Por: Víctor Manuel Zamora Ramírez. 
Aunque desde muchos años atrás en Tlacotalpan ya se presentaban obras teatrales y óperas con grandes figuras y compañías de espectáculos nacionales y extranjeras que abarrotaban los lugares en donde se instalaban los escenarios porque ya se contaba con un público  interesado en éstas manifestaciones artísticas, fue a finales del Siglo XIX que se abrieron las puertas del  teatro Nezahualcóyotl que es una de las edificaciones más representaciones de la época del Porfiriato, señala, Esther Hernández Palacios, en el libro “México Patrimonio Mundial”, escritora y maestra en Letras Españolas por la Universidad Veracruzana (UV) quien ha sido directora del Instituto de Investigaciones Humanísticas de la misma Universidad y directora del Instituto Veracruzano de Cultura.    

En éste recuento de investigación histórica de Tlacotalpan, hace notar que en la plaza central, hoy Parque Hidalgo, hay dos templos religiosos uno destinado a la Virgen de la Candelaria, patrona de los tlacotalpeños que fue construido en 1575 y la parroquia que se encuentra en otro extremo consagrada a la Virgen del Carmen y allí solo se encuentra una imagen y es la del Sagrado Corazón y en otro lugar de la ciudad la iglesia de San Miguelito que ha tenido que ser modificada por el paso de los años en ella hay una pintura anónima que fue rescatada de las aguas La Virgen de la Soledad. 

En referencia a las fiestas tradicionales destaca la de la Candelaria que se celebra el 2 de febrero de cada año y que inician las festividades el 31 de enero con cabalgatas de jarochas y jarochos-pobladores luciendo atuendos típicos de la región, jaripeos, peleas de gallos y las mañanitas a la Virgen, el primero de febrero dedicado a las piraguas y otras embarcaciones que recorren el río adornadas con flores de papel con diversos colores y formas. 

Uno punto muy importante que refiere dentro de las tradiciones la destacada investigadora, Esther Hernández Palacios, es la Gastronomía, que se prepara con productos naturales del mar y la tierra que es un legado que les han dejado sus antepasados a los habitantes de Tlacotalpan, en cuanto a personajes que han logrado dejar una huella en esta ciudad llamada de la Mariposa y la Perla, hay varios entre uno de ellos hace mención de, Salvador Ferrando, (1830-1906)  quien dejó plasmada en una de sus obras de arte una nutrido grupo de sus coetáneos, escenas de la ciudad y paisajes del Papaloapan que está en el Museo Jarocho Salvador Fernando y así como él Alberto Fuster, Manuel Salamanca, éste último, dejó testimonio de las últimas cuatro décadas del Siglo XX a través de sus fotografías y Josefa Murillo quien nació en 1860 y falleció en 1898 que dejó un puñado de bellos y conmovedores  poemas.  Por su gran historia en todo lo que representa Tlacotalpan en diciembre de 1998 la UNESCO la declaró Patrimonio Cultural de la Humanidad.
(Fotos: Jesús Alberto Rubio Salazar)

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